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lunes, 1 de junio de 2015

EL FOUL DE LA FIFA

Por Gerardo Delgado Silva
La cuna de nuestra civilización es Grecia, y en materia de deportes fueron los griegos los que mejor penetraron en el valor humano de los ejercicios físicos. 
Estos se convirtieron en institución que, incorporada a la vida nacional, tiene significado educativo, estético y religioso.  En Grecia, se logró el doble fin del deporte que es dar esparcimiento al espíritu, ejercitar la voluntad, y dar belleza pujante al cuerpo.  El desarrollo conjunto del alma y del cuerpo humano lo encontramos por primera vez en Grecia.  Se degenera y pierde al fin del Imperio Romano.
La perfección humana se logra cuando se alcanza una mente sana en un cuerpo también sano.
Uno de los filósofos más excelsos de la humanidad, Platón, nos legó su manera de pensar en esta imagen: “El hombre es el conductor de un carro que arrastran dos caballos.  Uno de ellos tiene alas y busca continuamente llevar el carro por el camino del cielo, que es de donde procede.  El otro, aferrado a la tierra, de donde ha salido, clava en ella sus cascos como garras.  Es preciso que el conductor logre dominar estas dos fuerzas discordantes que tenga en sus manos estas energías contradictorias, y que, finalmente, obligue a los caballos a llevar el carro, sin sacudidas ni choques, hasta el final del camino de la vida”.
En otro lugar añade: “El cuerpo humano, que encierra nuestra alma, es un templo en el que se aloja un destello de la divinidad.  Hay que embellecer este templo por medio de la gimnasia, para que Dios se encuentre bien en él”.
Para Platón los deportes, la educación física, eran una parte esencial de la educación integral, como la concibe hoy el hombre moderno.
Ya el filósofo griego definió la educación perfecta así: “La educación es el arte de conducir al niño por los caminos de la razón.  Su deber consiste en fortalecer el cuerpo tanto como sea posible y en elevar el alma a su más alto grado de perfeccionamiento”.
Tanto los ingleses como los franceses y los italianos, hacen del derivar el futbol del harpaton griego: Según los ingleses, ese juego había sido llevado a las islas británicas por los legionarios de Julio César.  Hasta la edad media se jugó con gran entusiasmo en Inglaterra, pero más tarde disminuyó la afición.
En cambio, el moderno juego de “asociación”, que prohibía a los jugadores el uso de las manos, es creación original de los ingleses, fue conquistando muchísimos adeptos.  La primera sociedad inglesa de fútbol data de 1850.  En 1863 se creó la “Football Association” de Inglaterra, que redacto el reglamento oficial del juego, cuya modificación más importante de carácter internacional fue la relativa  a las reglas del  Off Side (Fuera de Juego) – como le acontece a la FIFA- que lleva fecha del año 1925.
Ahora bien.  Es claro que los hechos punibles de la mafia de integrantes de la FIFA, es una verdadera emboscada moral contra el deporte.   Se ve el alud producido por unos sujetos corrompidos en el narcotráfico, el lavado de dinero, los sobornos, la intriga.  Todas las triquiñuelas rastreras de esos bribones que no pareciera tener límites el repertorio de atrocidades.
¿ A dónde nos pueden llevar estos delitos desatados como un tornado por la FIFA, que toma las proporciones de las bandas armadas o grupos paramilitares?.
El drama del Fútbol, deporte maravilloso, nos muestra que estamos en un mundo de indiferencia, sumidos en un profundo letargo moral.  Los delincuentes de la FIFA, constituyen en ese ámbito, la morralla de la historia.
En estas circunstancias, la pregunta obvia es: ¿ Cómo se defiende la sociedad mundial, cruelmente atacada por algunos miembros del organismo rector del fútbol, que busca socavar sus fundamentos y derrumbarlo?.  No permitiendo la impunidad es la respuesta elemental, que corrige la codicia, velando por el derecho.
Esta peste así desapareciera, como uno de los desgarrados testimonios de nuestro tiempo, evitando una catástrofe total del deporte del Fútbol.  Y para todos los seres del mundo, llegó el momento de combatir a los repugnantes mensajeros del mal, la grave enfermedad moral que nos aqueja.  Es una convocatoria la que están haciendo los organismos judiciales, a la solidaridad colectiva de los grandes principios que han enriquecido la historia espiritual del deporte del Fútbol.
Sobrecogidos por esta iniquidad que indigna, lo que importa, frente a este panorama, es no desfallecer, ardientes de fe y esperanza por los mejores destinos de la FIFA.
Ahora bien.  Se torna perentorio aludir a la fascinación que se experimenta  ante un gol, es una descarga emotiva, estrechamente ligada a las energías erótico – sexuales, como lo comprobaron hace años unos eminentes psicólogos y psicoanalistas.  El gol en el inconsciente equivale de acuerdo con estos científicos, a la penetración sexual,  una maravillosa satisfacción para la humanidad, un éxtasis que entona un canto de esperanza a la vida.
La FIFA, literalmente está rabiando por estar en falta,  por sus incontables hechos punibles, por encontrarse ante el mundo, en la imposibilidad de recibir ni de darse un certificado de virtud.
Quienes tuvimos el regalo inapreciable de Dios de practicar el fútbol, de niños, de jóvenes y tal vez de viejos – aun cuando el fútbol no nos deja envejecer – nunca pensamos que los vendavales de la inmoralidad, que envuelven a tantos políticos de nuestra patria, amenazaban también la transparente existencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociado.
Produce infinita tristeza.

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