lunes, 17 de noviembre de 2014

Los llamados gases de efecto invernadero

EL CAMBIO CLIMÁTICO. UNA REALIDAD
Por Gonzalo Peña Ortiz*
En 10.000 años, la cantidad de gas carbónico acumulado en el hielo del ártico y la Antártida no varió. En 114 años de desarrollo industrial este valor, se ha multiplicado por 100. Esta evidencia nos demuestra que la modificación de ambiente se debe exclusivamente a la actividad antrópica del hombre. La comprobación fue realizada por un grupo de científicos interesados en conocer si era verdad o no, que el hombre estaba causando las distorsiones climáticas que hoy nos acompañan.
El fenómeno del cambio climático es la variación de los patrones del clima en todas las latitudes, esto es veranos exageradamente largos e intensos, e inviernos mucho más lluviosos que de costumbre. Por ejemplo, en Bogotá estudios recientes evidencian que los aguaceros máximos estimados para el diseño de los alcantarillados de aguas lluvias están un 50 por ciento por debajo de los valores encontrados hoy día. Además, estos picos de caudal se presentan con frecuencias cada vez mayores. Como consecuencia de lo anterior los sistemas de drenaje existentes, para evacuar esta agua lluvias, colapsan generando inundaciones en sectores bajos de la capital.
¿Qué lo causa? Los llamados gases de efecto invernadero: gas carbónico, monóxido de carbono, compuestos nitrosos, y metano o gas natural principalmente Estos productos son generados por la combustión de los combustibles fósiles; carbón petróleo y todos sus derivados y gas natural. El metano es generado en una gran proporción por las flatulencias del hato ganadero mundial. A su vez el metano es 20 veces más dañino que el gas carbónico.
¿Qué es el efecto invernadero? Antes de la revolución industrial la cantidad de gases que llegaban a la atmosfera no eran suficientes para generar problemas, pero a raíz del desarrollo acelerado de nuestra civilización occidental las cantidades anuales se volvieron infinitamente grandes.
Cuando los rayos del sol llegaban a la tierra antes de la llamada revolución industrial, calentaban la superficie y en buena proporción eran reflejados al espacio exterior manteniendo la temperatura relativamente estable. Con la acumulación de los gases ya mencionados en la atmosfera, estos actúan como un espejo y devuelven la energía radiante. Esta se convierte en calor incrementado la temperatura en el aire, sobre la superficie de la tierra y de los mares. Este efecto ha venido cambiando los patrones, no solo de lluvias sino también de los vientos, razón por la cual los huracanes, tifones o monzones según la latitud donde se produzcan han venido creciendo en número y en intensidad en años recientes. Recordemos el caso del huracán Karina, que destrozó a New Orleans, en Estados Unidos. 
¿Por qué el fenómeno se ha acentuado? Fundamentalmente porque la deforestación en toda la tierra y particularmente en nuestros países llamados en desarrollo y situados en América latina, África y Oceanía ha rebasado todos los límites imaginables.
Existe una correlación entre los bosques y la captación de los gases que provocan el efecto invernadero. Como los bosques se están acabando, entonces no pueden captar el gas carbónico en las cantidades que son producidos por las fábricas, las centrales térmicas de gas, carbón o crudo, y los millones de vehículos que circulan por la tierra. Las hojas de los arboles toman el gas carbónico y mediante el proceso de la fotosíntesis fijan el carbono y a su vez expelen oxígeno a la atmosfera.
En Colombia de acuerdo a los datos del IDEAM entre 2000 a 2007 según estudio publicado en el año 2010, se han deforestado entre 310.000 y 380.000 hectáreas por año, mientras que en el mismo período se han sembrado 15.000 hectáreas. Haciendo una extrapolación tenemos que del año 2000 al 2014 se han arrasado 4.900.000 hectáreas y se han sembrado 210.000, pero como la mayoría de estos bosques renovados son cultivos industriales, en realidad queda la mitad de esta cantidad. Resumiendo solo recuperamos el 2,14 por ciento del bosque.
PERSPECTIVAS SEGÚN VARIOS EXPERTOS.
1.    Según Naomi Oreskes, geóloga y profesora de historia de la ciencia en Harvard.
Ella sitúa en 2093 el momento histórico del título de su libro: El colapso de la civilización occidental. Este libro lo publica junto a Erik Conway del Instituto Tecnológico de California. Básicamente de seguir el mundo por el camino que vamos, la Antártida se va a deshelar completamente en la zona oeste. Esto trae como consecuencia una elevación del nivel del mar en unos 2.6 metros. Se inundarán las ciudades más importantes del mundo. La única superpotencia que quedará es la CHINA y esto por la aplicación, ya en ejecución de esquemas de energía renovables alternativas con controles rígidos de población y un gobierno central fuerte.
NO DISPONEMOS DE MAS DE 20 AÑOS A PARTIR DE AHORA. Ella estima que el año 2050 será el punto de no retorno.
2.    Antonio Nobre, científico brasilero. La deforestación del Amazonas está cambiando el clima de todo el continente. leer más

