viernes, 16 de mayo de 2014
Por qué Santos
Trafugario
Por: Jose Oscar Fajardo
Para
mí esta pregunta es muy fácil de contestar. El presidente Santos debe continuar
en la presidencia de la República por las siguientes razones. Uno. Porque es un profesional de la Economía que
conoce perfectamente la dinámica de los mercados en todo el país. Dos. Porque
en los cuatro años que completa en la presidencia, ya conoce perfectamente dónde
se puntualiza cada uno de los problemas que tiene el país y que no le han permitido un desarrollo democrático para
todos los colombianos. Uno de ellos, la situación de los campesinos y sus
condiciones de vida en la actualidad. Sabe que este es uno de los factores de
atraso y desigualdad del pueblo colombiano y que en manos de él está resolverlo.
Tres. Porque desde un principio entendió que Venezuela era un país hermano,
independiente del sistema de gobierno que llevara, que no era enemigo y que por
lo tanto debíamos tener excelentes relaciones políticas y económicas. Lo mismo
ocurrió con la República del Ecuador. El presidente Santos no le quiso comer
cuento a los gringos de que estos dos países hacían peligrar el gobierno
nacional y la estabilidad del sistema económico. Cuatro. Porque el presidente
Santos ha sabido capotear la despiadada arremetida de los sectores políticos de
ultraderecha que en la lucha por el poder, de una manera soterrada quieren
llevar al país a un caos total que podría tener alcances impredecibles.
Cinco.
Porque el presidente Santos arremetió contra el vandalismo con una ley sin
precedentes en Colombia, incluso en América Latina, como es la de la Reparación
de Víctimas que no ha dado los resultados calculados, pero que los dará dado que
este tipo de procesos nunca se dan a corto plazo. Eso tiene que entenderlo el
pueblo colombiano. Seis. Porque el presidente Santos le dio protección
irrestricta y total al sector de los caficultores puesto que reconoce que este es
uno de los renglones más importantes de la economía nacional. Siete. Porque el
presidente Santos se echó el país al hombro como lo hace Lionel Messi con el
Barcelona o Radamel Falcao con la selección, y
contra viento y huracanes, arrancó a conseguir la Paz a cualquier precio.
Este es quizá el resultado insignia de su gobierno y el que lo ha hecho famoso
incluso en el viejo continente, y reconocido y respetado en los Estados Unidos,
donde está el jurado calificador. Y los mismos gringos y los ingleses y los
franceses y todo ese conglomerado de poderosas naciones económica y
políticamente, han tenido que reconocer que el doctor Santos está a las puertas
de conseguir lo que más anhelamos los colombianos demócratas. Porque la guerra
solo le gusta al que le sirve para sus negocios. Y le sirve a aquellos sectores
que a nombre de la libertad de acción y de pensamiento, han envenenado a los
ingenuos para que Colombia siga siendo por siempre un campo de batalla anegado
de sangre, de lodo y de excremento.
El
presidente Santos debe seguir siendo el primer mandatario de los colombianos
con el fin de que sus anhelos de paz no vayan a quedar en al aire, y por el
contrario se afiancen y se extiendan a lo largo de todo el territorio nacional.
Porque con eso, y si la selección Colombia de Pékerman pasa a la segunda ronda,
seremos los seres más felices del sistema solar. Y finalmente, porque yo sé que
el doctor Santos va a invertir la plata de la guerra, que son sumas
gigantescas, la danza de los billones, en Salud, Educación, Vivienda, Ciencia,
Bellas Artes, Deportes. Y estos indudablemente conducirán, a que la próxima
generación de colombianos no sea de delincuentes, ni de prostitutas, ni
desarrapados. Por estas razones, el doctor Santos debe seguir siendo presidente.
Publicado por
Bernardo Socha Acosta
en
5:19 p.m.
