viernes, 11 de junio de 2010

TRAFUGARIO

------------------------------Por: JOSE OSCAR FAJARDO

-------------------CHAUVINISMO O… ¿IMBECILIDAD?

Como a veces escribo demasiado largo y por tal razón me mandan para donde Yadin botó el yogurt, entonces, para que ustedes me ayuden a evitar tan oneroso castigo, cojed vosotros mismos el diccionario de la Real Academia y mirad qué es Chauvinismo, y de paso entérense además qué es Jingoísmo y ahora más lueguito les digo para qué sirve dicha aclaración. Porque es que en este preciso momento, jueves 10 de junio, 2 y 45 de la tarde, hora en que estoy escribiendo la columna, en el mismo momento están transmitiendo a través de la televisión una fiesta bailable en directo desde Ciudad del Cabo en Sudáfrica, donde ya pronto comienza el diecinueve campeonato mundial de fútbol. Ustedes estarán diciendo, ¿y este para dónde va? Lo que pasó fue que me conmocionó sobremanera que el día anterior, en el noticiero radial de RCN de la mañana escuché una crítica de lo más acertado que he escuchado en los últimos tiempos. Se trata del proyecto de ley para cambiarle el nombre al aeropuerto El Dorado por el de Luis Carlos Galán Sarmiento. Y digo que es la crítica más acertada de los últimos tiempos porque yo también estaba que me descachimbaba de las ganas de hacer lo mismo, sino que no me había atrevido a hacerlo. Mis razones tendré. Aclaración: descachimbar es perder la cachimba.

Y es que quiero ser enfático en que uno de los nombres de institución, ente o empresa oficial o privada de Colombia, más bello, es el del aeropuerto El Dorado. Y una de las leyendas más vigorosas de este país, es exactamente la de El Dorado, que a la hora de la verdad no es tan leyenda sino la más novelesca realidad, y que constituye la aventura de los conquistadores con toda la arcabucería peninsular para invadir, trasculturar, despojar, diezmar y saquear las riquezas que le pertenecían legítimamente a los habitantes de ésa época y que eran sin duda los aborígenes. Aparte de eso, a mí me resulta lo más lírico y estético el citado nombre como para, por obra y magia de unos congresistas que con todo el respeto que me merecen, no poseen ocupación y no tienen más qué hacer que andarle poniendo el nombre del inmolado líder político a cuanta masa informe de ladrillos ven. ¿Y esto qué es? Luis Carlos Galán fue uno de los políticos más connotados de este país y merece todos los respetos y todos los recuerdos de todos los colombianos, pero no es para tanto don Antonio, le dijo un pastuso al general Nariño. Y es que en la observación que hacían Gossaín y su combo, con toda la razón, peroraban sobre eso. Un amigo de los que estudió ingeniería conmigo en la UIS andaba seriamente preocupado porque leyó en una enciclopedia que el Sol es un reactor nuclear que se apagará dentro de cinco mil millones de años. Cuando me contó yo apenas le dije: espere hombre, que todavía tenemos tiempo de tomar tinto. En un cuento de Gabo hay un individuo que está gravemente enfermo porque no lo deja dormir el ruido de las estrellas. Y así están nuestros honorables congresistas con el proyecto de cambiar el nombre a todos los santos en vista de que no hay más qué hacer.

Hombre, es que un país donde hay tanto problema álgido, tantas cosas importantes para dedicarle atención y tanto lío para resolver, por ejemplo el de la violencia callejera y la violencia intrafamiliar que genera la pobreza, la drogadicción, el alcoholismo y etcétera a la cuarta potencia, por sólo nombrar algunos, cómo es posible que algunos congresistas se pongan con semejante pendejada, que si de ella se llegara a enterar, el mismo Luis Carlos Galán se pondría verraco. Porque ya eso es demasiado afecto paranoico-fanático, cursi-imbecilista y hasta histórico-mediocre. ¿Por qué no ponerlo entonces aeropuerto Alvaro Gómez Hurtado, o Guillermo Cano, o Bernardo Jaramillo Ossa, o Carlos Pizarro León Gómez? Y eso que habrá mucha gente que quiera bautizarlo, aeropuerto Pablo Escobar.

miércoles, 9 de junio de 2010

La agonía de los partidos

Colombia, miércoles 9 de junio de 2010

---------------------------------HORACIO SERPA

Palo le han dado a los Partidos llamados históricos por los pobres resultados en las últimas elecciones. La verdad es que nadie podía esperar mucho, dado que fue en lo único que acertaron las encuestas: los azules cayendo en picada libre y los rojos con el farolito a cuestas.