Columna de opinión desde España

Javier Piedrahita
Carta del director
El primer boletín de Marketing y Publicidad en español
¿Corrupción en el sector publicitario? 11 años de cárcel
Estimad@ Bernardo,
Semana cargada de encuentros y eventos, la que finalizaba ayer domingo. La que hoy comienza no será menos. Toca cubrir, siempre in situ en vivo directo, por "decencia informativa", por todos nuestros lectores en España y América, cueste lo que cueste todo ese constante "viajerío" eventos como el Ojo de Iberoamérica en Buenos Aires, el Congreso Internacional de Neurociencia, Comunicación y Economía en Valencia, la European Ecommerce Conference en Bilbao, los Premios Agripina en Sevilla y el  Festival La Lluna en Valencia, todos ellos a la vez en esta nueva semana de infarto. Lo cubriremos todo vía nuestro equipo de redactores enviados. Para eso invertimos y crecemos. Semanas tan abultadas de eventos hacen que sea imposible encontrar tiempo y sosiego para sentarse unas horas ante el ordenador y plasmar la reflexión crítica y necesaria para esta "carta del editor".
Aquí va por fin, con un día laboral de retraso: columna semanal casi siempre en "formato crítico". Sí, porque MarketingDirecto.com y quien lo fundó hace 15 años es un medio de pensamiento crítico, de escritura concisa y directa. Sin rodeos. Antes de lanzar MarketingDirecto.com, el periodismo de este sector marketero-publicitario en español se caracterizaba por textos y editoriales, apenas críticos con el sector que tan bien le mimaba entonces (innumerables anuncios de páginas impresas en papel). Un periodismo técnico que se definía por preguntas en sosas ruedas de prensa que apenas iban más allá (no vaya a ser que molestasen mucho al organizador) del clásico ¿y cuánto pensáis facturar este año? Ojo
No, aquí en MD.com tenemos algo más que contarles, o que preguntar en el próximo evento al que se nos convoque. Le contamos la verdad. Casi nunca tan bonita como algunos quisieran, casi siempre muy necesaria ante lo que está pasando. También hoy, y más con la que está cayendo a nivel corrupción en nuestro "cabreado" país. Porque llama poderosamente la atención cómo en otros mercados publicitarios de nuestro entorno tratan el penoso asunto de la corrupción empresarial. Con medios sí críticos y que no se dejan comprar y lo publican todo, con fiscales y jueces sí comprometidos con el limpio funcionamiento del mercado y con insiders/testigos del sector que sí colaboran con la justicia para ayudar a sacar fuera a esas ovejas negras que todo lo corrompen.
Mientras que aquí en España, país de enormes índices de corrupción como vemos día a día en cualquier telediario o periódico, sólo se habla de un tipo de corrupción: el político. Pero, ¿qué pasa con la corrupción en empresas anunciantes, en agencias de medios, en empresas mediáticas?
¿Vemos hoy un ejemplo concreto que muestra cómo sí se puede y se debe denunciar, indagar, encarcelar a los corruptos en nuestro sector? El proceso Aleksander Ruzicka. Que duró 16 meses. Un caso que muestra síntomas de malhacer y corrupción en el mundo de la publicidad y los medios. Ruzicka lleva ya 8 años de su pena de 11, dictada en 2009, encarcelado en la ciudad alemana de Wiesbaden por delito económico; malversación de fondos, nada menos que 35 millones de Euros en 68 casos probados, todo ello en prejuicio de la agencia de medios para la que trabajaba, Aegis Media.
El ex director de la agencia, junto con sus cómplices directores generales en el departamento de compra de medios, utilizaba los spots gratuitos que ofrecen las televisiones privadas para captar presupuestos publicitarios de las agencias, para turbios negocios propios a través de empresas partners. Este año se le suma además otro proceso por los delitos relacionados con su contrato, falsificación de documentos y fraude en el proceso judicial. Falsificando una cláusula en el mismo intentó que Aegis Media le pagase una indemnización de 89 millones de Euros.
Veamos lo que nos cuentan los medios sectoriales que analizan el caso en Alemania. Cito y comento a la vez: "Igual que nuestra imperfecta "democracia a la española", también el sistema habitual de business entre anunciantes, agencias, medios, permite la corrupción. El sistema que permitió a Ruzicka llevarse el dinero es simple y no necesita de muchos iniciados. Pero sintomático para el sector de los media. Pocos deciden sobre increíbles sumas monetarias. El controlling en la propia agencia pero también en el headquarter del holding en Londres y París es demasiado laxo para descubrir irregularidades. Invita al fraude. A los CEOs y CFOs únicamente les interesa que se les consiga el resultado solicitado. El cómo da totalmente igual. En el "caso ideal" tienes en el lado del cliente un aliado con el que puedes arreglarte. Por una participación, se entiende.
