Más allá de la carga mística o el folclor popular de la frase, esta
responde a una serie de emergencias climáticas y geológicas sin
precedentes que han marcado el inicio del nuevo gobierno, sumado a una honda
controversia por el rumbo de la política ambiental del país.
El factor climático: un inicio bajo emergencia
Quienes sostienen la tesis de un arranque "marcado por la
naturaleza" señalan dos eventos críticos ocurridos de manera consecutiva
desde el pasado 7 de agosto:
El sismo de magnitud 7,4: Un terremoto de gran escala sacudió el suroccidente del país,
afectando la infraestructura y concentrando los esfuerzos iniciales de atención
de desastres en ciudades como Cali. El manejo de esta crisis obligó al gobierno
a reorientar recursos presupuestales.
El terremoto ocurrió
justo al inicio de su gobierno, afectando gravemente la infraestructura
nacional y dejando múltiples víctimas, especialmente en zonas urbanas, aunque
la afectación castigó también el sector rural.
Y en cuanto este fenómeno telúrico, hubo apoyos y reparos: Logró
un respaldo inicial importante del sector empresarial para la reconstrucción y
reparación de daños. No obstante, enfrentó reproches por el manejo de
las ayudas internacionales y por imprimir fuertes tintes religiosos, "remedando
a los fariseos" en sus discursos institucionales.
Incendios y sequía:
El recrudecimiento de las alertas por incendios forestales en regiones como el
Tolima, junto con las amenazas de desabastecimiento hídrico derivadas del
fenómeno de El Niño, han puesto a prueba la capacidad de respuesta de la Unidad
Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
El debate político: decisiones bajo la lupa
ambiental
La segunda lectura de la frase no se debe al azar de la naturaleza, sino
a las decisiones directas del mandatario, las cuales han generado un fuerte
choque con organizaciones ecológicas y sectores de oposición:Abelardo de la Espriella
Aspersión aérea con glifosato: La anulación de las medidas que frenaban la fumigación de cultivos
ilícitos despertó alarmas por los posibles efectos colaterales en las fuentes
de agua, la biodiversidad de las zonas rurales y la producción de alimentos.
La relación del gobierno con
el entorno natural también es un punto de debate político por medidas
específicas de su agenda.
Fracking y minería:
El respaldo del Ejecutivo a la explotación a través del sistema, conocido como fracking para la autosuficiencia energética,
mantiene bajo estricta vigilancia ciudadana las promesas de campaña de no
afectar zonas de reserva ni ecosistemas estratégicos como el Páramo de
Santurbán.
De la Espriella ha defendido
el uso del fracking en reiteradas ocasiones asegurando que los
santuarios naturales no se tocarán. Sin embargo, la oposición y grupos
ambientalistas vigilan de cerca las acciones, porque ya hay señales de
atentar contra las zonas protegidas que son la mejor riqueza nacional y la
protección del agua.
A esta coincidencia histórica
de retos climáticos y geológicos se le suman fuertes discusiones sobre las
decisiones del gobierno frente al medio ambiente.
El
giro radical en seguridad y paz
Fin de la "Paz Total":
Ordenó cerrar formalmente las mesas de diálogo con grupos armados de la
administración anterior, exigiendo únicamente el sometimiento a la justicia.
Ofensiva militar: Reactivó los
bombardeos aéreos contra campamentos criminales, reportando bajas (incluyendo a
alias 'Nain' y alias 'Bendito Menor'). incluyendo capturas.
Las críticas: Sectores
políticos denunciaron que estos bombardeos causaron la muerte de menores de
edad. También causó polémica la exhibición pública de cuerpos de combatientes
en bolsas blancas.
En el primer mes del gobierno,
deja un balance marcado por una serie de hechos violentos contra integrantes de
la Fuerza Pública, con un saldo de 10 miembros del Ejército y la Policía
asesinados.
A estas víctimas se suman ocho
integrantes de la Fuerza Pública que permanecen secuestrados: cinco militares y
tres policías. Además, más de 20 uniformados han resultado heridos en
diferentes acciones violentas. El balance también incluye la muerte de un civil
en una explosión ocurrida en Cúcuta.
Ajuste y tensión económica:
El gobierno presentó el Proyecto de Presupuesto General para 2027, en medio de
advertencias de firmas como JP Morgan y la necesidad de recortes.
En medios especializados en
política económica tienen reservas sobre el presupuesto, por el monto total que
es de $634,9 billones, el cual será distribuido en tres
frentes: 62%
de gastos de funcionamiento; 24% en el servicio de la deuda y 14% para
gastos de inversión. Con razón hay preocupación; en el pasado reciente no
se presentaba una cifra tan baja para inversión, pues esta fluctuó
entre el 15% y el 22% del Presupuesto General.
Según los analistas el monto
de $393 billones de pesos proyectado (62%) destinados a la operación
ordinaria de las entidades del Estado como gastos para funcionamiento, marca
uno de los puntos más altos y rígidos en la historia reciente del país. NUNCA se
había gastado tanto en pago de funcionarios y otros para que funciones el
estado colombiano.
Y NO HAY OLVIDAR, que el
gobierno pasado DEJÓ a Colombia como una de las ECONOMÍAS MÁS FUERTES de los
países de América Latina, según todos los análisis especializados.
Y finalmente hay expectativa en
algunos medios de comunicación incluyendo, incluso, los CORPOORATIVOS por el
control y tratamiento de la prensa. No en vano hay una alerta de la FLIP: La
Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) advirtió que este modelo de
comunicación centralizado crea barreras injustificadas para el acceso a la
información pública.
Esto es lo que a grandes rasgos se puede decir del primer mes de gobierno en Colombia, marcado por hechos sin precedentes. (Redacción bersoahoy – “apoyo IA”.

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