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sábado, 5 de marzo de 2016

El regreso de Adolfo Hitller

                     Trafugario 
Por: José Óscar Fajardo

Cuando uno escribe literatura de ficción, como que le queda bastante fácil escribir de asuntos del más allá, e incluso titularlos de esa manera. Como si fueran de ficción. Y por otro lado, se me viene a la cabeza que Hitler se va a disgustar conmigo por estar comparándolo con Donad Trump. Pero es que hacía muchos años que no se escuchaba un político en ningún país del mundo que tenga tantas agallas trogloditas como las que se gasta Donald Trump. A uno le parece increíble que en la primera potencia del mundo, en una Nación como los Estados Unidos de América donde la ciencia moderna ha dado de los más grandes frutos en casi todas las áreas de la tecnología, surja un personaje que quiera manejar las riendas de su destino con una ideología tan nefasta como cavernícola. Es aterrador encontrar un personaje que se valga de su enorme fortuna y de su corrosiva labia luciferina para conquistar adeptos con el fin de llegar al poder de un país que tiene más de cinco mil megatones en artefactos nucleares, capaces de desbaratar un continente entero y  muy posiblemente, sacar al globo terrestre de su natural eje de rotación. Pero supongamos que este es un párrafo de una novela de Julio Verne. Sin lugar a dudas y con todo el respeto que no se merece, para mi Donald Trump es un paranoico obsesivo cuya megalomanía juntada a su resentimiento hacia los latinoamericanos está por encima del odio que sentía Hitler por los judíos. Uno de los pilares de la filosofía de Adolfo Hitler para doblegar al pueblo alemán con su discurso explosivo, era el Harrenvolk, o principio de la pureza de la raza. Con ese cuento siniestro llevó a los campos de concentración de Autzwich, Dachaw, Treblinka, Bergenvelsen y muchos otros más en Alemania, Polonia y Rusia, a millones de judíos, de gitanos y de comunistas, a los que él consideraba de una raza infinitamente inferior.  La cosa era en esos tiempos más profunda pero por ahora dejémoslo así. Aterrador es pensar que el Hitler siglo XXI, llámese Donald Trump, como lo demuestran los resultados de las elecciones primarías de muchos Estados de la Unión, el loquito está logrando arrasar. Trump le tiene horadado el cerebro a sus seguidores con la idea que a los musulmanes hay que acabarlos no importa incluso que sean originarios de naciones amigas de los Estados Unidos. Y su proyecto de solución es la misma “Solución final” de Hitler con los judíos conduciéndolos a un holocausto total. Con el agravante que Trump es más mortífero que Hitler porque es mucho más bruto y tiene a su disposición armas y tecnologías diabólicamente más modernas y definitivas. Por fortuna y que nos sirva de paliativo a los latinos, el mismo Partido Republicano, al que Trump pertenece con el  enajenado furor de un fundamentalista de ultraderecha, ya se dio cuenta y ya calculó infinitesimalmente que este hombre puede llevar al armagedón al pueblo norteamericano. Las Camisas Pardas de Trump, o sea las SS de Hitler, no es otro que el Ku Kux Klan. El antisemitismo que pregonaba con tanto ardor Hitler a principios del siglo XX, es el mismo antimusulmanismo y antilatinoamericanismo que pregona con odio y esquizofrenia Trump, cada vez que abre sus fauces para expresar la andanada de ofensas y amenazas que él llama orondamente discurso político. Y también se me mete en la cabeza como una obsesión, que la tragedia va a durar dos mandos seguidos que podrían llegar a ser de horror, como fue la tragedia de los judíos en la Segunda Guerra Mundial.  

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