martes, 29 de diciembre de 2020

El reajuste de salario mínimo y el azaroso año 2021

Por: Bernardo Socha Acosta

El aumento de salarios para los trabajadores, y para los congresistas y otros altos funcionarios del estado, dejó en claro, el nivel de desprecio, humillación, maltrato y ultraje que el gobierno tiene para con el pueblo, que solo y únicamente es útil, para que los elija mediante el voto y les pague con sus impuestos los onerosos sueldos que ellos devengan.

Quizás no hubo otro momento más oportuno para que el gobierno hiciera semejante osada demostración, de cómo se quiere ultrajar a un pueblo que se ahoga entra las grandes diferencias sociales y económicas, sumado a una pandemia.

Es que mientras a una millonésima parte de colombianos (congresistas y cúpula del gobierno) se les aumenta el 5.12%, a la gran franja de colombianos luchadores por la vida se les aumenta un 3.5%. Y eso qué representa. Pues que a los primeros les constituye ese 5.12%, un incremento mensual, algo así como UN MILLÓN  650 mil pesos (equivalente a unos 40 salarios mínimos) y a los segundos (a los trabajadores) se les aumenta unos 30 mil pesos mes. Cuál es la proporción justa que se halla aquí, entre $1’650.000 a $30.000 mensuales.

Por dios, esto no tiene ni una sola justificación. Esos actos son los que llenan de tristeza, desánimo, angustia, ansiedad y zozobra al pueblo, hechos que se traduce en rabia que va minando el sentir ciudadano, hacia la búsqueda de equidad por las vías de la rebeldía y la violencia, como respuesta a las injusticias que comete el gobierno y esa parte de la sociedad que lo tiene todo.

En estas desigualdades que cada vez son más marcadas, el gobierno y los poderosos que tienen al país en la sartén, están buscando que haya una sociedad de MENESTEROSOS, para que cada vez que haya elecciones, el pueblo hambriento se arrodille por una dadiva y los siga manteniendo en el poder, dominio que finalmente tendrá que caer, a medida que el descontento popular  siga minando las bases sociales.

Para los entendidos en materia sociológica, Colombia es el país de los contrastes como los que leímos arriba, donde el gobierno aparentemente dice que hay que reactivar la economía, pero, algunos de los empresarios que dominan al gremio, al parecer son víctimas de la codicia, la concupiscencia, la voracidad y la envidia y no permiten que el país progrese dándole capacidad adquisitiva a los trabajadores. Es la única forma de que el país progrese con justicia.

Es tan elemental pensar que si un trabajador recibe mayor remuneración, mayor será su capacidad para salir al mercado y  aquirir productos y servicios, y ahí es donde se estará moviendo y fortaleciendo la economía. Pero si el trabajador no tiene cómo comprarles ropa a sus hijos, pues no lo hará y las fábricas de textiles quebrarán finalmente, porque no hay movimiento de sus productos. Pero esto no lo han querido entender algunos empresarios, no se sabe por qué causa, convirtiendo al país en un círculo viciosos, buscando su reactivación económica y empobreciendo cada vez más a las familias y arruinando al país, como regalo de fin de año, para comenzar otros con azaroso futuro.

Por estas y muchas razones más, los colombianos, tarde o temprano se darán cuenta que si no se cambia el viejo sistema, donde el estado quiere aumentar la economía con el hambre de los trabajadores, vamos de cola para el peor abismo.  Y sucediendo esto,   habrá necesidad de arrumar a esas viejas castas politiqueras que se están apoderando de la riqueza nacional, a base de mentiras y engaños de falsos redentores, que mientras aparentan distribuir los impuestos, están montándole la trampa Mortal a los gobernados.

bersoa@hotmail.com

sábado, 26 de diciembre de 2020

¡El incremento de salarios para los congresistas!


Por: Bernardo Socha Acosta

Para cualquier colombiano con sensibilidad, es verdaderamente indignante, por decir lo menos, que un gobierno como el de nuestro país, si así se le puede llamar, haga un flamante reajuste a los frondoso, privilegiados y predilectos sueldos de un mínimo de los llamados servidores públicos.

