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martes, 1 de abril de 2014

La mortífera amenaza del planeta

                Por: Bernardo Socha Acosta 
La peor amenaza del Planeta que en muchas ocasiones veíamos solo en documentales de la TV, hoy ya se ha hecho una realidad en el territorio colombiano.
La mortandad de especies silvestres y la física escases de agua dulce que todos hemos visto y escuchado en los medios de comunicación  en zonas de los Llanos Orientales y las costas colombianas, donde ya se aprecia que la guerra es por el agua, tanto para humanos como para animales y la vegetación,  debe ser para gobernantes y gobernados una voz urgente de alerta.
La emergencia en los Llanos. Foto: Pacific Rubiales Energy
Seguí  con atención un documental de televisión que relata todo sobre el permanente aumento del calor por efectos del sol y al mismo tiempo la evaporación de la poca agua que contienen los acuíferos en el planeta.
En las zonas que han vivido el drama por la falta de agua, no hablemos en el mundo, sino en Colombia para ser más prácticos y concretos, como en Paz de Ariporo en los llanos orientales y en la Costa Atlántica; las tomas de televisión en esas regiones demuestran que la acción irracional en la tala de árboles ha sido frecuente y han dejado grandes extensiones, incluso por donde quedan huellas de cuencas por donde pasó un caño o quebrada, no queda un solo arbolito porque ha sido cortado y destruido con la acción del fuego a raíz de las inveteradas prácticas de quemar. 
Pero no nos limitemos a comentar sobre el despoblamiento de la vegetación de esas zonas.
Es necesario revisar lo que ocurre en los Páramos.  Todos sabemos que buena parte de los ríos y quebradas nacen en los Páramos, en los se han formado unos ricos ecosistemas donde hay diversidad de especies.
Responsabilidad del estado
La responsabilidad del estado en la conservación del agua, se hace cada vez más evidente. El Ministerio del Medio ambiente y las Corporaciones Autónomas Regionales  deben desprenderse en un alto grado de tanta burocracia y fijar programas concretos para frenar las prácticas que destruyen los acuíferos.
Estas campañas no son solamente reprimir al campesino,  sino educarlo y de paso ofrecer incentivos para quien mejor establezca campañas protectoras de las cuencas, cañadas y quebradas. 
Igualmente el estado debe adquirir algunos predios que son reconocidos como nacederos de agua, haciendo al mismo tiempo convenios con los propietarios de predios adyacentes para que se protejan las franjas de caños y quebradas que se hallan muy cerca a los yacimientos  del preciado líquido.
Y de la misma manera el estado tendrá que fijarle parámetros a las empresas que exploran y explotan el petróleo para que no se conviertan en factores de miseria y muerte de esas zonas, donde el agua desaparece por las grandes y profundas perforaciones y excavaciones que se hacen.  La labor exploratoria tendrá que seguirse realizando, pero urge la búsqueda de alternativas que ayuden a conservar el agua, porque cuando ésta se agote por completo, el pueblo no podrá sustituirla con petróleo o sus derivados. Creo que en esas zonas de exploración habrá que construir grandes reservorios o estanques para almacenar el agua lluvia y devolverle a la tierra parte de la que se le quita a través de las perforaciones profundas.
En la actualidad es de conocimiento público, que hay numerosas zonas potenciales en producción de agua en toda Colombia, pero ni el estado ni los campesinos hacen nada para protegerlos.

¿Será que se sigue esperanzo que ocurran hechos tan desastrosos, desagradables, lamentables y de emergencia  para tomar las medidas preventivas?

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