ruziSon casos verídicos: el director de marketing de una caja de ahorros que hace la siguiente oferta: "ofrezco a tu agencia de medios llevar nuestro presupuesto de medios, pero si me contratas como consultor por un honorario de seis dígitos." Hoy ya no se trata de sumas de seis dígitos, sino de ocho, las que se malversan. Ruzicka no es un caso aislado en un país o mercado aislado. Existen directores de agencia de medios que han hecho fortuna cuando su agencia contrataba con un proveedor de servicios. Sobra decir aquí que ese mismo director participaba en esa empresa contratada. O el caso en Munich, donde la justicia investigó los "kickbacks" con los que una editorial compraba favores a directores de agencias. ¿Y en España? ¿Qué hace nuestra justicia? ¿Todo perfecto en el país de la transparencia y el bien hacer en todo? Sector, ¿hola?
Es demasiado sencillo, y por ello tan factible: medios han financiado para directores de agencia y decisores viviendas completas, con todo su mueblaje. Y todos los que lo saben, miran a otro lado. Agencias y clientes ven cómo unos pocos directores se metían millones en sus propios bolsillos. Pagando bien a todos estos que callaban. Incluida la prensa sectorial, que justo debería estar también para denunciar (como por fin se hace, día sí y día no, en la prensa generalista de España con de pronto tantos casos de corrupción que salen ahora a la luz).
Si el país se levanta contra tanto corrupto, ¿por qué no lo hace también el sector de la publicidad con sus ovejas negras? En vez de seguir callado, mirando a otro lado, dejándose sobornar. Si realmente nos importa este sector fascinante, y nos importa que las inversiones en los medios se orienten hacia un objetivo con sentido, tenemos que combatir entre todos estos hábitos delictivos en el sector. Que están allí. Esto no es el sector en Suecia. Aquí hablamos español. Estamos hablando de España, de Latinoamérica...
La solución no es nada complicada: por supuesto que las agencias necesitan de un controlling que cumpla con lo que dice su nombre. Un controlling realizado por parte del cliente anunciante, y no en el holding de la agencia de turno, que sólo se interesa por una sola cifra. ¿Que no funciona eso? Claro que sí. Siempre que los clientes reflexionen sobre lo que esperan de su agencia de medios. Y siempre que los que toman las decisiones en las empresas anunciantes exijan unos requisitos básicos en cuanto a la calidad y transparencia del trabajo de la agencia.
El anunciante espera de su agencia, personal perfectamente preparado. Con un alto índice de calidad laboral y de engagement. Que las agencias no realizan camisetas en Bangladesh (aunque la calidad de algunas estrategias de medios a veces sea penosamente similar). Sino conceptos comunicativos para marcas que esperan un return on investment. Los empleados de la agencia de medios deberían tener tanta experiencia, como mínimo, para poder sentarse y mirar de frente a sus clientes.
El anunciante debe poder confiar en su agencia. Y es importante acabar con la desconfianza existente entre las partes. Que es un hecho. Porque así se lo han ganado algunos. En el momento que las agencias de medios pongan la transparencia como su principio supremo, esto empezará a mejorar. En los nuevos tiempos el cliente desea saber y entender exactamente qué pasa con su dinero publicitario para los medios. El auditing solo, en ese caso no ayudará. ¡Si algunos auditores ya son parte del propio sistema! Ya necesitamos de auditores que auditen a los propios auditores...
Y como muchas de las agencias no ofrecen nada de esto, ni muestran el más mínimo enfoque como proveedor ante las fundadas demandas de sus clientes, tarde o temprano es posible que acaben fracasando. La objeción de que los clientes anunciantes no están dispuestos a recompensar calidad de trabajo y transparencia se hace ya algo pesadita. Porque esto solo vale para aquellos pocos clientes que se han dejado arrastrar a formar parte del sistema sucio. Solo para aquellas pocas personas que se benefician personalmente de este media-sistema enfermo.corrupcion. 
Es hora, al igual que deben hacer los partidos y políticos de nuestro país con la situación actual, de relevar el viejo sistema (de las agencias de medios) por uno nuevo. Pero con nuevos síntomas. Síntomas que huelan a servicios, y no a estafa y malversación. El mercado (es decir el 99% de los anunciantes) necesita de agencias de medios que proporcionen calidad. Transparencia. Resultados creíbles, comprensibles. Y están muy dispuestos a recompensar este servicio. Pero lógicamente solo cuando se le entrega de forma honesta.
Queda la pregunta de quién debe dar el primer paso. Tras tanta debacle y decepciones que han vivido los clientes con sus agencias, debe venir de parte de las agencias de medios. ¡Os toca, amigos!"
Quédese con este pensamiento, querida lectora, lector: necesitamos en nuestro mercado de las agencias de medio un sistema nuevo. Ahora. Uno que le sirva al cliente, y no a los corruptos de este mundo. Y ya de paso, en España uno que nos sirva a los ciudadanos, y no a tanto cargo corrupto. Aún creemos en la libre economía de mercado social, que a pesar de sus problemas, más los creados por los ineptos de por aquí, tan lejos nos ha llevado, en general. Experimentos raros, no gracias, en la Europa de 2014. Pero toca revisar mucho. 2015 traerá trabajo. Y obligará a cambios. Toca prepararse.
Mientras, ¡disfrute de una buena semana!
Javier Piedrahita
Fundador – Director
TuNewsFeed.com
Email: javier@marketingdirecto.com

