Por: Bernardo Socha Acosta Las graves inundaciones por la inesperada (para algunos) temporada invernal que están viviendo varias zonas del país, es la muestra fehaciente de la grave alteración de los niveles del clima, o atmosféricos, llamados también, cambio climático, que a menudo las instituciones ambientales de investigación han anunciado y reiterado, pero que ni las comunidades ni los gobiernos le han puesto la suficiente atención desde hace décadas.
Un documental recuperado por varios lectores, el cual ha venido
publicando desde 2011, el escritor Víctor
Negrete Barrera, director de la Escuela de Estudios Sociales y Políticos,
de la Universidad del Sinú, y director de la Fundación del Sinú, deja una
marca, frente a la situación que viven miles de personas en el departamento de
Córdoba, por las inundaciones, parte causada por la naturaleza y otra por la
mano del hombre y las instituciones que para buscar lucro violan todos los
protocolos ambientales, sin las previsiones planteadas por los investigadores.
El documental que generosamente me hizo llegar Jorge Castellanos Pulido,
director de la Corporación Compromiso, tiene el siguiente encabezamiento: (Por
lo extenso del documento solo hacemos una síntesis y extraemos unos apartes
textuales que se encuentran entre comillas)
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| Victor Negrete Barrera |
Algunos antecedentes de la actual tragedia invernal en Córdoba
“Las lecciones del invierno y la
reaparición de Urrá 2. 2011 (Urrá es una hidroeléctrica)
- ¿Hidroeléctrica de Urrá II? El ejemplo de Urrá I y la situación actual
no lo aconsejan. 2007
- Las fuentes de agua en Córdoba. Encuentro para reflexionar y actuar. 1998”
Y dice este preámbulo:
“Muchos quedamos sorprendidos. En verdad no lo esperábamos. A las voces ocasionales
y dispersas de los llamados burlonamente ambientalistas empezaron a sumarse
otras que por una u otra razón no lo habían hecho antes o aquellas que, desestimuladas
por la falta de apoyo y amenazas, decidieron guardar un prudente silencio. Ante
la gravedad de lo sucedido con el invierno y el llamado fenómeno de La
Niña, no aguantaron más y están dando a conocer su opinión y proponiendo soluciones.
Sorprende porque estas distintas voces han identificado causas y efectos,
políticas y programas, responsables y medidas a tener en cuenta.
Empecemos por el presidente Juan Manuel Santos quien llamó la atención
sobre las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), 33 en todo el país, unas
más que otras para ser justos, por ineficiencia
y falta de atención, previsión e inversión en obras que pudieron mitigar los
efectos.
“Hasta aquí lo que muchos sabían, pero no habían divulgado. Las otras
causas son viejas, anunciadas y repetidas en incontables ocasiones, pero casi
nunca atendidas: La ocupación de las orillas de ríos y humedales, cauces
abandonados o interrumpidos, faldas de cerros o al borde de carreteras
inseguras por parte de grupos o comunidades pobres llevadas por la necesidad o
de la mano de funcionarios y políticos; el cambio de relieves a punta de
palas, picos, dragas y retroexcavadoras que han modificado en alto grado la
geografía del país y en consecuencia el curso de diversas fuentes de agua o
causado su deterioro o desaparición; la ganadería y la minería a cielo abierto que
arrasan con agua, bosques y suelo útil para actividades menos dañinas; las hidroeléctricas
con sus cambios de cauces, una especie de yo-yo que sube y baja
confundiendo las estaciones, la fauna y flora que viven en sus barrancos y
riberas, disminuyendo peces, empobreciendo más aún las comunidades, alterando
costumbres sanas y, en fin, lo que repetimos a diario sobre la deforestación,
sedimentación, erosión y contaminación.