0
comentarios
Etiquetas: Presidente, Santos
miércoles, 7 de mayo de 2014
Pérdida inconmensurable
Por Gerardo Delgado Silva
A pesar de mis limitaciones,
procedo a pergeñar estas líneas sobre la figura más brillante de las letras
universales de la generación de “los nuevos”: Gabriel García Márquez. El rostro
afligido de la patria es el grito de dolor de todos los colombianos, que no
somos indiferentes a la dignidad humana.
Sus palabras y sus letras
preclaras transidas de patriotismo, ardientes de fe y esperanza por nuestros
mejores destinos resuenan continuamente en sus obras, desde “La hojarasca”;”El
coronel no tiene quien le escriba”; “Los funerales de la mama grande”; “Un día
después del sábado”; “Crónica de una muerte anunciada”, y otras como
convocatoria a la solidaridad colectiva para la defensa de los grandes
principios que han enriquecido la historia espiritual de Colombia y el
mundo. Orientadas a hacer de la dignidad
humana el centro de la vida individual y las relaciones sociales.
En la prosa de Gabo se admira
la perfección de la forma: esa limpidez, esa ternura, esa maestría, esa gracia,
ese sello de inconfundible encanto, tierra famosa por sus insignes modeladores
del idioma, lo colocan entre los primerísimos escritores de todos los tiempos,
nada menos que EL NOBEL DE LITERATURA. Pero en Gabo hay algo más que el dominio
del arte de la palabra. El es el
pensador de pensamiento fuerte, propio y beligerante, que expresa sus ideas,
pésele a quien le pese, con valor civil; era dueño de una de las más sólidas y
extensas culturas humanísticas que hayan aparecido en las letras americanas, y
su vocación sobre todo asunto de la actualidad intelectual es completa. Hizo su camino solo, con grandes ideales y en
su vida nadie ha encontrado escoria sino condiciones excepcionales de fuerza
espiritual revestido de una inmensa autoridad moral y de simpatía humana. Con la impavidez de su transparente
existencia, supo engrandecer nuestra esperanza y darle un empujón heroico a
nuestro destino.
Sepamos ser sus fieles
herederos espirituales, dando un estremecido testimonio de amor a su memoria
esplendorosa para Colombia. Fue un faro
de dignidad, de entereza que alumbró al país en medio de tantos apagones. En otras palabras en medio de la aridez del
desierto de ideas y pensamiento, le surgen a Colombia algunos oasis que pueden
contribuir, y obviamente como Gabo, contribuyen, a darnos una visión distinta
de lo que en realidad es nuestra patria, sus perspectivas humanas y sus
sentimientos. No se trata de evasiones,
o de puntos de escape, sino de un comportamiento que hunde sus raíces en los
valores del espíritu como habíamos anotado y enlaza a las generaciones actuales
con una tradición intelectual que nos honra y enaltece.
Se trata con las obras de
Gabo, que han contribuido al rescate del país, del trascender de la cultura al
alcance de todos y de un acto de conocimiento y reconocimiento, a nuestros
grandes valores con el consiguiente beneficio para millones de lectores,
nacionales y extranjeros.
Porque, para nadie es un
misterio, que desde el gobierno anterior, vive Colombia una de las épocas más
difíciles de su historia. El orden público
anarquizado por la prepotencia del terrorismo en una cualquiera de sus formas
de intimidación, ya se trate de guerrilla, de paramilitares o de
narcotraficantes. Corrompido el orden
moral por el mal ejemplo que vino de arriba por mandatarios anteriores (los
falsos positivos, agroingreso seguro, interferencias ilegales a diversos
personajes de la patria, etc.) y que se extendió como una mancha de oprobio por
la nación, contaminada por una siniestra mafia de la que hacen parte políticos
locales, flor de la sociedad, funcionarios corruptos y grupos parapolíticos.