El gobierno del presidente Iván Duque acaba de darle la peor estocada a los 40 y tantos millones de  colombianos que se debaten entre la supervivencia, la zozobra y las secuelas de un azote que labra  una pandemia que para peor desgracia y mala hora llegó a corroer al mundo, entre los que está Colombia.

Ahora los colombianos, a pesar del suplicio que estamos  viviendo, no solo por la pandemia, sino por otros fenómenos no menos mortales, nos enteramos de las maravillas que hace el gobierno decretando la destinación de un millonario cupo para los integrantes del mal llamado Congreso de la república y las innecesarias y burocráticas unidades de apoyo. Pero eso no es nada. También se les decretó millonarios aumentos a los demás funcionarios del estado, no a esos que devengan 2 o 3 millones, sino a esos que reciben los privilegiados emolumentos de 20, o 25 y hasta más millones de pesos mensuales. Que tristeza, lo que hace un gobierno que no sabe y menos se imagina, las angustias que pasan unos 40 millones de compatriotas para sobrevivir, en medio de una epidemia que ha propiciado la desgracia, hasta de perder las libertades más preciadas. Lo cierto es que para el presidente Duque primó las necesidades de los congresistas, que las angustias del pueblo.

Pero eso no es todo. El gobierno se preocupa primero por aumentarle casi 2 millones de pesos mensuales a los congresistas, pero tiene a ración de hambre a centenares de trabajadores de la salud, que hace más de 6 meses no reciben salarios. Que injusticia…que irónico y mordaz que es el gobierno. Lo que acaba de hacer nuestro presidente… no tiene nombre en el historial de los gobiernos más déspotas del mundo, porque no era ni el momento, ni la necesidad de hacer ese reajuste, para un sector que no tiene necesidad alguna, porque quienes reciben ese incremento, son los inviolables, los consentidos del estado, los predilectos y los que menos le aportan cosas buenas al país.   

Cómo se ve que un gobierno no conoce una milésima parte de lo que un ciudadano del común tiene que batallar en medio de las injusticias más  crueles e inhumanas  para sobrevivir, él y su familia.

Pero, eso no es todo. Lo increíble y abrupto está por venir.   Ya el gobierno nacional conformó una comisión de llamados sabios, para que estudie y formule el próximo golpe mortal para los ciudadanos que construyen la riqueza nacional, que para desdicha, se devoran unos pocos. Se trata de la Reforma Tributaria que ya anunció recientemente el mismo jefe del estado, porque la plata que sufragan en impuestos y sobretasas los azotados colombianos,  no alcanza para el pago  de las millonarias nominas con sueldos de 34 millones de pesos en el Congreso de la república y otros favorecidos  cargos oficiales.

Pero, cómo van a alcanzar esos recaudos, si un solo congresista –por ejemplo- se gasta  cerca de 700 millones anuales, sin las unidades de apoyo y demás privilegios. Sáquenle la cuenta a $700 millones x 268 miembros del Congreso… Es que así ni que Colombia nadara en oro.

Y es mejor ni seguir hablando de estas tristes extravagancias, porque esos atropellos que se cometen con los colombianos son las que despiertan la REBELDÍA implacable de un pueblo.   
bersoa@hotmail.com

Misiones de la nueva cúpula policial

 

Mario González Vargas

La Policía es una institución fundamental para la seguridad y convivencia en el Estado Social de Derecho. La Constitución así lo contempla al considerar que “su fin primordial es el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz.” Su existencia es imprescindible y su accionar exige el estricto apego y respeto a los derechos fundamentales y de los valores que sustentan el régimen democrático.

El martes pasado. el presidente de la República y su ministro de Defensa dieron a conocer la identidad del nuevo director de la institución y del equipo de mando que lo acompañará, decisión esperada que pone fin a una situación indeseada que requería pronta y atinada superación. Acertó el gobierno con la designación del Mayor General Jorge Luis Vargas Valencia en la dirección de la Policía Nacional, porque se trata del alto mando con mayor experiencia y reconocimiento en el ejercicio profesional, a lo largo de sus tareas y servicios a la institución y al país.

