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lunes, 25 de marzo de 2013

Histórica y fatídica fecha para Colombia

El 9 de Abril de 1948 asesinaron a Gaitán
 (elnuevosiglo)                 Horacio Serpa 
Ese día se marchará por la paz,  los derechos humanos y la equidad.
La fecha señalada para la marcha por la paz, no es fortuita. El 9 de Abril significa mucho para los colombianos. Fue uno de los días más tristes y violentos que recuerde la historia nacional.
A la una de la tarde del  9 de Abril de l.948, en la carrera 7 de Bogotá, a escasas dos cuadras de la Plaza de Bolívar, donde sigue sesionando el Congreso Nacional, a corta distancia del Palacio en el que funcionaba la Presidencia de la República, fue asesinado el dirigente liberal Jorge Eliecer Gaitán.
El Bogotazo.
Una hora más tarde, el centro de la ciudad estaba abrasado en llamas. El pueblo se expresaba indignado, furioso, contra los victimarios de su líder. Había caído para siempre su esperanza. Colombia no volvería a ser la misma sin la presencia del hombre que enfrentaba al gobierno  de Mariano Ospina Pérez, denunciaba la violencia que cundía por los campos colombianos, enarbolaba las tesis de una revolución pacífica con el cometido de restablecer la paz e imponer la justicia social y se vislumbraba como el seguro triunfador en las elecciones presidenciales que se aproximaban.
El asesino material de Gaitán, Juan Roa Sierra, fue linchado y sus despojos arrastrados hasta la entrada del palacio presidencial. Los cuarteles policiales fueron asaltados  y las armas allí encontradas se repartieron a los amotinados. Muchos policías se sumaron a la protesta y se enfrentaron a balazos  con los piquetes de Ejército que fueron llegando a los distintos lugares donde se desarrollaban las numerosas manifestaciones públicas de descontento. Los tanques de la artillería llegaron a la Plaza de Bolívar y su comandante, Capitán Mario Serpa Cuesto, fue asesinado en circunstancias que nunca fueron establecidas. La anarquía se apoderó de la ciudad mientras en la sede del gobierno se asumían extremas medidas de seguridad para evitar ser asaltado por la multitud enceguecida de dolor y de deseos de venganza. De lo acontecido se acusaba al gobierno conservador.
En muchas partes del País se organizaron manifestaciones de protesta. En la medida en que corría la voz de “mataron a Gaitán”, la gente llorando, enloquecida casi, se sumaba espontánea y apasionada a las marchas con las que se significaba el rechazo al crimen y el gran cariño que se profesaba a Gaitán. En Barrancabermeja el pueblo obrero  se levantó contra las autoridades, se destituyó al Alcalde y en su reemplazo se nombró una Junta Revolucionaria al frente de la cual se designó a Rafael Rangel Gómez, quien después fue guerrillero y luego, amnistiado, se le eligió Representante a la Cámara en nombre del Movimiento Revolucionario Liberal. En Génova, Quindío, los liberales, entre los que se encontraba quien luego en la guerrilla se llamó Pedro Antonio Marín, alias “tirofijo”, apresaron al alcalde y a la policía. Lo mismo ocurrió en El Libano, Tolima, y en otros municipios. En el Puerto Petrolero y en muchas partes se fabricaron armas y se invitó a derrocar al gobierno nacional. En  distintos lugares de Colombia se produjeron acontecimientos parecidos. Murieron liberales, conservadores, militares, inocentes.
Fueron días de caos y violencia. Nadie supo nunca cuántas personas cayeron víctimas de la furia de los exaltados, ni cuantos fueron los muertos que ocasionó la fuerte repulsa que asumieron las autoridades para proteger al gobierno, reducir a cualquier precio la revuelta y someter a los responsables.
La época de la violencia.
Lo único cierto fue que Colombia cambió. La violencia cundió por doquier. El liberalismo fue perseguido, acorralado, por unas Fuerzas Armadas que se politizaron y obraron al mando del gobierno, cada día más sectario en la medida en que no fue posible que funcionara un sistema bipartidista, intentado a instancias del Presidente Ospina para aplacar los alterados ánimos de los liberales. El Congreso de la República, con mayoría liberal en las dos cámaras, fue clausurado el 9 de Noviembre de 1949, un mes después de un enfrentamiento a balazos en plena sesión, en el que murió el Representante a la Cámara liberal Gustavo Jiménez, elegido por Boyacá, y otros  parlamentarios fueron heridos de consideración, entre ellos el connotado intelectual liberal Jorge Soto del Corral, quien varios meses después falleció como consecuencia de las lesiones recibidas en la balacera. El partido liberal intentó participar en las elecciones presidenciales y para el efecto designó como candidato al doctor Darío Echandía, pero ordenó la abstención cuando Vicente Echandía, hermano del candidato,  fue asesinado en una manifestación pública.
En 1.950, sin competidor, bajo la consigna de “a sangre y fuego” impartida por el Ministro de gobierno José Antonio Montalvo, fue   elegido Presidente de la República el dirigente máximo del conservatismo, doctor Laureano Gómez.
El país siguió sobresaltado, intimidado, sectarizado políticamente, enfrentado a muerte en campos y aldeas entre liberales y conservadores. La “chusma” liberal, por un lado, y por el otro la policía “chulavita”, se trenzaron en combates sangrientos. Los liberales llevaban la peor parte y en cantidades huyeron con su familia hacia la costa caribe y Venezuela.
En diferentes partes del país se organizaron guerrillas liberales para defenderse y hacer frente al gobierno, calificado de espurio, atrabiliario  y violento. Aumentó considerablemente la represión oficial. Con las armas del Estado, en agresiva actitud, se trató de “pacificar” la gravísima situación.
La “dictablanda” militar.
Para tratar de lograr convivencia, las Fuerzas Militares se tomaron el poder el 13 de Junio de 1953 y se dio comienzo a una etapa de reconciliación, recibida con júbilo por los liberales. Se decretaron armisticios y casi en su totalidad los guerrilleros  depusieron las armas. Leer más

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