No les fue mal en las elecciones Parlamentarias. Segundo puesto para el conservatismo; tercero para el liberalismo. Las dos Colectividades eligieron un número considerable de Congresistas.

¿Qué les pasó, entonces? ¿Por qué tan escasa la votación para sus

candidatos?

Mockus, con su conocido aire profesoral y su bien ganada fama de honrado, representando la novedad de un inédito Partido Verde y ejecutando un modelo diferente de hacer política, recogió a los escépticos, a los apolíticos, a mucha gente hastiada de violencia, politiquería y corrupción. Picó en punta.

Santos, con la aureola del Ministro aplicado que hizo bien la tarea, supo recaudar las ganancias oficialistas y de manera inteligente acaparó los méritos que muchísimos electores reconocen al Presidente Uribe. Una cauda enorme.

No hubo espacio para nadie más. Cierto que repuntaron Cambio y el Polo, pero el grueso del electorado ya se había repartido entre verdes y naranjas.

Por supuesto las encuestas fallaron. Pero especialmente porque no pudieron medir la fuerza del Presidente. Lo que mostraron los resultados fue que Uribe, bien representado en Santos, recibió como homenaje el voto de millones de ciudadanos que le reconocen una buena gestión. Guste o no, fue lo que ocurrió.

¿Por qué eso no apareció en las encuestas? “Elemental, mi querido Watson”! Además de la gente de la “U” y de los uribistas propiamente tales no partidistas, que son bastantes, pesaron en la opinión muchos conservadores y liberales que le guardan fe al Presidente, sin decirlo, para no aparecer como desleales con sus Partidos. También, ciudadanos aparentemente desentendidos que saben por quién votar pero no lo cuentan. Y los del PIN, que son Uribistas vergonzantes y no lo expresan por el temor al rechazo social. Ahí estuvo todo ese montón de votos que Santos logró agrupar, sin que todos fueran detectados en los sondeos. Un verdadero triunfo.

Pero no todas las victorias son absolutas. Verdes, amarillos, azules y rojos, sumaron la mitad de los votos, en un marco político incidido absolutamente por el oficialismo. El país se dividió por la mitad: cincuenta y cincuenta.

No será fácil el próximo gobierno, sea el que fuere. Requerirá tino, comprensión del momento político y resultados ciertos y rápidos en materia social, internacional, económica, política, de transparencia, de convivencia, de Derechos Humanos. Un reto enorme.

Si el nuevo gobierno no cumple bien y pronto, ahí van a estar los Partidos agonizantes dispuestos a pasarles la cuenta de cobro a todos los que en el último decenio vienen diciendo que si son capaces de gobernar bien, con resultados y soluciones, honradamente, sin politiquería. Es que en esas materias ha faltado mucho por verse. Y en política los muertos si resucitan.-------------------- Más noticias de Santander

sábado, 5 de junio de 2010

TRAFUGARIO

---------------------------------Por: JOSE OSCAR FAJARDO

YA COMIENZA EL MUNDIAL…

…Y con él la tragedia de muchas mujeres en el mundo por el odio a las pelotas, de fútbol lógicamente, y que se extenderá a lo largo de un mes casi con exactitud, lapso durante el cual deberán observar todas las normas o concejos que comedidamente voy a formular. Como yo soy soltero, debo aclarar que lo hago a petición de varios amigos y colegas periodistas que, queriéndoselo decir de frente, le tienen pánico a su mujer.

 Uno. A partir del 11 del presente a las esposas de los que les caiga el guante que se lo plante, les queda rotundamente prohibido enfermarse de cualquier mal, así sea el más infeliz e inocuo, ya que deberán enfrentar la muerte con estoicismo y dignidad puesto que los esposos estarán profundamente ocupados mirando los partidos del mundial.

 Dos. Les queda rotundamente prohibido, a ellas, hablar de cualquier tema que no sea de fútbol durante el lapso que dura el partido que está observando el abnegado esposo, puesto que la violación de esta disposición le acarreará la suspensión del chorizo, las papas, la longaniza y otros componentes de la fritanga que tanto le gusta al amanecer de los domingos y fiestas de guardar.

