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sábado, 29 de septiembre de 2012

La lámpara de Aladino

TRAFUGARIO
Por: JOSE OSCAR FAJARDO
A mi correo electrónico llegó hace unos días una nota que en letras castellanas decía así: “El presupuesto general de la nación beneficia a Santander”. En él dice que el presupuesto general de la nación, para la vigencia del 2013, quedó en un monto de 185.5 billones de pesos. La superbuena noticia es que, dice el comunicado que para Santander se logró incluir 285 mil millones de pesos más, adicionales a los ya presupuestados 1.6 billones de pesos para ejecutar durante esa vigencia en esta región. Continua el comunicado: Así las cosas, podrá iniciarse la ejecución de proyectos de importancia para Santander, entre los que se encuentran la vía Curos-Málaga, La troncal norte-sur en Bucaramanga, la vía Yuma, en Barrancabermeja, el Acueducto Regional del Chicamocha, el intercambiador del barrio El Bosque, en Floridablanca, y el Centro de convenciones en Neomundo. Más galla no canta un claro y que esto no vaya a ser una novela de ficción.
 Así que mis queridos doctores Richard Alfonso Aguilar, gobernador del Departamento y Luchito Francisco Bohórquez, alcalde la ciudad, porque para la alcaldía de Bucaramanga habrá una buena y equilibrada porción de presupuesto, ahí tienen para que, al terminar estos cuatro años, Santander sea uno de los primeros Departamentos de la Nación. ¿En qué? Dios quiera que en todo. Yo propongo, sin ser filósofo, que habiendo plata lo que se necesita es una buena imaginación y una inteligencia lógica. Creo ciegamente que eso es cierto. Claro que la cosa no es tan fácil porque hay problemas de fondo en la ciudad capital, que necesitan cambios socioculturales también de fondo y estos son, por lo general, muy a largo plazo. Por eso considero importante el cambio hacia lo artístico cultural que se le dio a la feria de Bucaramanga. 
A la hora que estoy escribiendo esta columna se está inaugurando el Encuentro de la Palabra, en la plaza cívica Luis Carlos Galán, y hay un agradable ambiente de fiesta. Después de la inauguración un río de gente se desplazó, me dijeron, por la calle 36 para trasportar la fiesta cultural a todos los rincones de la ciudad. Y como lo anoté el domingo anterior, yo sé que ahí no solo está metida la mano del alcalde Lucho Bohórquez, sino la de su jefe de Cultura Henry Armando Carrizales, e incluso la del jefe de prensa Aníbal Morales y las de todo el grupo de trabajo. Néstor, Edgar, Choco. Porque fue que al doctor Luchito le tocaron varios chicharrones a la vez, que no se los deseo a nadie.
El problema de la movilidad y el generado por el cambio de las rutas de los buses municipales; el de la reubicación de los vendedores ambulantes; el de la crisis de la empresa de aseo de Bucaramanga, entre otros. En cambio el doctor Richard Aguilar la tiene menos verraca. Primero meterle duro a los proyectos ya anotados, pero también meterle duro a la inversión en la gente. Ojalá en vivienda, empleo y salud. Pues a un niño enfermito o con hambre, no hay ninguna teoría económica, ya sea de Adan Smith o de Marx, que calme sus angustias. A ellos, en forma absoluta, solo hay que calmarles sus dolores y darles de comer. Ellos no entienden más jerigonzas. De igual manera, a un padre viejo, pobre y enfermo, poco o nada le dice una carreta pavimentada y adornada con las más modernas obras de arte. A él le dice mucho más un plato de comida para él, para su mujer y para sus hijos y una covacha donde meterlos a todos. De nada le sirve que levanten castillos al lado de su miseria. Pero de todas maneras las obras de infraestructura hay que realizarlas porque si no, no habrían puertas por donde entre el desarrollo de la región. Por eso mismo al Gobernador y al alcalde hay que rodearlos, apoyarlos y ayudarles porque Santander y Bucaramanga son de todos los colombianos.

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