Y quedamos muy sorprendidos sencillamente porque el Procurador dentro de
la función misional, es liderar el Ministerio Público para vigilar la conducta
de los funcionarios públicos, proteger derechos humanos, y ejercer funciones
disciplinarias, sancionando faltas de servidores públicos y asegurando la
defensa del orden jurídico y el interés público.
Y para quienes no han analizado bien la labor del Procurador, este ejecutivo,
jefe de un ente de control en Colombia, dentro de sus funciones están: Investigar
y sanciona a funcionarios públicos (incluidos congresistas, ministros,
magistrados y el Registrador Nacional porque es un funcionario público que ejerce
tareas administrativas y si cometen faltas disciplinarias, pues debe
sancionarlos. Pero el Procurador también debe supervisar el cumplimiento de la
ley y vigilar que no violen los derechos colectivos, en este caso, los derechos
de los colombianos de elegir y ser elegidos.
Y hagamos hincapié: El Procurador puede investigar disciplinariamente a funcionarios o intervenir en procesos judiciales, pero no tiene facultad para ordenar que el presidente jefe de estado, que deje de denunciar posibles delitos electorales. Muchos constitucionalistas han coincidido que, de oocurrir, sería el abuso más arbitrario de la historia.
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| Esta es una de las tantas muestras de lo que estamos tratando que han sido divulgas en Redes sociales |
Es que al parecer y, nadie lo duda, que el famoso formato E-14, es “el punto más vulnerable del
sistema” electoral. Asi lo han calificado expertos. Y es que con este tarjetón se pretenden formalizar los fraudes, así el señor Registrador asegure que es lo más seguro y modernoi.
En ese TARJETON los jurados consignan manualmente los resultados de cada
mesa de votación y es un acto aparentemente rutinario —sumar votos y escribir
cifras— es, en realidad, el momento en el que una elección puede quedar
blindada o manipulada.
Y es que a lo largo de las últimas décadas, investigaciones
periodísticas, informes judiciales y reportes de observación electoral han
revelado patrones repetidos de fraude en municipios donde operan maquinarias
políticas, redes clientelistas y clanes familiares que dominan el poder local.
Pero, donde empieza el fraude en el E-14
Por su puesto el sistema electoral colombiano depende de documentos
físicos, que no tienen ninguna seguridad, porque el primer registro de
votos queda en el E-14, lo que lo convierte en la pieza clave del conteo
electoral, donde habitualmente se han detectado irregularidades como: tachones y enmendaduras en las cifras, casillas
modificadas, errores en las sumas y cifras alteradas entre copias del mismo
formulario.
A través de investigaciones periodísticas, se ha advertido que, en miles de mesas se han presentado borrones y correcciones sospechosas en los formularios, lo que ha puesto
en duda decenas de miles de votos en elecciones anteriores, y se han hecho
hallazgos en las del pasado 8 de marzo.
Municipios bajo sospecha electoral
Según los historiales, el riesgo de fraude suele concentrarse en
municipios con baja competencia política, control de clanes regionales o
presencia de economías ilegales.
Entre las zonas históricamente señaladas por analistas electorales
aparecen:
Caribe colombiano, municipios de La Guajira, regiones rurales de Córdoba,
zonas políticas de Sucre, Pacífico, áreas rurales de Chocó, municipios del
litoral de Nariño, Regiones de frontera, municipios del Catatumbo y zonas del
Amazonas.
Pero es raro que algunos funcionarios (como el registrador y el
Procurador) se incomoden
por las denuncias de posible fraude, si en procesos electorales recientes se
han registrado cientos de denuncias por estos delitos en los cuales se ha
decomisado dinero destinado a compra de votos, lo que muestra la persistencia
de estas prácticas.
Otra práctica de fraude es la manipulación del conteo al cerrar la mesa
de votación cuando se reducen votos del rival y se inflan los votos del
candidato de la maquinaria. Y esto se hace mediante alteraciones en el E-14 o
en el proceso de suma de votos.
Pero aún más. Si el fraude no se concreta en la mesa, la red intenta
modificar cifras en los escrutinios municipales, donde muchas veces hay menos
vigilancia.
Y ante estas viejas prácticas, la Procuraduría General de la Nación, lo
que tiene es como función, vigilar
disciplinariamente a los funcionarios involucrados en el proceso electoral y no
pretender engañarse bajo el cuento de que la seguridad electoral es absoluta.
Es más, la procuraduría, cuando se detecta irregularidades en jurados de
votación, funcionarios públicos, y
autoridades locales, lo que debe es abrir investigaciones y trasladar
los casos a la Fiscalía General de la Nación de Colombia, encargada de
investigar los delitos electorales. (Redacción bersoahoy.co - Apoyo de IA)


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