 Tres. Deberán, ellas, sin ninguna objeción, reclamo o pataleta, permanecer con la nevera provista de la suficiente cerveza, aguardientico o gaseosa no sólo para el muñeco más lindo del hogar, sino para los amigos que lo visitaren en el ejercicio de los partidos. Inciso uno. Sin chistar una palabra y que eso quede claro.

Cuatro. La mujer, esposa o concubina que se atravesase o pasase frente al televisor en pleno ejercicio del partido, se hará acreedora a un berrido del marido de esos de amansar panteras. La pena se duplicará si el error es cometido durante el cobro de una penalti o un tiro de media distancia a favor del onceno del marido.

Cinco. En caso de que el marido, mozo o concubino de la señora esté pelado o sin trabajo, la mujer mirará de dónde va a sacar para sufragar los gastos de las rascas del sufrido muchacho durante el tiempo que dure el campeonato mundial. Inciso dos. Eso sí quién le manda quererlo.

Seis. Toda mujer, esposa, concubina o algún equivalente, no podrá de ninguna manera ir en contra del equipo del abnegado marido porque esto será interpretado como un acto de vil cobardía, por una parte, y por la otra, como un acto de alta traición a la patria y abandono de hogar con daños morales, económicos y sociales del abnegado marido. El incumplimiento de esta norma podrá acarrearle como mínimo una garrotera con la tranca de la puerta para que de esta manera corrija su conducta subversiva y apátrida.

Siete. La esposa o el equivalente de esta, deberá mantener como mandato divino, patacones, chicharrones y otras frituras convencionales para su abnegado marido y todos sus amigos mientras dure cada partido de fútbol. Si el esposo es aficionado a la arepa, deberá mantenerle la arepa caliente y dársela sin remilgos ni condiciones cuando este lo considere conveniente. El incumplimiento de esta norma podrá ser causal de divorcio ya que el marido podría considerarse como brutalmente “desarepado” durante el mundial, lo que potencialmente le causaría onerosos problemas emocionales.

Ocho. La mujer que considere que el porvenir del hombre con una pelota es bastante incierto, se hace alusión a los futbolistas de pueblo y no a los unitesticulares, deberá demostrar ante una autoridad competente que su marido es impotente, no para lo que ustedes se imaginan, sino para ganarse un salario decente con el cual pueda mantenerla. En este caso ella puede obtener, en vista de tamaña desgracia, algunos beneficios de ley, o levantarse otro mozoroco que es lo más elemental.

Nueve. Ninguna mujer, novia, concubina o su equivalente podrá exigir fornicación obligatoria, es decir con carácter violatorio, a su marido, novio o concubino durante los partidos en directo o en diferido, y sobre todo de los comentarios de los colegas periodistas. Entre otras cosas esta avaricia libidinosa es considerada por la santa iglesia católica como pecado mortal, y ellas se pueden ir para los profundos infiernos. Diez. La mujer, moza o concubina que detectase que su novio marido o concubino anda de mucho coje coje con algún comentarista deportivo o con alguien que lo acompaña todas las noches a ver los partidos nocturnos, está autorizada a ponerle cachos de rinoceronte a manera de castigo por su pésimo comportamiento. Comuníquese y cúmplase.

miércoles, 2 de junio de 2010

El país votó en paz

HORACIO SERPA

En los últimos cuarenta años los colombianos no habíamos tenido la oportunidad de votar en paz. Lo hicimos el pasado domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales más cortas y atípicas que se recuerden. Unas elecciones marcadas por el fervor de los jóvenes, los debates televisivos y las encuestas.

Conocidos los resultados electorales es evidente que las encuestas fallaron y son perdedoras. No vaticinaron las cifras finales, invisibilizaron a los candidatos “menores” que luego dieron la sorpresa, aumentaron el clima de polarización y llenaron de falsas expectativas a los ganadores de la segunda vuelta.

La realidad demostró que quien lideró durante más tiempo las encuestas resultó debajo del ganador por más del 25 por ciento. El triunfalismo inicial que le dieron los sondeos, la falta de experiencia en cuestiones electorales y errores de comunicación, frenaron la ola verde que muchos llamaron un tsunami.

A pesar de la abultada diferencia entre los dos ganadores de la jornada, habrá segunda vuelta, un logro destacado para el nuevo partido que hace apenas tres meses no existía como opción de poder, ni amenazaba a los líderes más experimentados.