Ciertamente, le espera al general Vargas una ardua labor, sembrada de obstáculos, de imprevistos y de incomprensiones, que tienen mucho que ver con la errática creencia de que al cuerpo policial le corresponde asumir tareas que no hacen parte de su misión y que las diversas autoridades se rehúsan a cumplir. Esas atribuciones de apagar incendios desconocen la naturaleza de la Policía y violentan la vocación que anima a cada uno de sus efectivos y que constituye la mejor garantía para su buen desempeño.

El combate a toda forma de delincuencia exige esfuerzos sin pausa en planeación estratégica, formación permanente, reclutamiento selectivo y progresivo, administración de personal, actualizaciones de doctrinas y protocolos, progresos en los controles disciplinarios y penales transparentes y un régimen sancionatorio con carácter correctivo, acciones que a lo largo de los últimos 25 años se han fortalecido, pero que por su naturaleza requieren atención permanente y la disposición de los gobiernos para su necesaria financiación y ejecución.

En Colombia se ha logrado, en medio de escenarios y situaciones complejas, construir un cuerpo policial profesional de elevados quilates y reconocimiento internacional, que debemos celosamente cuidar para potenciarlo en su carácter garantista de derechos y libertades y en aprecio y confianza de la ciudadanía. No será fácil blindarlo contra la violencia y corrupción con las que las organizaciones criminales quieren someterlo, ni será despreciable la intención política de algunos de infiltrarlo o demeritarlo, y menos aún la agresión planificada y sistemática que se observa en el mundo en contra de las organizaciones policiales, pero estamos en el camino correcto que se mantendrá en la medida en que la Policía fortalezca su profesionalismo y mantenga el apoyo y la solidaridad de la ciudadanía.

En medio de la violencia que se acrecienta en varias regiones del país como consecuencia de las gabelas concedidas al cultivo de la coca y a la cadena del narcotráfico durante la negociación de la Habana, nuestra Policía es la única institución presente en todo el territorio y la mejor herramienta para incentivar y asegurar la presencia del Estado en toda la geografía colombiana. 

El general Vargas y la nueva línea de mando tienen el mandato de fortalecer la seguridad y convivencia ciudadanas y de acompañar el mantenimiento de la seguridad nacional. No es tarea de poca monta y por ello merecen todo nuestro apoyo.     

jueves, 24 de diciembre de 2020

Bajémosle el ritmo con la navidad, al nuevo pico de la pandemia


Por: Bernardo Socha Acosta

Los pensamientos doctrinales, o adagios, tienen mucho de realidad y por eso decimos: Al mal tiempo buena cara. Y eso es lo que nos está pasando con el indeseable virus de Covid 19 que en hora mala heredamos de un lejano continente y que seguramente iba dirigido a otro destino. 

Y quizás para algunos, no había sido tan incómodo soportar fuertes medidas de bioseguridad contra la mortal enfermedad, como si lo es en los actuales momentos de temporada festiva de la Navidad y Año Nuevo. Pero, al parecer, -eso lo dicen los analistas y autoridades de salud- cuando la velocidad del contagio covid comenzaba a bajar con buen ritmo, muchos, pensaron que la enfermedad había desaparecido y se lanzaron a los espacios públicos, puestos laborales y de oficinas,  olvidando los llamados protocolos de bio-seguridad, y fue cuando sobrevino un inesperado aumento de la velocidad de contagios  con una proyección de  pico, que por ejemplo para Santander, los casos activos de la enfermedad habían bajado a cerca de 3.000 y hoy en menos de 15 días esos contagios activos están en cerca de 6.000, amenazando con llegar a 10 mil en menos de 15 días más, si se tiene en cuenta que el crecimiento cada día es de algo más de 500 casos.

Y, en el país en los últimos tres días el crecimiento de contagios ha sido alarmante, alcanzando en un solo día más de 14 mil nuevos enfermos de covid, cuando estos habían bajado a menos de 7 mil diarios. Es decir que se han duplicado.