Los partidos políticos
aniquilados, convertidos en tiendas de campañas electorales, y no más. Es inevitable aludir al partido nuevo,
llamado “Centro Democrático”. ¿Cuál será
el concepto de pureza, que inicialmente se denominó: “Puro Centro
Democrático”?. Donde el Señor, Álvaro
Uribe impone el dominio de su persona individual sustituyendo las ideas. Aquí sólo hay motivos particulares, en vez de
aspirar al bien común, anhelando subsumir al país en las repugnantes manos del
nazismo. Enmascaran viejas codicias
ligadas a los parapolíticos, cuyas
desastrosas consecuencias están a la vista.
Es indubitablemente el desfallecimiento moral. Es decir, quieren llevar a Colombia lentamente con los ojos abiertos
hacia el precipicio.
Es elocuente, por el
contrario, el remanso espiritual de las magistrales obras de Gabo, dedicado a
hacer la luz en el desorden que nos rodea y a entonar un canto de esperanza a
la vida. Pero esa vida que debe tener una
razón, un objetivo, un incentivo, una meta escondida como en nuestro Premio
Nobel que le permitió perseguir y amar la excelsitud. Para nosotros representa una satisfacción
profundísima leerlo y nos inunda como ya lo hemos señalado, un halo de
bienestar indescriptible. En estos
momentos de dolor por el fallecimiento de Gabo, resulta más repugnante, como
señal del acelerado deterioro del país, recordar los hechos punibles cometidos
por una pandilla de personas en esta ciudad, persuadidos de ser expresión de la
decencia, años atrás, que sustrajeron de la biblioteca Gabriel Turbay, las
obras del eximio Gabo, junto a la de autores como Marx y otros, para
incinerarlos luego, en el Parque de los Niños. Horrendo y ominoso
comportamiento, que avala el superyo criminal de sus autores y el mas negro y
triste espectáculo de rechazo a la bondad, tolerancia y justicia, de la cual
Dante dijo que era “una virtud al servicio de otros”.
El mundo entero tiene la
certeza de que toda la genial obra de Gabo, es un acto vigoroso de solidaridad
y de fortaleza moral, en torno a los motivos más valiosos y enaltecedores de la
especie.
Escrito
para Bersoahoy.com
Publicado por
Bernardo Socha Acosta
en
6:58 p.m.
0
comentarios
Etiquetas: inconmensurable, Pérdida
sábado, 26 de abril de 2014
A propósito de la vivienda social en Colombia
Promesas incumplidas y tapen-tapen en vivienda
Jorge Enrique Robledo, Bogotá,
abril 25 de 2014
En todos los países se
construyen viviendas subsidiadas por el Estado. En Colombia ello ocurre desde
el BCH (1932) y el ICT (1939). Dichos subsidios obedecen a que muchos no tienen
con qué comprar casas o apartamentos que carezcan de aportes oficiales gratuitos,
recursos que también sirven para promover los negocios de la construcción
–tierras, materiales, capital financiero, constructores. Y son políticamente
muy eficaces porque aparentemente prueban lo mucho que quieren a los pobres los
mismos responsables de su pobreza: “Ustedes no saben que promovemos los TLC
–por ejemplo–, pero sí saben el nombre del partido y el número que hay que
marcar a cambio de darles o prometerles una casita”. El truco clientelista del
anzuelo y la carnada. Luego es una viveza presentar como si fueran una gran
cosa las viviendas con subsidios, cuando ello es apenas tan obvio como que el
Estado, con los impuestos de las clases bajas y medias que son las que los
pagan casi todos, gaste en salud, educación y vías. Son los detalles, entonces,
lo que hay que evaluarle al plan de las cien mil viviendas gratis de la
reelección.
Lo primero es señalar que la
política de vivienda aprobada en el Plan Nacional de Desarrollo no es la de las
cien mil gratuitas, proyecto que Santos solo le presenta al país en abril de
2012, ¡veinte meses después de empezada su administración! ¡Improvisaron con un
gasto de cuatro billones de pesos! Y lo hicieron cuando las cifras demostraban
que Santos no cumpliría su primera promesa. Leer más
Publicado por
Bernardo Socha Acosta
en
8:58 a.m.