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sábado, 15 de noviembre de 2014

Explicaciones

                                                   Trafugario
                                              Por: José Óscar Fajardo
Cuando yo publiqué mi  primera novela hace diecinueve años, que se titula El Manicomio más grande del mundo, y donde se narran historias desatinadas, locuras desenfrenadas, salidas chatarrra y demás sacrilegios de mis amigos de esa época, tal como la del único hombre del  mundo que no pudo ser torero, no por falta de talento sino porque no le cabían los testículos entre en traje de luces, o la de  mi tía Faustina que para exterminar la ratonera de su casa que no había podido conseguir con los métodos convencionales como el veneno para ratones con sabor a queso, para lo cual le desocupó todo el agua gasificada de dos cilindros de gas entre los sifones por donde los bichitos retozaban, con el fin, en un tiro genial, meterles candela y, booommmm que voló medio barrio, reventó todas las cañerías, levantó las tapas de los colectores y hubo lluvia de mierda en todo el Manicomio. A ella, la diarrea producida por el susto por poco le desbarata el anillo anal  ya que casi no se le cura. Y así otros relatos más locos todavía. Yo por supuesto brincaba de la dicha porque todos me decían que eso era el maximun de la literatura, hasta que un día llegó un verdadero maestro y me puso los puntos sobre las íes, favor que hoy más que nunca se lo agradezco. Ya medio sé escribir literatura.
Estas aclaraciones las hago es porque alguien me contó que había unos políticos extremadamente, no peligrosos sino muy “arrechos” conmigo, dizque porque yo los estaba “ninguniando” a ellos y, “menospreciando” su muy entregado “trabajo” con el constituyente primario o votantes. Y de la misma manera, así dizque  argumentan algunos otros mandatarios, tanto de mediana como de alta prosapia. Qué cosa tan espantosa y qué mentira más grande. Yo sí le mamé gallo al alcalde de cierto pueblo que es tan pequeño, el pueblo no el alcalde, que el último que se acuesta, a las siete de la noche, apaga la luz. Y para este ilustre mandatario, lo más rancio de la “alpargatocracia” santandereana, es decir la alta burguesía agropecuaria, los alcaldes de Nueva York o el de Tokyo, son un par de “apanchirados” matamarranos, cosa que le ocurre a la mayoría de burgomaestres de municipios medianos y pequeños, casualmente porque no están ni estaban preparados, ni ética ni profesionalmente, ni mucho menos tenían la personalidad y la madurez sicológica para ejercer poder sobre la demás gente. Porque ipso facto se les disparan todos sus complejos de inferioridad y todas sus frustraciones y por eso se muestran como faraones. Pero eso se puede curar con madurez, precisamente aterrizando en este mundo.
A partir de este argumento, lo que deben hacer tanto aspirantes y candidatos a alcaldías, concejos y gobernaciones, ahora que se vienen las elecciones, es prepararse no sólo profesional, sino además sicológica e intelectualmente. Para qué. Para que se les quite lo romo y lo chambón. Para que en los discursos no digan,”algotros” pensarán. O “bustedes” dirán. Y para cuando hablen con sus gobernados, si van a tutear, aprendan a tutear y no a “tetiar” a la gente porque a los votos de ellos es que los mandatarios deben sus alegrías. Entonces es una “guarruspianada”, derivado de guarruspiano,  y una muestra de inexperiencia e inmadurez emocional el que un político o un mandatario, o un escritor o una reina de belleza, o en síntesis cualquier persona pública, se “arreche” con el comentario mordaz, porque entonces tendría que meterse entre el rabo de una cucaracha para que no la miren y para que no le ejerzan crítica. Obvio, me refiero a la crítica constructiva, fundamentada, sana honesta, equilibrada y decente. Si no, tampoco es periodismo crítico sino vulgar chabacanería, y de eso sí hay bastante en este Departamento.      