Pero hablando de las medidas que han vuelto a reaplicar las autoridades para frenar la carrera del virus, es oportuno advertir que estas son para el bien común y de cada una de las personas y de las familias.  Pues, entonces, si es así, afrontémoslo con resiliencia o capacidad, ya que no fuimos lo suficientemente audaces para repeler el virus. 

Y, alguien decía:  Si queremos disfrutar de la siguiente Navidad (en 2021) tenemos que colaborar y hacer el sacrificio de cumplir las medidas, para que no se siga extendiendo de tal forma que las posibilidades de camas UCI no alcancen y las personas contagiadas tengan que morir posiblemente en los pasillos de los hospitales  por las congestiones de pacientes de esa patología. Y hay que advertir, que el contagio puede llegar a una gran mayoría de personas antes de que sean vacunadas, pero lo importante es que ese contagio llegue en forma gradual, o baja velocidad, para que no sean tantos los pacientes en un mismo día.  

Por eso es importante, a parte de la buena cara por la situación que estamos pasando, también cumplir con las medidas de seguridad, para retrasar lo más que se pueda la transmisión del contagio y quizás lograr inmunizarnos con la vacuna y no padeciendo los rigores de la enfermedad.

Y, si nos contamos entre los buenos ciudadanos que colaboramos para frenar el contagio, denunciemos a quienes hagan caso omiso a las recomendaciones de las autoridades, llamando al puesto de policía más cercano. Y que, por favor, no se disgusten los infractores, que las medidas son para proteger la vida de cada ciudadano, para que no tengan que morir en las peores circunstancias que la ocasiona (la muerte) por Coronavirus, o si se salva, tener que vivir por un poco de tiempo padeciendo las peores secuelas.

bersoa@hotmail.com

sábado, 19 de diciembre de 2020

¿Una utopía para el fin de la Historia?


Mario González Vargas

Los vertiginosos adelantos en ciencias y tecnologías que la humanidad ha disfrutado desde inicios del siglo XX, la ha llevado paulatinamente a considerar que son parte de un proceso inagotable e ineludible de progreso y superación, en el que, empero, se empieza a desestimar el cultivo de la duda, que le sirvió de aliciente, y a acallar el espíritu crítico, herramientas insustituibles de toda creatividad. Se ha venido construyendo un escenario social en el que crece la preocupante apropiación del saber en reducidos círculos, al tiempo que se entroniza un empobrecimiento en el pensar del ciudadano del común, que se traduce en la simplificación de ideas y conceptos para consumo de las mayorías. Las redes sociales son el nuevo vehículo de información que provee verdades incontrovertidas en el moderno ágora, en el que prevalece la simplificación de los mensajes y que no tolera la riqueza del debate porque niega la complejidad de la reflexión.  Rehusar la complejidad propia de las realidades sociales y políticas de la humanidad, además de erosionar su comprensión, alimenta la radicalización de los espíritus y permite la concentración del poder en círculos reducidos, integrados por individuos que pretenden el estatus de expertos, en los que quisieran que delegáramos todas las decisiones atinentes a nuestra vida y destino. Son los nuevos gurús que acaparan saber y riquezas, mientras los demás se ven condenados, sin percibirlo, al desbordado y mediocre influjo de “youtubers”, estrellas de farándulas, “influencers” y toda gama de profetas de pacotilla en redes sociales, o burlados por activistas en medios de comunicación masivos, que difunden engañosas verdades, previamente diseñadas para el estancamiento y pauperización de la información y reflexión de los indefensos ciudadanos.

Al amparo de la globalización asistimos a la indebida manipulación del conocimiento y del poder en manos de minorías organizadas en ONGs y otras cofradías de iguales espectros, dueños de supuesta experticia en todos los retos de las sociedades humanas, y cuyas decisiones hoy pretenden imponernos. Se han apropiado de las instituciones de carácter global desde donde dictan directrices para dirimir la guerra o hacer la paz, señalar la arquitectura de las sociedades humanas y la naturaleza de los poderes que las dirijan, encapsular la infinita diversidad del pensar humano en ordenamientos que lo marchitan, todo bajo la égida de tribunales orbitales para acallar, hostigar prohibir y condenar al que se levante contra esa nueva tiranía sin límites ni fronteras.

