En América Latina, este desafío adquiere mayor relevancia a medida que
crece la adopción de IA y evolucionan las regulaciones sobre privacidad,
soberanía digital y protección de datos. Según la CEPAL y la UNCTAD, más de 18
países de la región ya cuentan con leyes integrales de protección de datos
personales, mientras que IDC proyecta un crecimiento superior al 25% anual del
gasto en IA durante los próximos años.
En este contexto, la gobernanza de los datos deja de ser solo una
práctica para convertirse en un requisito estratégico que permita innovar con
confianza, cumplir las crecientes exigencias regulatorias y aprovechar el
potencial de la IA.
El aumento del volumen de datos, la sofisticación de los ciberataques y
un entorno geopolítico cada vez más complejo están redefiniendo la forma en que
las organizaciones gestionan su información y planifican su infraestructura
tecnológica. Según McKinsey, apenas un tercio de las organizaciones cuenta con
capacidades maduras de gobernanza de datos y supervisión de inteligencia
artificial.
La IA hace que los datos sean más importantes que nunca
No basta con alimentar modelos de lenguaje o aplicaciones de IA agéntica
con cualquier tipo de información. Los datos deben ser precisos, consistentes,
completos, clasificados y entendidos dentro de un marco sólido de gobernanza.
De lo contrario, la IA producirá respuestas incorrectas, sesgadas o difíciles
de explicar.
El State of Data Infrastructure Report 2025 de Hitachi Vantara muestra
que solo una de cada tres organizaciones ha logrado mejorar la calidad de sus
datos para entrenar modelos y obtener resultados explicables.
Sin confianza en los datos, disminuye la confianza en la IA. Y cuando la
confianza desaparece, también lo hacen la adopción, la innovación y el retorno
de inversión.
La soberanía digital ya forma parte de la agenda empresarial
Al mismo tiempo, la evolución del entorno regulatorio está cambiando
profundamente la forma en que las organizaciones administran su información. Ya
no basta con proteger los datos. También es necesario saber exactamente dónde
residen, bajo qué jurisdicción se almacenan, quién puede acceder a ellos, cómo
se transfieren entre países y qué normativas regulan su tratamiento.
La Unión Europea inició este camino con el Reglamento de Protección de
Datos (RGPD), pero hoy el concepto de soberanía digital se extiende rápidamente
a múltiples regiones, incluida América Latina. La región está fortaleciendo sus
leyes de protección de datos, incrementando las exigencias sobre privacidad,
transferencia internacional de información, seguridad y responsabilidad de las
organizaciones.
Como consecuencia, la soberanía digital ha dejado de ser un asunto
exclusivamente tecnológico para convertirse en una prioridad estratégica que
involucra a directorios, áreas legales, responsables de riesgo, cumplimiento
normativo y seguridad de la información.
Comprender la ubicación jurídica de los datos
En este nuevo escenario, los CIO, CDO, CISO y decisores de negocios,
necesitan comprender con precisión las obligaciones regulatorias que afectan a
cada conjunto de datos.
La ubicación de los datos ya no es únicamente una cuestión física.
También es una cuestión jurídica. Cada vez que la información atraviesa redes
internacionales o se almacena en infraestructuras distribuidas, puede quedar
sujeta simultáneamente a diferentes marcos regulatorios y jurisdicciones.
Por ello, decisiones sobre cómo mantener cargas de trabajo en
infraestructura propia, utilizar nubes públicas, modelos híbridos o servicios
soberanos deben evaluarse considerando no solo criterios técnicos o económicos,
sino también regulatorios y de gobernanza.
La infraestructura debe estar preparada para la IA y el cumplimiento
regulatorio
La mayor parte de la infraestructura tecnológica empresarial fue
diseñada para soportar aplicaciones tradicionales. No fue concebida para
responder a las demandas actuales de la inteligencia artificial.
Hoy las organizaciones enfrentan simultáneamente varios desafíos:
● La IA requiere cargas
de trabajo mucho más intensivas.
● El crecimiento
exponencial de los datos continúa.
● La complejidad
tecnológica aumenta.
● Las regulaciones
evolucionan constantemente.
● La resiliencia y la
disponibilidad son indispensables.
● La gobernanza de los
datos se transforma en un requisito para cumplir con las normativas y generar
resultados confiables mediante IA.
Para responder a este nuevo escenario, las organizaciones necesitan una
infraestructura de datos preparada para la inteligencia artificial que combine
alto rendimiento, escalabilidad, resiliencia, seguridad y facilidad de
administración. Pero la tecnología, por sí sola, no es suficiente.
Es indispensable saber qué datos posee la organización, clasificarlos
según su criticidad, identificar la información sensible, comprender qué
regulaciones aplican a cada conjunto de datos y establecer políticas claras
sobre su almacenamiento, acceso, movilidad y utilización por aplicaciones de
IA.
La gobernanza de datos será un factor competitivo
Las consecuencias de no actuar son significativas. Las organizaciones
pueden enfrentar sanciones regulatorias por incumplimientos relacionados con
privacidad, protección de datos o soberanía digital.
Asimismo, los proyectos de inteligencia artificial desarrollados sobre
datos deficientemente gobernados generan respuestas poco confiables,
incrementan el riesgo operativo y reducen el valor del negocio.
En un mercado donde la adopción de IA se acelera, la gobernanza de los
datos deja de ser únicamente una función de cumplimiento normativo para
convertirse en una ventaja competitiva.
Las empresas que logren combinar infraestructura moderna, gobierno de
datos, cumplimiento regulatorio y soberanía digital estarán mejor preparadas
para innovar con confianza.
Las que no lo hagan corren el riesgo de quedarse atrás.
Fuente: Prensa Hitachi Vantara (Daniel Contreras / Director de Cuentas –
Edm comunicaciones)
Ajuste de contenido y diagramación: bersoahoy.co

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