domingo, 24 de mayo de 2026

Una Dupla presidencial que genera todas las expectativas

Elecciones 2026: pronunciamiento ciudadano por reformas políticas y sociales en una asamblea constituyente (Tomado de la Revista Encuentros)

Por: Gonzalo Jiménez R.
Colaborador del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). Asesor de los delegados y delegadas del gobierno nacional a la Mesa de conversaciones de Paz (MDP) con el Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF)

Este 31 de mayo, el pueblo colombiano va a elegir un nuevo presidente y vice presidente de la República y, ante los resultados que muestran múltiples encuestas, los eventos públicos que se han llevado a cabo en todo el territorio nacional y un sentir popular favorable a la profundización de un cambio político y social; lo más seguro es que lo haga mayoritariamente por la fórmula del Pacto Histórico – Alianza por la Vida – conformada por Iván Cepeda y Aida Quilcué.

Y aunque todavía no es claro, sí esta mayoría alcanza para que la dupla Cepeda – Quilcué gané en primera vuelta o si, al contrario, deba efectuarse una segunda vuelta en junio, caso en el que habría que votar por la dupla Cepeda- Quilcué o por la dupla defensora de un programa de exclusión social, seguridad militar y privatización a gran escala, que pase a segunda vuelta, lo que a mi juicio si es claro es que el proceso de reformas sociales y políticas iniciado por el actual presidente Gustavo Petro; se va a desenvolver en, al menos, tres escenarios: el parlamento, la calle y una asamblea constituyente.

Teniendo en cuenta los resultados de las elecciones a senado y cámara de marzo pasado, en los que el Pacto Histórico no obtuvo mayoría absoluta pero sí, una considerable cantidad de parlamentarios, que las condiciones en que todavía opera el sistema político colombiano favorecen un contubernio de poderes para frenar reformas e iniciativas que no sean del agrado de

quienes han detentado por años el poder político y económico, que la impunidad prevalece en el juzgamiento a los principales responsables de la corrupción y de actos de violencia en el país y que quienes están vinculados a la economía ilícita en todas sus expresiones, sean quienes todavía definan en buena medida la vida nacional; es clave que, a la hora de votar, se considere que la  iniciativa del Presidente Petro, de impulsar una asamblea constituyente que agregue dos capítulos a la actual y vigente constitución y el país, debe cobrar fuerza para consolidar un Estado Social de Derecho.

Configurar un Estado Social de Derecho, como ordena la constitución de 1991, implica, cuando menos, rescatar lo público como la razón de ser del Estado, erigir una estable independencia de poderes y hacer real un ordenamiento territorial en torno al agua. Es urgente aprobar reformas garantistas del disfrute universal de derechos humanos individuales y colectivos, así como del territorio donde habita la población colombiana, inscritas en campos determinados como la salud, educación, vivienda, agua potable y saneamiento básico, trabajo y pensiones, los cuales, a su vez, y para que sean efectivos, están en relación directa con el ordenamiento territorial y el sistema político, judicial y económico que impere en el país. En la actualidad, para que el disfrute de derechos individuales, colectivos y del territorio sea una realidad, la ciudadanía depende, en gran medida, de la utilización de mecanismos excepcionales como las tutelas y los derechos de petición, pues la mayor parte de servicios sociales está en cabeza del sector privado y no del sector público y el sector privado actúa en estos casos buscando utilidades y no satisfacción social, así como de la toma de medidas de control monetario como las que dictamina la junta directiva del Banco de la República en torno a las tasas de interés, en tanto estás definen en alto porcentaje la capacidad de consumo y ahorro de la mayoría de ciudadanos y ciudadanas y afectan, por lo general negativamente, el bienestar de esta mayoría.

Sin embargo, quienes deberían regular que estas dos situaciones, tutelas en caso de reclamo de prestación óptima de servicios sociales y mayores o menores tasas de interés en caso del disfrute de los ingresos por trabajo formal e informal de la mayoría de personas, no sean la norma sino la excepción, han optado por aliarse con los grandes consorcios empresariales, protegiendo su patrimonio y facilitando que sus utilidades circulen en beneficio propio y no en función de favorecer el gasto social.

La no aprobación de las dos últimas  leyes de financiación del presupuesto  por parte de la oposición, la negativa a dar constitucionalidad a reformas claves como la pensional y a aprobar una reforma estructural a la salud, o la dilatación, desde el siglo pasado, a la aprobación de un ordenamiento territorial, favorable a la autonomía de las regiones y municipios, que permita conjugar esfuerzos nacionales, regionales y locales para suplir carencias esenciales como acueductos, saneamiento básico y vías de comunicación; muestran el poder que aún tienen fuerzas políticas reaccionarias, defensoras de un orden sostenido en el privilegio de élites y el control social por la violencia.

Si no se quiere que la Constitución política de 1991 se mantenga incompleta o sea letra muerta, debe materializarse una economía productiva con fines  redistributivos, que supere la dependencia histórica del solo crecimiento de la especulación financiera, a su vez sostenida por diferentes economías ilícitas, y las actividades extractivas; es clave transitar de una economía monetarista a una economía fundamentada en la generación de renta social, en la cual, por supuesto, cumple papel determinante el sector público, en términos de gasto e inversión productiva.

Librar lo público de la captura a la que lo ha sometido el capital especulativo e ilegal, es quizás la más inmediata e importante acción que deba acometer el gobierno nacional, de manera que una persona no tenga que comprar una póliza, por barata o subsidiada que sea, para que sea atendida

cuando se enferme o accidente, o tenga que recibir un bono escolar, como propone la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, para que sus hijos e hijas tengan acceso a la escuela, o deba esperar a recibir un subsidio, por lo general dependiente del nivel de unas tasas de interés que por lo general están al alza, para poder comprar vivienda, o deba esperar que alguien se apiade de su condición de desempleada y le ofrezca un trabajo mal pagado y por horas.

Los derechos fundamentales individuales y colectivos, son bienes de los que debe disponer todo ciudadano y ciudadana, no ser artículos que se compran en el mercado, a precios impuestos por la

desaforada codicia de muchos empresarios. Modificar por completo esta situación es uno, si no el principal, de los retos a los que se enfrentará el nuevo gobierno; ya hay  varias semillas sembradas, del ejercicio de la democracia en todas sus expresiones, dependerá que en poco tiempo haya justicia y disfrute de libertades.

Fuente: Tomado de la Revista Encuentros, edición de mayo de 2026.  

Ajuste de contenido y diagramación: bersoahoy.co  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...