Haberlo logrado es una hazaña para una organización que ha convocado la participación de las nuevas generaciones y se perfila como protagonista de la política en la década que comienza.

Otro resultado es que el Partido de la U se consolida, en desmedro de organizaciones electorales con más de 160 años de historia, con una larga tradición y hondo arraigo popular. El Liberalismo y el Conservatismo hoy están en cuidados intensivos. Ya tendrán tiempo para reponerse. Cambio Radical emerge con un nuevo liderazgo. Y el Polo sigue su batalla por asegurar un lugar digno para la izquierda democrática.

Otro fenómeno fueron los debates televisivos que facilitaron el acceso de los aspirantes a los hogares. Las debilidades de unos y las fortalezas de otros, se evidenciaron. Ello, sumado a la guerra sucia y el miedo, permitieron el reacomodamiento de los electores, muchos de los cuales decidieron su voto en el último momento.

A pesar de los logros del Mandatario saliente, cuya autoridad política se ratificó con los resultados, es grande la tarea que tendrá por delante el nuevo Presidente, porque son muchos los problemas que requieren acción urgente.

La solución del conflicto armado, la corrupción, el desempleo, la crisis humanitaria, el déficit fiscal, el colapso de la salud, la prórroga del proceso de justicia y paz y la integración latinoamericana, son temas urgentes.

Faltan tres largas semanas para definir el destino colectivo. Una decisión histórica. No hay lugar a equivocaciones.

En política lo único cierto es lo que ya pasó. Y como en los partidos de fútbol, el resultado solo se conocerá cuando suene el pitazo final. Cuando ello ocurra, la nación tendrá que reconciliarse y sanar las heridas dejadas por el proceso. No podemos seguir el camino de la polarización, ni el de los odios partidistas. Invito a pensar el voto y decidir en paz.

lunes, 31 de mayo de 2010

De camino a la sepultura, los partido políticos colombianos

-----------------------------------------Por: Bernardo Socha Acosta

Los partidos tradicionales, Liberal y conservador, como ideología social, desaparecieron del panorama colombiano.

Hace 8 años el conservatismo comenzó el camino de su liquidación al ser un aliado del actual gobierno. En las elecciones de este 30 de mayo pasado finiquitó su entierro porque no hubo un dirigente que levantara las banderas de quienes por 100 años enarbolaron compromiso y responsabilidades frente a las comunidades.

El conservatismo abrió el camino de la supervivencia fácil, al encontrar un movimiento naciente, que aun con los cuestionamientos y golpes al tener un buen número militantes procesados judicialmente y otros encarcelados, ha sabido capitalizar las necesidades populares y las debilidades de los políticos, para acaudalar una buena votación.

De esta forma el llamado glorioso partido conservador queda sepultado no sin dejar un buen ejemplo, que no lo dio un hombre, sino por fortuna el genero femenino, como la ex diplomática Noemí Sanin, que hizo el último esfuerzo para salvar su partido, recorriendo el país infructuosamente, mientras sus copartidarios atraídos, no por la convicción, sino movidos pero la voracidad de los apetitos burocráticos, la abandonaban y se unían sin desaire al candidato del gobierno, por encima de cualquier sentido de la ética y las responsabilidades con las comunidades. El pueblo será el encargado de juzgarlos.

Por su parte el liberalismo que parecía un partido de ideología social, agobiado y golpeado si por la adversidad del populismo, parece cavar la misma tumba del conservatismo entregando las banderas al sistema que lleva al país por un camino incierto y sin un futuro cercano de esperanza para esos 10 millones de indigentes y 20 millones de pobres menesterosos, buena parte de los cuales están sobreviviendo del perverso sistema de darles un mendrugo de pan semanalmente, sin pensar que muchos de esos beneficiarios podrán acusar y cobrarle más tarde al sistema, cuando se den cuenta del triste y humillante tratamiento al que se les somete, como recientemente se denunció en una ciudad colombiana en desarrollo de la campaña política.

Hasta dónde llegaron los tradicionales partidos políticos colombianos, víctimas de una poderosa maquinaria que utilizó todos los recursos del Estado para mantener el sistema que no esta lejos de llevarnos a los extremos que están atravesando muchos países víctimas de estos procesos politiqueaos y populistas. El Congo por ejemplo, donde cada día, 1.200 personas mueren a raíz de la cruda violencia. El salvador u otros países que han llegado a esa terrible realidad.