0
comentarios
Etiquetas: a-propósito, Colombia
domingo, 13 de abril de 2014
Buenos parceros
Trafugario
Por: José Óscar Fajardo
El viernes como
a eso de las ocho de la mañana que yo me
dirigía hacia el centro de Barbosa por la carrera novena, frente a la Clínica
Barbosa, vi un caso curioso. Una pareja de esposos, se supone, bastante
jóvenes, era evidente, estaban esperando a que su mascota, un perrito bien
cuidado con peluqueada de moda y chupa de boda como dijera don Rafa Pombo,
hiciera popó de una manera sosegada y tranquila. Una vez terminado el biológico
e inaplazable evento, la muchacha, muy pulcra ella, con un trozo de papel
higiénico tomó los dos cilindritos de caca y los depositó en una bolsa plástica
que estaba sosteniendo el muchacho. Yo los miré y ellos me sonrieron
fraternalmente. No pude hacer otra cosa que felicitarlos. Esa es una actitud de
personas respetables y decentes, les dije. Ustedes dirán, y este porque hace
tanta alharaca por una corriente defecada de un can sin ningún embutido de
perro norteamericano. Pues es que ahí es donde está precisamente el misterio
del asunto. Que Barbosa, El Manicomio más grande del mundo, según mis
apreciaciones sociológicas, es uno de los municipios de Santander que más tiene
perros callejeros. Y eso qué tiene qué ver, me preguntarán. Cómo que qué tiene
qué ver, les respondo ipsofacto. Pues que Barbosa es, de pronto, el pueblo que
más atesora en sus hermosas calles excrementos de perro de todas las razas y de
todas las clases sociales.
Claro porque hay
perros burgueses, de refinada procedencia, y perros proletarios o callejeros,
sin esperanza ninguna. Como ustedes pueden ver y lo saben con exactitud, es que
de todas maneras, sea cualquiera la clase social de la que provenga el perro,
los excrementos son igualmente repugnantes, lo mismo que la de los seres
humanos. Pero lo verraco es que las señoras semi-pequeño-burguesas de la
sociedad manicomiana, sacan sus perros a hacer popó en las calles y demás
lugares públicos o sociolugares, como si el municipio fuera la vulgar cueva de
Rolando, razón por la cual los transeúntes tienen que transitar las vías
prácticamente bailando tango o mapalé para no untarse los zapatos de tan odiosa
basura animal. Por eso ve usted frente a
los bancos, las cafeterías, heladerías, panaderías, sitios de diversión y hasta
las clínicas y el hospital, restos de excrementos que, así sean en menor
cantidad, producen la peor imagen de una ciudad y a la vez generan hedores
nauseabundos. Pero de qué sirve matarse
la cabeza si para este tipo de problemas no hay ley. Mejor dicho, no se puede
meter a la cárcel al propietario de un perro cagón. La única alternativa que
queda es castigarlo socialmente haciéndolo ver como un ignorante de la cultura
ciudadana. Como un vulgar pelafustán.
Hacerle ver, sin
que se dé cuenta porque se corre el riesgo que saque el cuchillo y lo despedace
a puñaladas, que eso está pésimamente mal hecho porque todos los ciudadanos
merecen respeto, y que los excrementos de todo animal, incluido el humano, es lo más repudiado por cualquier persona sana
y decente. Existen normas con carácter de obligatoriedad para estos casos. Pero
qué sacamos si nadie las hace cumplir. Sólo nos queda por esperar a que, de lo
más profundo del ser humano que se llama racionalidad, aflore la lógica y con
ella el milagro que la gente se vuelva sociable. Porque uno no entiende cómo,
una persona con dos dedos de frente, medianamente educada, es decir que sabe
leer y escribir, saque su perro no a pasear sino exactamente a hacer sus
necesidades fisiológicas a las calles que constituyen los sociolugares más
importantes de todas las ciudades del mundo. ¿Será que seguimos siendo
cavernícolas y no nos damos cuenta?