Su meta apunta al establecimiento de un Estado Global, utopía remozada del Leviatán tan preciado por la izquierda internacional. Es el nuevo ropaje del imperecedero totalitarismo que, ataviado de vestiduras más coloridas, asoma nuevamente sus tentáculos sobre sociedades que penan en percibir lo que esos disfraces ocultan. La imposición del pensamiento político correcto constituye la herramienta solapada para el advenimiento de un Leviatán Universal, verdadero apocalipsis para las libertades individuales y las diversidades humanas y culturales, fundamentales para la supervivencia de la humanidad.  Parodiando a Francis Fukuyama, ¿será esto el fin de la Historia?

domingo, 13 de diciembre de 2020

El informe de la comisión de drogas

Mario González Vargas

La difusión del informe de la Comisión de Política de Drogas del Hemisferio Occidental (WHPDC), que hace una evaluación sobre las políticas antinarcóticos de los Estados Unidos en la región, desencadenó una lectura sesgada de los sectores de izquierda sobre los alcances y éxitos del Plan Colombia, sin duda la más importante iniciativa de seguridad que se ha ejecutado en el país. Promovida y ejecutada por el gobierno de Andrés Pastrana, tuvo continuidad durante las dos administraciones de Álvaro Uribe y arrojó importantes resultados en el combate contra las organizaciones insurgentes y en la reducción sistemática de los cultivos de coca en Colombia. Estimuló la modernización de la doctrina, equipamiento y estrategias de las Fuerzas Militares, que se tradujo en la drástica reducción de las acciones subversivas, y permitió la significativa disminución de los cultivos ilícitos, fuente principal del financiamiento de las organizaciones terroristas. Por ello, la aseveración de que el Plan Colombia tuvo éxito en el combate de la insurgencia y fracasó en la lucha antinarcóticos solo encuentra fundamento en su abandono paulatino en los años de las dos administraciones de Juan Manuel Santos, que paralizó las acciones militares y promovió incentivos perversos para el crecimiento exponencial de las áreas sembradas de coca que hoy suman más de 212.000 hectáreas e irrigan de sangre y muerte las regiones que las padecen. Después de años de concesiones a las FARC-EP para que se aviniera a un acuerdo de paz que les concedió amnistía, lavado de sus cuantiosos activos, regaladas curules en el Congreso, justicia propia con impunidad garantizada, resulta por lo menos ridículo culpar al Plan Colombia de todas las franquicias que hoy nos inundan de coca, impiden la erradicación forzosa y potencian la criminalidad en vastas zonas del país, sometidas al imperio de organizaciones criminales fortalecidas por el narcotráfico y protegidas por el sátrapa Maduro. 

El informe de la WHPDC debería favorecer un nuevo análisis de la administración Biden que conduzca al robustecimiento de las acciones del gobierno colombiano en la erradicación masiva de los cultivos ilícitos y el fortalecimiento de la seguridad y control de los territorios afectados, que son funcionales a las exigencias de la seguridad hemisférica. Lo que se consiga en Colombia en el combate contra los cultivos ilícitos y el narcotráfico se extiende a Méjico y Centroamérica y debilita y entorpece las acciones de protección del gobierno de Caracas a las organizaciones criminales y las posturas de las colectividades de la izquierda continental adversas a toda colaboración estadunidense en la región. 

El gobierno colombiano, a pesar de los obstáculos legales, financieros y políticos que confronta, ha ejecutado acciones importantes dirigidas a superarlos que deben ser valoradas en su justa dimensión, si lo que se quiere es contribuir a su ejecución y su éxito. Cumplir las metas de erradicación, desarticular la red de valor del narcotráfico y desarrollar una estrategia integral de seguridad, desarrollo, prevención y cooperación internacional, son las finalidades de las políticas del gobierno del presidente Duque. Merecen la atención internacional.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Las graves secuelas que dejará el coronavirus


 Por: Bernardo Socha Acosta

Son tantas las hipótesis que han surgido en medio de la pandemia del Coronavirus, que la Organización de las Nacionales Unidas –ONU- advirtió que si no hay paliativos que remedien los factores, la próxima pandemia que deberán afrontar principalmente los países de América Latina y buena parte del mundo, será irremediablemente el hambre.