En Colombia ya hay muchos barrios de grandes ciudades donde no se puede salir siquiera de día a las calles. Entonces, eso deduce, para dónde vamos.

Riquezas a cambio de espejitos

-----------------------------------Jorge Enrique Robledo
 Bogotá, 28 de mayo de 2010.

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Sobre el TLC con la Unión Europea, el ministro de Agricultura dijo que “el sector lácteo sí queda expuesto (…) se afectará gravemente” (Caracol, May.13.10), el gobierno español ofreció unos dólares –incapaces de salvar a los ganaderos colombianos, pero capaces de aceitar la entrada en vigencia del Tratado– y el presidente Uribe anunció un Conpes para la “reconversión” de la ganadería, hechos que confirman la gran amenaza que se cierne sobre 400 mil pequeños y medianos ganaderos. Al mismo tiempo, alegan que el ataque contra los lácteos no es tan grave y exageran las supuestas “ganancias” para otros sectores, todo tendiente a anestesiar a los ganaderos y a aislarlos de los demás colombianos.

Cuando dicen que se eliminarán los subsidios europeos “a las exportaciones” que respaldan a los lácteos, ocultan que estos son pequeños y que la parte principal de los subsidios, que se mantendrá, son las llamadas “ayudas internas”. El mismo engaño intentaron cuando el TLC con Estados Unidos. También confunden al hablar solo de las importaciones de Europa, para decir que son pocas. Porque Fedegan ha explicado que además llegarán lácteos por los TLC con Estados Unidos, Mercosur y Chile, todos los cuales, al inicio de lo pactado, sumarán el 10 por ciento del total de la leche que se pasteuriza en Colombia, cantidad que hundirá los precios internos de compra a los lecheros e irá en aumento, y a la que hay que agregarle el libre ingreso de lactosueros norteamericanos desde el primer día del TLC y de europeos, a partir del tercer año.

El Conpes lechero que dicen salvará a los ganaderos de las importaciones se analizará una vez se expida. Pero desde ya puede afirmarse que constituye una burla decir que la escuálida tesorería colombiana podrá compensar los subsidios agropecuarios europeos, que alcanzan los ¡146 mil millones de dólares al año! Los inevitablemente insuficientes dineros que aprueben en ese Conpes, si es que no se quedan en el papel, podrán tener como objetivo pagar respaldo político y gremial para el TLC, pero no proteger, realmente, a la ganadería colombiana. Y es posible que ese Conpes facilite las importaciones y fortalezca las trasnacionales, por la vía de perseguir a los comerciantes de leche cruda, que son los únicos compradores de muchos ganaderos.

En cuanto al resto del agro, lo principal que “consiguió” Colombia ya se tenía por el Sistema General del Preferencias (SGP). Lo que se logró en azúcar y banano –bien escaso, por cierto–, aun si no se lo apropian los intermediarios europeos, cosa que puede suceder, no compensa las pérdidas; y también prueba que en lo que les hace daño a gringos y europeos no habrá libre comercio.

Como hay gente capaz de decir cualquier cosa, no falta quien afirme que a la industria nacional le irá bien, cuando la Unión Europea es una superpotencia industrial que les otorga subsidios abiertos a sus industriales por 48 mil millones de dólares al año y tiene una productividad del trabajo que supera en 6.5 veces la de Colombia. Además, el mercado interno colombiano, que constituye la principal riqueza del país, se les entregó gratis a los inversionistas europeos, quienes, junto con los norteamericanos, se quedarán con lo fundamental de la economía nacional. ¡Vaya manera de conmemorar los 200 años del Grito de Independencia!

Los TLC con Europa y Estados Unidos mantendrán las barreras sanitarias a los productos colombianos. Y entre el capítulo de propiedad intelectual y el de libertad de importaciones se dejará a Colombia en el atraso científico y tecnológico. La ONU –no el Polo– acaba además de denunciar que estos tratados, y en esto también son iguales, encarecen los precios de los medicamentos y provocan enfermedad y muerte.

Luego los cuentos sobre las “ganancias” que los TLC le dejan a Colombia se parecen a los espejitos con los que los españoles despojaron de sus riquezas a los aborígenes americanos.