Publicado por
Bernardo Socha Acosta
en
7:00 a.m.
0
comentarios
domingo, 6 de abril de 2014
Trafugario
Por:
José Óscar Fajardo
Mucho brutos
Aclaro
que este titular es de carácter mamagallístico. Pero pueda que de algo sirva, sobre
todo si es leído por algún padre de la patria o alguien más que tenga qué ver
con esta desgracia nacional. Que los colombianos seamos por el momento los más
felices del mundo de acuerdo a las estadísticas, no tiene discusión. Pero que
nuestros muchachos bachilleres sean los menos favorecidos académica e
intelectualmente, tampoco tiene discusión. Pues también eso dicen las
estadísticas. Por lo menos eso dijo el módulo de la prueba Pisa sobre solución
de situaciones cotidianas, que deja a nuestros muchachos de últimos entre 44
países. Vea pues. La conclusión se obtiene del desempeño mostrado por 85.000
jóvenes que participaron en la competencia sobre resolución creativa de
problemas de la vida cotidiana, en el marco de las pruebas del Programa de
Evaluación Internacional de Estudiantes, PISA. Confiesan las cifras de los
resultados que en dichas pruebas, Colombia, con 9073 estudiantes de 15 años,
ocupó el último lugar con 399 puntos. El primero del mundo fue Singapur con 562
puntos y el primer latinoamericano, Chile, con 448 puntos. De todo ello se
dedujo que el problema de los colombianos está en la baja capacidad de abstraer
mentalmente, de imaginar, de actuar a través de racionamientos lógicos con el
fin de obtener respuestas lógicas a los problemas de la vida cotidiana.
En
términos más claros, debo decirles que el problema nace en el pésimo sistema de
la educación en el país, aunado éste a N problemas aledaños que, como en las
novelas río, cada afluente pequeño o cada chorrito de agua o quebrada, van
aumentando el caudal inicial hasta convertirse en un caudaloso torrente de
magnitudes fantásticas como el río Amazonas o como el Nilo. Primero que todo se
debe tener en cuenta que al pobre país no le alcanza el presupuesto para
mejorar la educación porque si no, con qué se sostiene la guerra que es mucho
más rentable a corto y a largo plazo. Aclaro: mientras un profesor o maestro no
gane una remuneración justa y adecuada, no se le va a poder exigir calidad en
su preparación y en efecto en la enseñanza. Se ha deducido por ejemplo, que el
estudiante presenta muy bajo rendimiento en las áreas de ciencias, matemáticas
y lectura. Y qué pasa con eso. Que un muchacho que no sepa distinguir entre un
modelo matemático o una ley física, de unas ferias y fiestas, aguardiente y
marihuana a la lata, jamás va a entender la dialéctica de la vida y la solución
lógica de los problemas cotidianos, a partir de la aplicación de los
conocimientos adquiridos en sus respectivos estudios.
De
la misma manera, un muchacho que no entiende lo que está leyendo, mucho menos
va a poder comprender o a hacer el planteamiento de un problema y muchísimo
menos a plantear soluciones. Y quiéranlo o no, esta es una forma de
analfabetismo, según la manera como lo quieran interpretar. La comprensión de
lectura, ojo padres de familia y maestros, es quizá el más agudo problema del estudiante
colombiano, incluso a niveles universitarios. Pero resulta que al estudiante no
le gusta leer; en cambio a sus profesores de colegio o de universidad, sí que
menos. De los padres de familia ni hablar, y aquí hay bastante tela para
cortar. Pues hay hogares en los que no se ve un libro a varios kilómetros a la
redonda, y los padres son los primeros maestros de los niños. Y como para ponerse a llorar, la pobreza en
que vive la mayoría de los niños colombianos, la irresponsabilidad total del
Estado y la mediocridad y obsolescencia de la educación, se refleja en el
pésimo rendimiento académico de los muchachos.
