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martes, 6 de septiembre de 2011

Se nos fue el compañero Name

Por Horacio Serpa Uribe 
Con la muerte de José Name Terán desaparece uno de los protagonistas más notables del mundo de la política, la que ejerció de manera permanente, intensa, por lo menos durante medio siglo.
Es lo que a mí me consta. Cuando comencé a estudiar Derecho en la Universidad del Atlántico, José terminaba sus estudios en la misma Facultad. Corría 1.961 y Name, como se le conocía popularmente, era líder estudiantil. Pertenecía al Partido Liberal y siendo tan joven incursionaba en política con los mayores. Pertenecía al grupo de Carlos Martín-Leyes, uno de los grandes.
Name era activo, diligente, fiestero, simpático, caía muy bien. Los muchachos de la Facultad lo admirábamos y muchos lo seguíamos. Era el político de la Universidad. Desde esa lejana época comenzó una carrera en lo público que nunca se terminó, porque en los últimos años siguió  opinando, dirigiendo, resolviendo problemas, atendiendo cosas. Dando consejos, tirando línea, porque nunca dejó de ser consultado.
En la política desempeñó todas las responsabilidades y recibió todos los honores. Fue Diputado, Representante a la Cámara, Senador. Se desempeñó como Ministro del Presidente Barco. Participó en docenas de debates electorales exitosos y fue eterno candidato  victorioso. Siempre altivo, siempre al frente, firme en la contienda, duro muchas veces, conciliador en otras.
El Congreso de la República fue su patio predilecto. Lo presidió con dignidad y competencia. Allí fue aplaudido y controvertido, pero respetado por todos. Fue un congresista propositivo. De sus iniciativas hay constancia expresa en muchas leyes y en varias reformas constitucionales. Fue su preocupación permanente legislar para favorecer a los más necesitados. Recuerdo la lucha que dio en su momento por el denominado IVA Social.
En el Partido Liberal era una verdadera institución. Organizaba, orientaba, mandaba. Todos acudíamos a Name buscando consejo y ayuda. Nunca nos negó nada, pues fue generoso y buen camarada. Representó como nadie el llamado Poder Costeño y su opinión era decisiva para aprobar leyes, elegir dignatarios en el Parlamento, definir las Convenciones del Partido y elegir Presidentes de la República. Por razones de coyuntura política José se retiró del Partido, pero él lo añoro, como nosotros los liberales a José. Me dijo José David, su heredero de sangre y de política, que para su entierro había pedido corbata roja.
José, como político de casta, vivió momentos de alegría y de tristeza. Fue vitoreado, exaltado a lo máximo, aplaudido a rabiar, al igual que criticado, perseguido, injuriado, calumniado. Siempre salió bien librado en los intensos debates que afrontó y por más fuertes que fueran los golpes nunca se rindió ni se dejó dominar por la amargura. A pesar de la envidia y las contusiones, fue un nítido triunfador.
Habiendo tenido tantos amigos, José Name tuvo especialmente familia. Bella familia. Familia respetable y buena, Yolanda, sus hijos, David, a los que con Rosita e hijos hago llegar mi afectuoso abrazo solidario.
Se nos fue el compañero Name. Que tristeza. Que orgullo haber sido su amigo.

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