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domingo, 5 de febrero de 2012

DE REGRESO


TRAFUGARIO
-----------------------------------------Por: JOSE OSCAR FAJARDO


Como estaba en mis dulces vacaciones quiero comentarles que he regresado. Y he regresado para quedarme. Uno llega  a querer tanto su profesión que parece que esta tuviera su génesis en las mismas células madre del tuétano de sus huesos. Uno puede llegar a pensar que el periodismo y la literatura son una enfermedad congénita que los que la padecemos estamos condenados a vivir como vivió Florentino Ariza después de que se enamoró de Fermina Daza en el  fantástico relato del “Amor en los tiempos del cólera”: muerto de tanto amor que hasta se le oían gorgoritar las lágrimas en el corazón. Porque el periodismo es así. Ingrato pero hermoso a la vez. Afirmo que hermoso porque no hay cosa más bella que sentarse uno en su computador a escribir sus letras que uno sabe que le van a  gustar a mucha gente pero que también le van a disgustar a mucha gente. 
Yo procuro no indisponer a nadie. Por eso voy a ponerme a observar cómo le va a ir a nuestros nuevos gobernantes. Antes de sentarme  a escribir yo consulté con el Oráculo de Delfos y me dijo personalmente y no en griego sino en un muy claro español, que al doctor Richard Aguilar y al doctor Luchito Bohórquez les iba ir muy bien. Me dijo, por ejemplo, que el señor gobernador iba a remendar todos los huecos viales que ha dejado el ciclo invernal en todo el Departamento porque eso estaba matando las economías de los pueblos.
Que iba a hacer hasta lo imposible para que en la UIS se ofreciera preparación profesional de gran calidad y a la vez se fomentara, en serio, con criterio filosófico, la investigación científica. Porque es que cuando a uno lo ponen a estudiar un poco de problemas propuestos en un libro de Estequiometría, por decir algo, o de Fenómenos de Transporte, o de Fluidos, y luego le hacen un examen de lo que está en el libro, en realidad a lo que lo ponen es a “copietas panderetas cazoncillos de balletas”, porque a ojos vistas no está creando nada en absoluto. También me dijo el Oráculo que el doctor Richard Aguilar se va a enverracar en serio para que no les mamen gallo, ni humillen ni irrespeten a los pacientes en el Hospital Universitario porque es que allí la atención, sobre todo por urgencias, en ocasiones es tan deprimente que a los atribulados pacientes les da ganas de morirse más bien. Por lo menos para que les respeten su integridad física y moral, dijo el Oráculo. 

Y del doctor Luchito me dijo el Oráculo, del alcalde Bucaramanga, que a este le va a ir muy bien porque él personalmente va a ponerle el cuerpo al problema de la movilidad que tanto aqueja a la ciudad, Dios mío. Y que además el doctor Luchito se va a poner el overol pero con el látigo del Zorro en una mano para que los contratistas del puente de la 45 no le vayan a mamar gallo con los cronogramas de la obra como ha sucedido en tantos casos. Ah, y que además las obras de los intercambiadores y otras obras civiles de importancia para la ciudad, no iba a ser materia de ficción como las mentiras ladinas que escriben los escritores, sino que muy en serio iban a ser una realidad. Que él se iba a comprometer con eso. 
Y por último me dijo el Oráculo de Delfos, eso sí con mucha seriedad, que ambos mandatarios se van a portar muy bien con los descuartizados periodistas y les van a respetar su dignidad, y sobre todo su preparación profesional e intelectual, y que no los van a someter a tratos humillantes ni a situaciones degradantes y mucho menos a obligarlos indirectamente a “poner la totuma” para poder sobrevivir. Y que van a reconocer que ellos, los periodistas, son los encargados de informarle a la comunidad todo lo que los gobernantes hacen y que son los principales reproductores de la cultura. Que el trabajo social de los periodistas está por encima de las repudiables prácticas antipolíticas. Eso dijo el Oráculo.   

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