Pero esto no es todo.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales había
pronosticado la intensidad de las lluvias con semanas de anticipación que bien pudieron
tomarse algunas medidas; a pesar de la ya reconocida vulnerabilidad del país en
cuanto a inundaciones, terremotos y deslizamientos y él tantas veces anunciado
cambio climático o calentamiento global, que ya es una realidad, los distintos
gobiernos no le han prestado la atención que requiere. Incluso, con todo lo
sucedido y aprendido en el país durante tantos años, el actual Plan Nacional de
Desarrollo que está en discusión presenta omisiones, fallas y ambigüedades que deben
ser corregidas”

En Córdoba la situación no es muy diferente de lo aquí planteado. La CAR
de los valles del Sinú y San Jorge (CVS) adolece de las fallas detectadas a sus
pares en todo el país. Los organismos más comprometidos con la planeación,
prevención y atención de crecientes e inundaciones y los encargados de que
cumplan sus funciones son la CVS, el Incoder (el reemplazo del Incora) y la
Procuraduría judicial, agraria y ambiental; las administraciones municipales y
departamentales y obviamente las instituciones de control locales y nacionales.
Las crecientes e inundaciones de los últimos años confirman que los resultados
no han sido satisfactorios a pesar de los cuantiosos recursos invertidos, la
larga existencia y el cúmulo de experiencias no sistematizadas ni aprovechadas
de estos organismos.
Como prueba están los humedales que continúan su desaparición inexorable; la erosión, deforestación y contaminación
no cesan; la hidroeléctrica de Urrá, si bien controla parcialmente las
inundaciones no deja de acelerar la erosión y ocasionar perjuicios por los
cambios de cauce; la explotación ilegal de minas a cielo abierto sigue; los
distritos de riego de Mocarí y La Doctrina están subutilizados; aún no cumplen
la sentencia de la Corte Constitucional T-194 de 1999 sobre protección de humedales
ni la resolución de la Defensoría del Pueblo 038 del 2005 donde exhorta, insta, apremia, solicita, exige, urge, reitera y ordena a prácticamente
todas las autoridades y organismos, en especial a la CVS, Urrá S.A, Ministerio
del Ambiente, Incoder, gobernación y alcaldías a que cumplan las normas,
funciones y compromisos que tienen con los recursos naturales y el medio
ambiente; los organismos de control no cuentan con funcionarios capacitados en
lo ambiental y por lo general sus auditorías carecen de apreciaciones y juicios
en estos aspectos; las declaratorias de emergencia por causas de crecientes,
además de negocio para algunos, son una “botadera” de plata por lo ineficaz de
sus resultados; el empleo permanente de pentápodos, bolsacretos, sacos con
arena o tierra y empalizadas han demostrado en numerosas ocasiones que no son
tan efectivos como aducen; la CVS a pesar de los enormes recursos que
maneja y los años que tiene encima no ha querido formar equipos altamente
calificados para enfrentar con éxito las mismas calamidades que año tras año
nos agobian y prefieren seguir contratando expertos de otros lugares que al
final lo que dejan son estudios que en la mayoría de las veces deben volver a
traer para que los expliquen o apliquen.
Si las instituciones y funcionarios no han podido prevenir ni controlar
las crecientes e inundaciones tradicionales, ahora con el cambio climático, el aumento de temperaturas y alteración de
lluvias y sequías, la situación tiende a empeorar porque faltan estudios,
expertos sobre ingeniería hidráulica colombiana y conocedores profundos de la
realidad ambiental nacional y sus perspectivas globales.”
Hasta aquí parte del texto del documental, pero los escritos denuncian además
cómo diferentes funcionarios y en distintos gobiernos, la problemática se toma
muy deportivamente, violando todas las medidas de prevención y normas ambientales
que deben aplicarse y como resultado esta la grave situación que hoy vive la
población del departamento de Córdoba, donde la situación ha sido mayor que en
el resto del país.
Biografía: El primer documento lo encuentran, aquí
https://alainet.org/pt/node/146823?language=en
El segundo aquí
https://www.cedal.org.co/es/revista-interaccion/revista?numb=%2747%27