El aumento de la pobreza en países como Colombia, generado por las medidas para impedir la expansión del  contagio Covid, no podrán arrojar otro resultado que el hambre y la desnutrición, dice el estudio.

Sobre este análisis, el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos –PMA- ,  David Beasley, advirtió al Consejo de Seguridad de la ONU que el riesgo de hambruna a gran escala en gran parte del mundo en desarrollo, es, “de proporciones bíblicas” como consecuencia de la pandemia.

El mismo análisis considera que la pobreza y el hambre podría desencadenar en más muertes que la misma pandemia del Coronavirus pero advierte que desde ya se ha desencadenado una peligrosa desnutrición que propiciará una preocupante baja de las defensas en la población, haciéndola atractiva a toda clase de enfermedades, para convertir así a buena parte de las poblaciones en sociedades endémicas.

Y con todo este entramado de las pandemias y el hambre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura –FAO- considera que sin embargo hay muchos recursos para volver a la normalidad si se hace buen uso de los campos, y  muestra la fórmula expedita para enfrentar esas amenazas y sostiene que si los gobiernos y la empresa privada, incentivan el regreso de muchas familias a los campos, el hambre que ya amenaza a muchos grupos sociales en sendos países, podría conjurarse, porque  hoy en día se sabe a ciencia cierta que se puede erradicar el hambre en los países atendiendo que no es una suposición, ni un deseo, sino una realidad, para volver a la normalidad.

Y agrega la FAO, que hoy en día con la ciencia, la tecnología y los avances sociales de muchas de nuestras sociedades se ha permitido empezar a mirar hacia un mundo mejor. En lo que se refiere al hambre, hoy, contamos con conocimientos y estrategias que no hubiésemos imaginado hace unos pocos años. Hoy con la ciencia y la tecnología se pueden aprovechar mejor los productos suministrados por los campos mediante su transformación en super-alimentos, enfatiza el estudio.

Correro: bersoa@hotmail.com 

domingo, 6 de diciembre de 2020

El escenario en el que nos encontramos

 Mario González Vargas

Las últimas declaraciones de Donald Trump en la Casa Blanca y las primeras del presidente electo Joe Biden indican, que un mes después de las elecciones, los Estados Unidos se disponen a reanudar su atención a los retos que suponen los poderes emergentes de China y de las potencias islámicas, Irán y Turquía. Después de una tensa campaña electoral y concluido un azaroso escenario postelectoral, las declaraciones del presidente electo al New York Times notifican a sus rivales las directrices de la nueva administración, que señalan, en temas sustanciales de política exterior, continuidad con las ejecutadas por la administración anterior en lo que atañe a los desafíos que se avizoran para la seguridad y estabilidad internacionales.

Frente a la creciente expansión geopolítica del discurso nacionalista e imperial de Xi Jinping, acelerada por la pandemia, y bajo aparente motivación de solidaridad con otras naciones, Joe Biden afirmó sin ambages su intención de contener al régimen chino con consenso bipartidista para ejecutar políticas industriales masivas, e inversiones en investigaciones que permitan competir mejor, así como poner bajo cintura robos de propiedad industrial, dumping de productos, subsidios ilegales a corporaciones, tan usuales en los comportamientos del gigante asiático. Buscará, igualmente, fortalecer las alianzas regionales para responder con coherencia al ánimo expansionista de la mayor potencia autocrática, que no lleva en su ADN la más mínima huella de valores y principios democráticos, pero que procura exportar su sistema a otros confines, como ya lo hizo brutalmente en Hong Kong y pretende replicarlo en Taiwan y otras naciones del sureste asiático y del Mar de China, con la consiguiente amenaza para Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

En el Medio Oriente, las actividades terroristas de Irán en el Líbano, Siria, Yemen e Irak, en criterio de Biden, hacen necesario un control estricto al plan nuclear de los ayatolás e implican una reforma al acuerdo con Irán, dotado de mecanismos de supervisión ineficientes, para evitar que el arma nuclear en manos de Irán implique la mayor amenaza a la estabilidad, seguridad y, eventualmte, a la supervivencia de los pueblos de la región. Por otra parte, Turquía, la otra potencia militar islámica, miembro de la OTAN, actúa como rueda suelta en un escenario que se extiende desde el Mediterráneo Oriental hasta los Urales, sembrando discordias e incitando conflictos.