Publicado por
Bernardo Socha Acosta
en
11:44 a.m.
0
comentarios
martes, 1 de abril de 2014
La mortífera amenaza del planeta
La peor amenaza del Planeta
que en muchas ocasiones veíamos solo en documentales de la TV, hoy ya se ha
hecho una realidad en el territorio colombiano.
La mortandad de especies
silvestres y la física escases de agua dulce que todos hemos visto y escuchado
en los medios de comunicación en zonas
de los Llanos Orientales y las costas colombianas, donde ya se aprecia que la guerra
es por el agua, tanto para humanos como para animales y la vegetación, debe ser para gobernantes y gobernados una voz
urgente de alerta.
![]() |
| La emergencia en los Llanos. Foto: Pacific Rubiales Energy |
Seguí con atención un documental de televisión que
relata todo sobre el permanente aumento del calor por efectos del sol y al
mismo tiempo la evaporación de la poca agua que contienen los acuíferos en el
planeta.
En las zonas que han vivido el
drama por la falta de agua, no hablemos en el mundo, sino en Colombia para ser
más prácticos y concretos, como en Paz de Ariporo en los llanos orientales y en
la Costa Atlántica; las tomas de televisión en esas regiones demuestran que la
acción irracional en la tala de árboles ha sido frecuente y han dejado grandes
extensiones, incluso por donde quedan huellas de cuencas por donde pasó un caño
o quebrada, no queda un solo arbolito porque ha sido cortado y destruido con la
acción del fuego a raíz de las inveteradas prácticas de quemar.
Pero no nos limitemos a
comentar sobre el despoblamiento de la vegetación de esas zonas.
Es necesario revisar lo que
ocurre en los Páramos. Todos sabemos que
buena parte de los ríos y quebradas nacen en los Páramos, en los se han formado
unos ricos ecosistemas donde hay diversidad de especies.
Responsabilidad del estado
La responsabilidad del estado
en la conservación del agua, se hace cada vez más evidente. El Ministerio del
Medio ambiente y las Corporaciones Autónomas Regionales deben desprenderse en un alto grado de tanta
burocracia y fijar programas concretos para frenar las prácticas que destruyen
los acuíferos.
Estas campañas no son
solamente reprimir al campesino, sino
educarlo y de paso ofrecer incentivos para quien mejor establezca campañas
protectoras de las cuencas, cañadas y quebradas.
Igualmente el estado debe
adquirir algunos predios que son reconocidos como nacederos de agua, haciendo
al mismo tiempo convenios con los propietarios de predios adyacentes para que
se protejan las franjas de caños y quebradas que se hallan muy cerca a los
yacimientos del preciado líquido.
Y de la misma manera el estado
tendrá que fijarle parámetros a las empresas que exploran y explotan el
petróleo para que no se conviertan en factores de miseria y muerte de esas
zonas, donde el agua desaparece por las grandes y profundas perforaciones y excavaciones
que se hacen. La labor exploratoria
tendrá que seguirse realizando, pero urge la búsqueda de alternativas que
ayuden a conservar el agua, porque cuando ésta se agote por completo, el pueblo
no podrá sustituirla con petróleo o sus derivados. Creo que en esas zonas de
exploración habrá que construir grandes reservorios o estanques para almacenar
el agua lluvia y devolverle a la tierra parte de la que se le quita a través de
las perforaciones profundas.
En la actualidad es de
conocimiento público, que hay numerosas zonas potenciales en producción de agua
en toda Colombia, pero ni el estado ni los campesinos hacen nada para
protegerlos.
¿Será que se sigue esperanzo
que ocurran hechos tan desastrosos, desagradables, lamentables y de
emergencia para tomar las medidas
preventivas?
Publicado por
Bernardo Socha Acosta
en
9:37 a.m.