domingo, 9 de noviembre de 2014

La derrota del comunismo

A 25 años de la caída del muro de Berlín:
El día de la ira y la ilusión
Tomado de la Fundación Atlas
Por Carlos Alberto Montaner
Miembro del Consejo Internacional de Fundación Atlas para una Sociedad Libre
Hace 25 años ocurrió el entierro simbólico del comunismo. Una esperanzada muchedumbre de alemanes corrió hacia el Muro de Berlín y lo demolió a martillazos. Era como si golpearan las cabezas de Marx, Lenin, Stalin, Honecker, Ceaucescu y el resto de los teóricos y tiranos responsables de la peor y más larga dictadura de cuantas ha padecido el género humano. Por aquellos años una obra rigurosa pasó balance del experimento. Se tituló El libro negro del comunismo. Nuestra especie abonó los paraísos del proletariado con unos cien millones de cadáveres.
Era predecible. En la URSS, en 1989, fracasaban todos los esfuerzos de Gorbachov por rescatar el modelo marxista-leninista. En Hungría, un partido comunista, dirigido por Imre Pozsgay, un reformista  decidido a liquidar el sistema, abría sus fronteras para que los alemanes de la RDA pasaran a Austria y de ahí a la fulgurante Alemania Federal, la libre. En Checoslovaquia, Vaclav Havel y un puñado de intelectuales  valientes animaban el Foro Cívico como respuesta a la barbarie monocorde de Gustáv Husák.  En junio, cinco meses antes del derribo del Muro, los polacos habían participado en unas elecciones maquiavélicamente concebidas para arrinconar a Solidaridad, pero, liderados por Lech Walesa, la oposición democrática ganó 99 de los 100 escaños del senado. El dictador Jaruzelski les tendió una trampa y acabó cayendo en ella.
¿Qué había pasado? El sistema comunista, finalmente, había sido derrotado. Los países que primero lo implementaron, y que primero lo cancelaron, eran empobrecidas dictaduras, crueles e ineficaces, que se retrasaban ostensiblemente con relación a Occidente en todos los órdenes de la convivencia. Ese dato era inocultable. Bastaba comparar las dos Alemania, o a Austria con Hungría y Checoslovaquia, los restantes segmentos del Imperio austrohúngaro, para confirmar la inmensa superioridad del modelo occidental basado en la libertad, el mercado, la existencia de propiedad privada y el respeto por los Derechos Humanos. El día y la noche.
El comunismo era un horror del que escapaba todo el que podía, mientras los que se quedaban ya no creían en la teoría marxista-leninista, aunque aplaudieran automáticamente las consignas impuestas por la jefatura. Por eso Boris Yeltsin pudo disolver el Partido Comunista de la Unión Soviética en 1991, con sus veinte millones de miembros, sin que se registrara una simple protesta. La realidad, no la CIA ni la OTAN, había derrotado esa bárbara y contraproducente manera de organizar la sociedad. Me lo dijo con cierta melancolía Alexander Yakovlev, el teórico de la Perestroika, en su enorme despacho de Moscú, cuando le pregunté por qué se había hundido el comunismo: “Porque no se adaptaba a la naturaleza humana”. Exacto.
¿Y los chinos? Los chinos, más pragmáticos, se habían dado cuenta antes. Les bastó observar el ejemplo impetuoso y triunfador de Taiwán, Hong Kong y Singapur. Eran los mismos chinos con diferente collar. Mao había muerto en 1976 y la estructura de poder inmediatamente rehabilitó a Deng Xiaoping para que comenzara la evasión general del manicomio colectivista instaurado por el Gran Timonel, un psicópata cruel dispuesto a sacrificar millones de compatriotas para poner en práctica sus más delirantes caprichos. Cuando el muro berlinés fue derribado, los chinos llevaban una década cavando silenciosamente en busca de la puerta de escape hacia una incompleta prosperidad sin libertades.
¿Por qué no cayeron o se transformaron las dictaduras comunistas de Cuba y Corea del Norte?  Porque estaban basadas en dinastías militares centralizadas que no permitían la menor desviación de la voz y la voluntad del caudillo. El Jefe controlaba totalmente el Partido, el parlamento, los jueces, militares y policías, más el 95% del miserable tejido económico, mientras mantenía firmemente las riendas de los medios de comunicación. El que se movía no salía en la foto. O salía preso, muerto o condenado al silencio. El aparato de poder era sólo la correa de transmisión de los deseos del amado líder. No cabían las discrepancias y mucho menos las disidencias. Eran coros afinados dedicados a ahogar los gritos de la población.
Esta terquead antihistórica ha tenido un altísimo costo. Cubanos y norcoreanos han perdido inútilmente un cuarto de siglo. Si las dos últimas tiranías comunistas hubieran iniciado a tiempo sus transiciones hacia la democracia, ya Cuba estaría en el pelotón de avanzada de América Latina, sin balseros, “damas de blanco” o presos políticos, y Corea del Norte sería otro de los tigres asiáticos. Lamentablemente, la familia de los Castro y la de los Kim optaron por mantenerse en el poder a cualquier costo. Los muros continuaban impasibles desafiando la razón y el signo de los tiempos.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Que todos lo analicen

