El pueblo que ha sido en su mayor parte sumiso y obediente, tiene
también un límite, por la defensa de su dignidad, la que parece ignorar algunos
que se precian muy superiores a los demás. Otros defienden los viejos sistemas
por ignorancia.
Seguramente nadie, de los que pretenden dominar al país, se ha detenido
a pensar que cuando el pueblo llega a su punto máximo de aguantar abusos,
vienen los ESTALLIDOS SOCIALES. Basta con repasar la historia.
Hoy cuando una alta parte de la población descubrió los viejos trucos que
la amañada política, utiliza para mantener el poder corrupto de enriquecimiento
y ejercer el mandato de obediencia esclavista del pueblo, queda atrás cualquier
posibilidad de continuar ese diabólico sistema que muchos funcionarios de mando,
siguen aplicando erráticamente sin darse cuenta que están en el sitio y el
momento equivocado.
Y, este es un preámbulo para referirnos a unos fallos judiciales que,
aun cuando merecen todo el respeto, los trabajadores y el pueblo en general, no
los comparten y están en su derecho porque también merecen respeto. Hacemos
referencia a la suspensión provisional que el Consejo de estado hizo al
Decreto del aumento de salario mínimo vital, 2026. Pero, que dice la
CONSTITUCIÓN SOBRE EL SALARIO: “El Artículo 53 de la Constitución
Política de Colombia garantiza el derecho a una remuneración mínima, vital
y móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo. Este mandato asegura
que el salario permita cubrir las necesidades básicas del trabajador y su
familia, garantizando una vida digna”. Pero la posición del Consejo de
estado, si bien es respetable, también deja muchas dudas. Dicen muchos eruditos, que ese tribunal podría
estar violando el mandato de la Constitución.
Y si eso fuera así, conqué confianza un pueblo puede creer en sus
instituciones. Estaríamos entonces llegando a lo más bajo de la perversión
humana, donde la transgresión deliberada de normas y límites, se aplica solo
por satisfacer la voracidad política del poder y el dinero.
Pero que, el Consejo de estado lo esté violando o no, lo que sí es cierto,
es que está creando un innecesario malestar entre muchos colombianos del común
que son la mayoría. Los políticos corruptos lo apoyan, claro, o sino, no se
hubiera presentado un alto número de demandas contra el decreto de reajuste del
salario mínimo vital.
Ese malestar popular que se esta alimentando con estos fallos, no es
bueno, ni para las instituciones ni para los funcionarios, o mejor no es bueno
para la convivencia nacional. Es por esta razón que buena parte (mayoría) ha respaldado a pie junto la propuesta de una
Asamblea Constituyente para hacer las reformas que requiere el ordenamiento
de las ramas del poder, porque al parecer no hay nada más que hacer. Muchos aseguran que en esas ramas del poder
(judicial y legislativo) hay anarquía y quieren hacer con el pueblo lo que les
plazca.

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