0
comentarios
sábado, 22 de marzo de 2014
Eso ya se sabía
Trafugario
Por: Por: José Óscar Fajardo
Que el hoy exalcalde de
Bogotá, Gustavo Petro iba a ser destituido, eso ya se sabía. Y los que no somos
tan distraídos sabíamos que iba a ser
destituido por encima de cualquier fuerza extraordianaria de la naturaleza, e
incluso del cosmos. Eso era una realidad axiomática como saber que hay uvas. “A
cuál ingenuo se le ocurre que los verdaderos dueños de la democracia en
Colombia como son los Ardila Lulle, Los Santodomingo, los Sarmiento Angulo, los
Pacheco Debía, los Gillinski, le iban a entregar la capital de su feudo a un
exguerrillero para que gobernara a su acomodo”, me dijo un abogado pseudo amigo
mío, más pobre que una gallina flaca pero más reaccionario y ultraderechista
que el mismo generalísimo Francisco Franco. Y me tocó convencerme que el tipejo
ese tenía toda la razón. Y que la tiene. Desgraciadamente para el pueblo
colombiano, el tipejo ese tiene toda la razón. Pero de la misma manera
desgraciadamente para la oligarquía neoliberal también, por aquello que los
japoneses llaman Hara Kiri, y que los nacionales decimos, darse con una piedra
en los dientes. Pues claro porque entre más verraca sea la enfermedad, más
rápido se muere el paciente. Cuánto más terrible se haga el hambre, con mayor
saña se hará la búsqueda de la comida. Los periodistas que hemos estado en
campañas políticas sabemos muy bien, y los que no lo han estado también, y no
sólo los periodistas sino cualquier ciudadano común lo sabe, que a la clase
política ya muy pocos le creen. ¿Culpa de quién?
No se puede ser tan ingenuo de
no darse cuenta que en Bogotá, para las elecciones de congreso que acaban de
pasar, votó cerca de un 33%, es decir una minoría. No se puede ser tan ingenuo
de no darse cuenta que en Colombia cada día aumenta, en función exponencial, el
abstencionismo electoral. La clase política y los dirigentes de este país no se
pueden tapar los ojos para no ver y ponerse tacos de madera en los oídos pata
no oír, que al pueblo lo distraen con remedios anodinos suministrado en
pequeñas dosis que con el tiempo lo que hacen es agravar la enfermedad. Yo
estoy totalmente seguro que una gran parte de ustedes, amigos lectores, vieron
las escenas apocalípticas presentadas por la televisión nacional de Colombia en
el noticiero Caracol, también de Colombia,
viernes anterior a las siete y diez AM, en que se ven mundanales de
animales muriéndose unos, o ya muertos otros, por la sed a raíz de un verano
espantoso en la localidad de Paz de Ariporo, Departamento de Casanare, también
en la República de Colombia. Como ustedes lo vieron, entonces queda demostrado
que eso no es invento mío. Que esas no son falacias de la oposición. Y eso
ocurre en uno de los Departamentos más ricos del país. ¿Se hubiera podido
evitar esa catástrofe y se podrán evitar las que vienen? Claro que sí. Con el
solo hecho de haber construido a tiempo reservorios de agua suficientes, se
habría podido. No hay plata para ese tipo de obras, dirán los aludidos. ¿Y
entonces dónde están las regalías petrolíferas?
Lo que yo no he podido
entender es ¿Por qué los colombianos mutuamente nos odiamos tanto? Porque la
verdad es que siento este problema como un simple y preocupante odio y
desprecio de los que les sobran los millones de dólares, con los que no tienen
un puñado de monedas para vivir. Simple odio y desprecio, repito. Y lo de
Buenaventura, qué. ¿Será que se trata de otra Colombia? Si militarizar a
Buenaventura y/o “eliminar” políticamente a Petro es la solución, bienvenida
sea. Les aclaro que jamás he votado por Gustavo Petro. Es sólo la nostalgia.
Publicado por
Bernardo Socha Acosta
en
12:21 p.m.
0
comentarios
Etiquetas: destitución, Eso, Petro, sabía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