                                                      Trafugario
                                                Por: José Óscar Fajardo
Hoy hace exactamente ocho días el colega  columnista Rodolfo Hernández publicó en su columna un texto tan contundente, que yo creo que a todos los que lo leímos nos causó cierta atracción. Se llama Ingeniería Social, y cito textualmente una parte. “La palabra ingeniero viene del Latín Ingeniun, la derivación al francés fue engin, y al inglés engine, las cuales se refieren a generador, motor o máquina. Un ingeniero es alguien que no sólo opera una máquina, sino además es el generador que diseña y construye una obra edilicia, si nos referimos a un ingeniero civil”. Posteriormente hace alusión al Ingeniero Social, refiriéndose tácitamente a los administradores de los bienes del Estado, presidente, gobernadores y alcaldes, y dice que,“no sólo debe dedicarse a la difícil tarea de destruir el vetusto edificio de la corrupción, sino además que necesita de la compañía imprescindible de Arquitectos Sociales, Artesanos Sociales, Comunicadores Sociales, Carpinteros Sociales, Estudiantes Sociales, y Trabajadores Sociales”, para hacer una efectiva administración. Yo le aumentaría a los Deportistas Sociales, a los Profesores Sociales, a los Sacerdotes y Pastores Sociales, a la Policía y al Ejército Sociales, incluso a los Brujos Sociales de Crazy Port, que esos sí saben hacer milagros divinos y terrenales, y finalmente a los Abogados Sociales. Claro que todavía faltan muchos más, pero con esos es suficiente para empezar. Màs ahora que todo el mundo, hasta los mudos, está que se hablan de paz.
Yo me refiero a los Abogados Sociales con vehemencia, que ojalá existieran, es porque este país fue diseñado por abogados, construido por abogados, reconstruido por abogados, sostenido por abogados, administrado por abogados, dirigido por abogados, culturizado por abogados, educado por abogados. Pero también es descuartizado por abogados, descachimbado por abogados, ultrajado por abogados, roído, raìdo y reído por abogados, esquilmado por abogados, desvalijado por abogados y finalmente, semi-resucitado por abogados. Hasta a los familiares míos que son abogados, les ruego me perdonen mi irreverente sinceridad. Pues en ningún momento estoy afirmando que los abogados no sirven para administrar. No, de ninguna manera. Lo que pasa es que en Colombia es alcalde o gobernador, sobre todo alcalde, todo aquel que tenga billetes para ganar la “competencia” en la carrera por una alcaldía. Eso es exactamente lo que tiene acabado al país. Porque no todas las veces esos que tienen el dinero en cantidades abisales para ganar elecciones, son los más adecuados para ejercer el poder de administrar los bienes del Estado, que a la final, es la plata del pueblo. A eso tenemos que sumarle la nefasta y destructiva lacra del amiguismo, en los que finalmente quedan los más delicados cargos y los más jugosos contratos de obras para el desarrollo.
Porque que es en Colombia el Ministro de Salud es un abogado y el de Minas y Energía, otro abogado de la misma ralea. Y así todos los Ministerios. Ralea quiere decir combo. Combo quiere decir grupo y grupo quiere decir socio. Pero lo más verraco de todo es cuando, ni siquiera el Ministro de Minas, hipotéticamente, que en horabuena debiera ser un ingeniero, es un buen abogado. No. Es un simple leguleyo que tiene pinta y labia de caudillo y el caudillismo es lo que tiene realmente rejodido, no sólo este país sino a toda América Latina. Porque, qué es un caudillo. Un caudillo es un carajillo que habla burradas, leguleyadas y chafarotadas políticas de una manera “bonita”, y eso es exactamente lo que le gusta a la gente del común. Como el gigoló que engatusa a las mujeres con frases de cliché, pero sin ningún ápice de honradez y contenido. Un candidato a una alcaldía de una ciudad respetable, y lo mismo un candidato a gobernador, debe ser una persona igualmente respetable profesional e intelectualmente. Que en su vida haya leído por lo menos medio libro.

A propósito de los falsos positivos

Tomado de SEMANA
El otro Uribe les responde a los generales
Alirio Uribe y los militares Jaime Alfonso Lasprilla Villamizar,
Henry William Torres y Nicasio de Jesús Martínez Espinel.
Foto: Archivo SEMANA
El representante Alirio Uribe aclara sus verdaderos propósitos del debate sobre falsos positivos.
En las redes sociales ha empezado a crecer la versión de que el gobierno y los congresistas de su coalición estarían impidiendo la realización de un debate promovido por el Polo Democrático sobre los mal llamados ‘falsos positivos’.
Todo porque en tres oportunidades la Cámara de Representantes ha decido aplazar el debate. Su promotor, el representante Alirio Uribe, presentó la proposición para adelantar ese control político el mismo día de la instalación del nuevo Congreso, el pasado 20 de julio. Ese día fue aprobado ese debate. Quedó citado para el 15 de octubre, pero no se hizo. El miércoles pasado era la cita, pero la plenaria decidió ocuparse de la reelección de alcaldes. 
Uribe, quien es reconocido por haber sido miembro del Colectivo de abogados José Alvear Restrepo, quizás la organización que más ha investigado el fenómeno de las ejecuciones extrajudiciales, y que incluso le ha ganado varios procesos judiciales al Ejército, es quien presentará la investigación.
De hecho se ha creado mucha expectativa alrededor del debate. Sobre todo porque el propio Uribe ha anticipado algunas conclusiones. Por ejemplo, en un documento conocido por Semana.com, y publicado el pasado miércoles, se advierte que el congresista pediría la destitución de ocho generales, tres de ellos de la actual cúpula militar, por su presunta responsabilidad en ejecuciones extrajudiciales.
Esta afirmación generó una fuerte reacción del Ejército. El Comando de la institución, mediante un comunicado de seis puntos, descalificó las afirmaciones de Uribe.
“Rechazamos categóricamente las afirmaciones calumniosas hechas por el representante Alirio Uribe, contra los Generales de la República y las Fuerzas Militares. Confiamos en la sapiencia, imparcialidad y objetividad de nuestra justicia colombiana. (…) No aceptamos los escritos que solo buscan deslegitimar la Institución, creando confusión y desinformación en la sociedad colombiana. (…) Para que se cuestione la responsabilidad penal de algún miembro de las Fuerzas Militares en violación a los Derechos Humanos, es necesario establecer que ha actuado contra la población civil de manera intencional, como parte de una organización criminal”. (Vea el comunicado completo)
El Ejército también le dijo al representante Uribe que: “no existe, ni ha existido en el gobierno nacional o en las Fuerzas Militares una política, orden o instrucción, encaminada a promover ataques a la población civil”.  Leer más en SEMANA

