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sábado, 4 de abril de 2015

Otras vez la Burra al Trigo

                                                                       Trafugario
Por: José Óscar Fajardo
Hace quince días en esta misma tribuna yo denuncié sin agüero que en las elecciones de consejeros culturales departamentales se habían presentado vergonzosas irregularidades como eran las de elegir, a punta de mafia, representantes de algunas disciplinas artísticas a “tipejos” que poco o nada tienen qué ver con las Bellas Artes. Que la secretaria departamental de cultura, doctora Luz Mary Hernández, habiéndose cerciorado de los hechos, no tomó las medidas correctivas que ha debido tomar. Por eso afirmé sin dudarlo que en Santander no paga ser “intelectual pilo” porque eso, el mismo gobierno se lo congratula a coñazos. Es decir, a los mismos gobernantes les vale “güevo” que la gente se empecine con el Arte. Los verdaderos artistas que miren a ver a quién roban para que hagan su Arte. Entre otras cosas no han dado respuesta oficial a la impugnación que se hizo por la “fechoría” en la elección del representante de Literatura. Creo que ni la darán. Pero como si eso fuera “pescao”, hace poco estuvo en Barbosa el secretario de Agricultura, doctor Alejandro Gil, quien venía con la orden expresa de adelantar la discusión, concertación y ajuste del proyecto agroindustrial, asociado a la Planta de Exportación de Bocadillo Veleño. Pero resulta que para exportar bocadillo veleño, elemental mi querido Watson, primero hay que fabricarlo. Pero antes que eso, primero hay que cultivar y producir guayaba. Pero mucho más antes que eso, hay que reorganizar y tecnificar su producción que es de 70 mil millones de pesos al año.
Se tienen actualmente dos proyectos productivos de guayaba, uno para 100 familias y otro para 1500 familias entre productoras de guayaba y hoja de bijao para el empaque. Porque la verdad monda y lironda es que, el 80% de la guayaba procesada, viene de otras regiones del país. Téngase en cuenta que hoy se necesitan 1.000 hectáreas en cultivos de guayaba para abastecer las fábricas actuales, y 1.000 más para incursionar en el mercado en fresco. A estas alturas del partido el Secretario de Agricultura propone que los recursos del Incoder, del Estado, 750 millones de pesos, sean para un proyecto de repoblamiento de la planta, para procesos sanitarios y para el cultivo de la hoja de bijao utilizado en el empaque artesanal. Mejor dicho, reitero para mayor claridad y convicción del lector, el doctor Gil argumenta fríamente, que se puede hacer lo siguiente: “La Cadena Productiva de la Guayaba, debe acordar financiar el proyecto de transformación, aprovechando los recursos del Incoder para este año, de 750 millones de pesos”. Entonces el doctor Guillermo León Castillo Estévez, secretario técnico de la Cadena de Producción de Guayaba y representante oficial del Ministerio de Agricultura, le aclara que “bienvenidos los recursos del Incoder, pero que, dónde están los recursos de la Gobernación para la parte productiva”. El doctor Gil le contesta con la frescura de un trasatlántico que, “en estos momentos no tenemos recursos para esto; tenemos muchos compromisos ya adquiridos y yo no me puedo comprometer”. Dios de los cielos, digo yo. Entonces si no hay plata ¿A qué carajos fue el doctor Gil a la reunión? ¿A qué lo mandó el Gobernador?  Deduzco que a mamarle gallo a miles de familias que viven de la producción del bocadillo veleño. O a sabotear nuestra herencia cultural que es un legado de los indios Cocomés, de los Agataes y de los Chipataes.  Dios quiera que yo esté equivocado porque sería muy lamentable, además de un fracaso político, que el Gobernador se prestara para semejante felonía. Lo mismo que pasó con la elección de los consejeros culturales hace unas semanas atrás. Y se quedaron muertos de la risa.

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