Ningún gobierno de América Latina puede ignorar que nuestra región es hoy propicia a vivir las situaciones y amenazas que sacuden a las otras regiones del orbe. La China de Xi Jinping suscita expectativas y solidaridades en gobiernos seducidos por sus contribuciones económicas, en obras y préstamos, para sociedades sacudidas por los efectos del Covid-19, distraídos como están de su presencia y de la de Irán y Turquía en Venezuela, que se suman a la de Hezbola, y se acompaña del padrinazgo cubano y de la favorabilidad que les dispensan los partidos afines a los grupos de Sao Paolo y de Puebla. 

Ojalá nuestros gobernantes comprendan la dimensión de los retos que nos esperan.

domingo, 29 de noviembre de 2020

¿Se acerca en Colombia una nueva etapa de confinamiento?


              Por Bernardo Socha Acosta

El adagio dice que por unos pagan todos, o que pagan justos por pecadores. Y así es lo que va a pasar en Colombia si no hay algo que lo remedie. Pero lo cierto es que la ola de contagios de covid está creciendo en todo el país, y de no ser así no se hubiera ya presentado en la semana y mes que finalizamos, más de 10 mil casos de contagio en solo 24 horas, cuando estos ya habían bajado hasta 4 mil solamente en ese lapso.

Con estos indicios, los colombianos estamos viendo que muchas personas son inconscientes de la realidad de la pandemia y creen que como el gobierno levantó muchas restricciones para reactivar la economía, es que ya no hay riesgos y eso es lo que nos demuestran algunos sectores sociales más vulnerables. Para corroborarlo, organizamos un equipo de trabajo para recorrer disimuladamente varios sectores populares de Girón, Floridablanca y Bucaramanga, donde preguntamos a decenas de personas, por qué no usaban tapabocas… y la respuesta no se hizo esperar… porque esa ya cuánto hace que pasó Y esto qué demuestra: la ignorancia seguramente es la que nos va a llevar de nuevo al confinamiento obligatorio, de lo contrario el país va a tener de nuevo Unidades de Atención Inmediata, atestadas de pacientes que, unos se salvarán y la mayoría –como ocurre en una pandemia- morirán indefectiblemente.  

Se cree que la falta de unas medidas que conlleven fuertes o drásticas sanciones contra los irracionales que no respetan la vida y juegan con la de los demás, son factores que el gobierno debe afrontar con rigurosidad.

En algunas ciudades, más que otras, como en Cali, Barranquilla y Bogotá, donde las autoridades han tenido que intervenir numerosas fiestas, entre ellas algunas de  grados y hasta conciertos clandestinos, están demostrando que no respetan las disposiciones vigentes y que son necesarias otras de mayor fuerza, así haya que pedir la intervención militar, porque en algunas partes los irresponsables se atreven hasta a desarmar a la policía y a darles a los agentes con las mismas armas de dotación y con las que los irracionales portan, para luego ir a decirles a los ingenuos funcionarios, que ellos fueron víctimas de agresiones por parte de la autoridad.  

En ese orden y con estos antecedentes, los colombianos no nos podemos quejar si el gobierno debe someternos a otra etapa de confinamiento obligatorio. Porque, o es lo uno, o es lo otro. Quiero decir, o le cerramos el paso a la pandemia con medidas obligatorias, o de lo contrario habrá centenares de muertos por esa contaminación del virus, para que, en fin, se cumplan los propósitos para los que nació el mortal Coronavirus.

El regreso a los confinamientos ya les ha tocado a países europeos, en Japón y en San Francisco en estados Unidos, donde la pandemia nuevamente comenzó a causar graves y verdaderos conflictos en la salud.

bersoa@hotmail.com

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