sábado, 1 de noviembre de 2014

Eutanasia y racionalidad

Trafugario
Por: José Óscar Fajardo
Tanto mate que le han dado a este término, o a este concepto más bien, eutanasia, y muy pocos han podido cogerle el tiro tal y como debe ser. Bueno, al fin y al cabo es bien difícil cogerle el tiro como debiera ser. Porque es un concepto que se debate entre lo  divino y lo humano; entre lo religioso y lo laico; entre lo materialista y lo idealista. Y lo más cruel, entre la ética y el negocio de la salud. Pero para mí, la eutanasia no es más que un sencillo y humano acto de racionalidad. De aplicarle la lógica dialéctica a la vida. El más refinado pragmatismo y vamos a ver por qué. Primero, porque el que está en contra de la eutanasia no ha tenido un padre muriéndose lenta e inexorablemente, sufriendo indeciblemente de asfixia sin que en el mundo pueda hacerse algo para ayudarlo. Porque no ha tenido a una madre convertida en un guiñapo horroroso con cuerpo de zombie, muriéndose tirada en una cama en los peores quejidos de dolor y también, sin que nadie pueda ayudarla. Que egoísmo tan despreciable y perverso, es mi argumento. Brittany Maynard es hasta hoy una estadounidense de 29 años de edad, esposa y madre, a quien le diagnosticaron un Glioblastoma multiforme, agresivísimo cáncer que la puso a seis meses de su muerte después de terribles sufrimientos, por lo cual decidió ella misma pedir su propia eutanasia, que debía ocurrir ayer sábado. Ella, voluntariamente, aplazó por ahora. Vean las palabras que expresó: “Siento alivio de no morir de la manera que me han descrito que lo haría si muriera de mi cáncer”. 
Esa decisión a mí me parece no sólo de alta racionalidad, sino de un envidiable manejo de la  dialéctica de la vida. Lo que pasa es que, como afirma Juan Mendoza Vega, presidente de la Academia Nacional de Medicina, “El abordaje de temas como la eutanasia se enrarece cuando se argumentan razones de tipo religioso”. En Colombia, Martha Lucía Acero, quien hace ocho años apoyó y acompañó a su hermano en la decisión de recurrir  a la eutanasia, cree que en el fondo hay cierto egoísmo entre quienes censuran actos como este. Por su parte, Carmenza Ochoa, directora ejecutiva de la Fundación pro Derecho a Morir Dignamente, opina que, “pese a todo el debate, Colombia ha evolucionado en la comprensión de  este tema, a punto de que en el país, puede aplicarse la eutanasia, así no esté reglamentada”. Aquí se  hace referencia a la sentencia 230 de 1997, mediante la cual la Corte Constitucional despenalizó el homicidio por piedad. También a mí personalmente esto me parece un enorme progreso socio-cultural, máxime si se tiene en cuenta que la Herencia Cultural, a la que tanto estudio le dedicó Sigmund Freud, es hora de ponerla en su debido sitio y practicarle las respectivas correcciones como se ha venido haciendo en todas las ciencias y más aún, en la filosofía de las ciencias.

Qué respeto por la vida puede ser el ver, permitir y fomentar (con medicamentos anodinos) que una persona con enfermedad terminal muera lentamente. En ese caso sería más moral y ético matarla con una motosierra y mucho más altruista destriparla a balazos dado que su sufrimiento se reduce a sólo unos pocos minutos o segundos, dependiendo de la metodología empleada, y que en nuestro “religioso y ético país”, ha sido tan común como saber que hay uvas. Tanto, que llegó a pertenecer a la cotidianidad de la cultura de la muerte, reivindicada, sistematizada y fomentada. Y en cambio sí le ponen gorro ético y religioso a la eutanasia que es el sistema más racional, noble y altruista de no dejar padecer a un ser humano que, por aquellos avatares del destino, le tocó una leucemia o un osteosarcoma.

Negativa imagen de expresidente en el exterior

Tomado de SEMANA
El duro editorial de ‘The Economist’ contra Uribe
La revista británica dedica un editorial al proceso de paz y a la fuerte oposición del uribismo. 
Álvaro Uribe e Iván Márquez Foto: Archivo SEMANA
La prestigiosa revista británica The Economist dedicó su más reciente editorial al proceso de paz en Colombia, con el título “Ladran los perros en Colombia”. El artículo recalca la intransigencia de las FARC, pero rescata el hecho de que dos años después todavía los diálogos tengan vida.
“El avance ha sido lento. Las partes han logrado acuerdos provisionales sólo en los tres puntos más fáciles de la agenda –desarrollo rural, participación política y narcotráfico–”. The Economist asegura que las FARC no tienen afán en acabar con un conflicto de más de 50 años y que después de que el presidente Santos anunció su gira por Europa en busca de recursos económicos para el posconflicto, las conversaciones enfrentan la oposición más fuerte hasta el momento.
La influyente publicación ubica al expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez como el máximo líder de la oposición. “El señor Uribe desata una artillería diaria de vituperaciones en contra de su colega… En más de 30 trinos al día, Uribe hace afirmaciones extravagantes: por ejemplo, que Santos ‘favorece el liderazgo político de los secuestradores y la entrega del país a las FARC’”.
La revista reconoce que existen desacuerdos legítimos acerca de los diálogos y que muchos colombianos no aprueban un posible fin democrático para la guerrilla, donde sean indultados sus atroces crímenes. Sin embargo, criticó el hecho de que Uribe ignorara la oferta de Santos para discutir sus preocupaciones e indicó que “las FARC son tan intransigentes como Uribe”, refiriéndose al momento en que Iván Márquez dijo que las conversaciones no habían llegado a una etapa final, desmientiendo así al presidente Santos.
La llegada de altos mandos militares y algunos de los principales jefes guerrilleros a la mesa de negociaciones fueron los hechos que, según The Economist, hicieron que el senador Uribe calificara las llegadas como un “congreso terrorista en La Habana”, apoyado por el gobierno nacional. “Eso suena como una tontería: las FARC se enfrentan a decisiones trascendentales; poner fin a su guerra necesita de un frente unido en su propia organización”, asegura la revista.
La editorial considera que el tiempo es el factor crítico, ya que Santos se equivocó al poner un límite a las negociaciones, el cual ha sido ignorado por la guerrilla. Además, a los británicos les resulta preocupante que las conversaciones se lleguen a estancar puesto que perderían credibilidad.
Finalmente, The Economist cierra con una reflexión que podría no dejar muy conforme a Uribe. “En cuanto a Uribe, no puede admitir que las conversaciones ofrezcan la mejor oportunidad de poner fin a un conflicto que ha agobiado a Colombia con muerte, destrucción y desplazamiento de millones de personas. La ironía es que fue su política de seguridad la que obligó a las FARC a negociar. ¿Cómo se explica su campaña? En Bogotá se atribuye indistintamente a la envidia, la obsesión irracional y la ira de que funcionarios de su gobierno sean acusados de corrupción. Santos presume que ‘tal vez él piensa que su capital político desaparecerá si hay paz’. Como reza un dicho atribuido a Don Quijote: ‘Deja que los perros ladren, Sancho, es señal de que estamos avanzando’”. (Lea la editorial completa que The Economist dedicó al Proceso de Paz)

