miércoles, 5 de agosto de 2026

¿Colombia y el mundo en la antesala de un final cruel?

La historia nos advierte que ninguna sociedad es inmune a las consecuencias de su propia indolencia

Por: Bernard Socha Acosta
Observar los titulares de prensa a nivel global y algunos en espacial llamados noticieros de televisión colombianos, produce una constante sensación de vértigo y hasta asco.

La crisis social extrema, y una lastimosa pérdida de los principios morales personales e institucionales, deja entrever que, todo parece perdido y nada se arregla, porque la pestilente podredumbre de la corrupción esta por dentro de cada actor e institución tutorada, por grupos politiqueros que actúan como hienas desaforadas por el hambre de poder y de dinero. (Hay movimientos politicos que son respetables) Ese comportamiento es lastimosamente publicitado por la mayoría de esos medios de comunicación que perdieron su misión y tienen repugnados a sus ya pocos seguidores.

Ese comportamiento tiene destruidas las instituciones que giran alrededor de las ramas del poder y cada una hace lo que mejor le provoque, le convenga y hasta lo beneficie, así se aparte de los más elementales principios éticos, morales y sociales.  

Ante esta triste realidad, parece que al mundo y a Colombia no le esperan nada bueno, porque la historia nos muestra que ninguna sociedad es inmune a las consecuencias de su propia indolencia y a su propio desafío.   

El juicio de Sodoma
Aquí La destruccion de Sodoma y Gomorra
  Ante este panorama, es inevitable observar con atención a predicadores apocalípticos   que evoquen antiguos relatos que, más allá de su carácter pastoral, funcionan como poderosas advertencias históricas y espirituales. El más drástico de ellos es, sin duda, el juicio de Sodoma y Gomorra.

Cuando la tradición bíblica narra la destrucción de estas ciudades, la memoria colectiva suele saltar de inmediato al fuego y al azufre que dejaron como rastros de una sociedad corrupta, apenas las cenizas humilladas, degradadas y sin valor.

Al leer esas palabras, es imposible no mirar a nuestro alrededor. ¿No es acaso la soberbia, la vanidad, la falta de respeto, la envidia, la indiferencia ante la pobreza, el egoísmo y la corrupción del tejido social, lo que hoy carcome a nuestras instituciones y comunidades?

Y cuando nos referimos a las instituciones colombianas, recordamos los graves desaciertos, especialmente de dos entes, que están en la memoria de los colombianos como son, el Consejo de Estado y el Consejo Nacional Electoral que, al decir de la opinión, se han autodestruido y ya nadie cree en esas instituciones, antes muy respetables.

Los tratadistas en teología sistemática afirman que cuando una sociedad normaliza la injusticia y la corrupción, da la espalda al necesitado y vive atrapada en el individualismo, empieza a autodestruirse desde adentro mucho antes de que caiga cualquier juicio externo.

El espejo de Sodoma y la realidad de hoy, es que parece que caminamos por el mismo sendero de la degradación de aquella época. En la actualidad solo se busca satisfacer apetitos burocráticos, de poder y dinero, pasando por encima de cualquier principio universal que rige la conducta ética, moral y social.  

Lo paradójico es que Colombia y el mundo replican en la actualidad la antesala del juicio bíblico más cruel y estremecedor con el que sus víctimas pagaron su desafiante poder.

Esta es solo una reflexión sobre la crisis actual que desborona a la sociedad, porque no es para tomarla al pie de la letra, pero con el calentamiento GLOBAL y los descontroles ambientales que nos amenazan con largos veranos, prologadas lluvias y devastadores terremotos, pues creemos que no estamos lejos de sufrir trágicos castigos de la naturaleza. (Redacción, bersoahoy.co)

martes, 4 de agosto de 2026

¿Más partidos políticos en Colombia?

Partido político creado que NO interpreta la voluntad del elector
Carlos Ibañe Muñoz

La Personería jurídica concedida al partido DEFENSORES DE LA PATRIA tiene sus inquietudes y preguntas por responder frente a vacíos normativos.

Podríamos estar en el preámbulo de que en lo sucesivo quienes sean elegidos presidentes formarán su propio partido lo que quiere decir que cada 4 años se creará un partido. La norma o ley debería ser más exigente y rigurosa ya que quienes depositaron el voto para presidente pertenecen a varios partidos o movimientos y no al partido o movimiento del presidente elegido. Y además la voluntad del elector fue para inscribirlo como candidato presidencial cuando recogió firmas o para elegirlo presidente, pero en ninguno de los dos casos fue para otorgarle un mandato para crear un partido político.

Aprovechar ese ejercicio político para crear un partido es asaltar la buena fe de los electores quienes concurrieron a todo estos procesos electorales de inscripción y elección  desprovistos del interés de crear partido ya que millones de ellos pertenecen a partidos políticos vigentes.

Esta reflexión para insistir en la necesidad de una reforma política que haga prevalecer la democracia interna en las agrupaciones partidistas y defina las reglas

con exigencias de mayor severidad para crear partidos y acabar con agrupaciones de garajes , el otorgamiento de avales , el transfuguismo , circunscripciones electorales especiales, transhumancia electoral , doble militancia ,financiación , etc

Así mismo debe reestructurarse la autoridad electoral me refiero al Consejo Nacional Electoral en cuanto a su conformación y funciones y a la Registraduría Nacional  del Estado civil, quienes se encargan respectivamente de presentar iniciativas de ley electoral , otorgar personerías y dirimir conflictos jurídicos y la parte operativa y de ejecución de las normas y de preparar la logística de las elecciones a cargo de la segunda es decir la Registraduría del Estado Civil. 

CARLOS IBÁÑEZ MUÑOZ

AGOSTO 3 del 2026.

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