sábado, 25 de octubre de 2014

Los premios de periodismo

                                         Trafugario
       Por: José Oscar  Fajardo 
Fuentes de alta fidelidad me dijeron que a finales de este mes se hará lanzamiento oficial del premio de periodismo Luis enrique Figueroa Rey, organizado por la gobernación de Santander. Esa es una cosa que debo y tengo que relievar porque, creo que ni se imaginan el bien tan grande que le hacen al ejercicio de este bello oficio  en esta parte del país. Soy exacto en delimitar el espacio donde se desarrollan los hechos, tal vez por las mismas técnicas que debo emplear cuando escribo cuento o novela. Pues he podido enterarme en otros sectores de la patria, que en nuestra amada Bucaramanga se practica uno de los peores periodismos del país. Y a mí, que sacrifiqué mi carrera de ingeniería por dedicarme a él con todos los tuétanos del alma, me duele como si me pisaran el dedo de la uña encarnada que la gente así lo sienta. Que somos simples gacetilleros y correvediles. Por algo lo dirán. Porque como decía Facundo Cabral, si una sola vaca comiera pasto, sería un fenómeno  del mundo. El problema es que todas las vacas comen pasto, y eso ya yo no es fenómeno. Lo siento por mí y por todos mis colegas que se merecen todo mi respeto intelectual, ético y profesional. Pero la verdad es que, en el fondo no me da rabia porque, los que lo afirman en gran medida tienen razón. Va uno a ver y es así. No lo digo por el, o los títulos obtenidos porque eso a la hora de la verdad no dice nada. Cualquiera los puede comprar.
Periodista es aquel que habla en la radio, se cranea sus programas y en ellos invierte cerebro, inteligencia, racionalidad, filosofía, experiencia, honestidad, honradez, respeto, sabiduría. Y que también los expresa por escrito a través de sus columnas de opinión, sus ensayos, y en otros respetables eventos. La conferencia y la cátedra universitaria, por decir algo. También es aquel que escribe noticias, crónicas y reportajes o los hace en la radio o en la televisión. Periodista es aquel que ejerce una crítica fundamentada, documentada, intelectualizada y sólida como el acero al tungsteno. Por eso los premios de periodismo deben ser diamantinos como los premios Nobel de las ciencias y las Bellas Artes. Porque el ganador hace célebre al premio y el premio hace célebre al ganador. Eso tiene como lógica consecuencia que las ciencias y las Bellas Artes se depuren como piedras preciosas, y sean tan fuertes como el diamante y a la vez igualmente valiosas. Me gustan los premios de periodismo porque eso ahuyenta a los mediocres. Los saca del juego por simple sustracción de materia o los obliga a que se pongan a la par con los que realmente tienen la valentía y la honradez de prepararse profesional, intelectual y académicamente como lo hace, por argüir algo, un cirujano del cerebro, que sabe muy bien que la vida de su paciente depende de él.
Los premios de periodismo me gustan porque le dan la oportunidad a todos los obreros de este bello oficio de demostrar con talento, cómo fue que se forjó el acero. Y porque le enseña a los destinatarios de la crítica cuando esta se hace, así sea a nuestros propios gobernantes, que la loa, el cepillo y la sobada de chaqueta los hace todavía más vulnerables y mediocres. Pues un chambón que con su pluma o sus palabras necias le llena de flores y olivos el camino a un gobernante, líder o personaje inepto, sin que ese sea su objetivo, lo está volviendo más inepto. Otra cosa es exaltar a los grandes de acción y corazón. Me gustan los premios de periodismo porque glorifican la profesión, la depuran y la elevan a su intocable estirpe de las Bellas Artes.

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