Coletilla: tan molesto anda el decano Alejandro Gaviria, porque, según él, el senador Robledo “es considerado un político virtuoso, casi un parangón”, que hasta propone se me “condene” políticamente (El Espectador, may.23.10). ¿Hasta dónde llegarán los pontífices criollos del dogma neoliberal y el pensamiento único del FMI? ¿Así se promueve el libre pensamiento y el derecho a disentir entre los estudiantes? Antes Colombia no está peor.

domingo, 30 de mayo de 2010

El legado criminal

Fuente: Elespectador.com

Por: Felipe Zuleta Lleras
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"NOSOTROS NO NOS INVENTAMOS los falsos positivos, los acabamos", sostuvo el viernes Santos sin ruborizarse.

A él no lo desvela el asesinato de más de 2.200 muchachos, 159 de ellos menores de edad. Olvida Santos que durante su paso por el Ministerio de Defensa fueron brutalmente asesinados 1.200 jóvenes por el pago de unas recompensas que oscilaban entre el millón y medio y los tres millones de pesos. Por fortuna y a pesar de sus declaraciones, las ONG, las Naciones Unidas y aun la Corte Penal Internacional tienen sus ojos puestos en el tema.

Acá lo que hubo fue una “pauta criminal sistemática”, como lo sostiene Philip Alston, relator de la ONU para ejecuciones extrajudiciales. El gobierno de Uribe tiene sobre sus hombros estos crímenes y de ellos no podrá sacudirse nunca.

No importa lo que sostengan el gobierno y el Sr. Santos, más temprano que tarde estos crímenes serán juzgados por la Corte Penal Internacional. Esta semana precisamente las madres de Soacha le enviaron al fiscal Moreno de la CPI el informe hecho por FEDES llamado “Soacha: la punta del iceberg”. Este informe es aterrador, pues demuestra cómo fueron reclutados estos jóvenes y analiza en detalle cada asesinato y el ocultamiento doloso de las evidencias.

Cuando Santos sostiene que él detuvo los falsos positivos al enterarse de ellos, nos está confesando dos cosas: la primera, que nunca hizo nada para evitar que estos crímenes se cometieran, fue negligente en los controles, y la segunda, que estos eran unos delitos controlables y controlados, pues tan pronto dio la orden de que no se cometieran, éstos cesaron. ¿Y cómo explica Santos que hubo 33 brigadas del Ejército involucradas y él no se dio cuenta?

El candidato oficialista sostiene que él seguirá con el legado de Uribe. Pues interesante recordar que este legado consta de los falsos positivos, el asesinato de 1.500 sindicalistas y defensores de los DDHH, la entrega del DAS a los paramilitares, los seguimientos ordenados desde Palacio a los magistrados, las chuzadas, la compra de testigos en contra del magistrado Iván Velásquez, la compra de votos para la reelección, agro ingreso seguro, las zonas francas, la corrupción disparada, el nombramiento de criminales en cargos diplomáticos. ¡En fin!

Hemos sostenido que Santos no tiene los títulos morales para ser presidente de los colombianos. Y hoy quienes votamos tenemos la posibilidad de llevar a la Presidencia a una persona decente como Rafael Pardo, un liberal honesto a quien le cabe el país en la cabeza, preparado, serio, sensato y quien llega a Palacio sin el peso de los crímenes que acompañarán a Santos hasta el fin de sus días.

¿Acaso tiene sentido elegir a una persona que tendrá que dedicarse a tapar los delitos que se han cometido durante ocho años? Tenemos una oportunidad que no debemos desperdiciar.
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Notícula: Resulta sumamente peligroso ver a Álvaro Uribe acorralado por el pasado de su hermano y los crímenes del presente. ¡Aterrador!

sábado, 29 de mayo de 2010

POR LO QUE ESTAMOS VIVIENDO, ¿POR QUIÉN VOTAR?

-----------------------------Por Gerardo Delgado Silva

A los aberrantes genocidios de las Fuerzas Armadas del Gobierno de Uribe, denominados eufemísticamente “falsos positivos”, en más de dos mil inermes jóvenes campesinos colombianos; a la siniestra política de los paramilitares de masacrar campesinos acusándolos de ser “auxiliadores” de la guerrilla; el desplazamiento masivo de millones de campesinos, y la apropiación ilegal de sus tierras, arrebatadas aún en aquellas reservas de los afrodescendientes, hoy cultivadas de palma; durante el sórdido ministerio de defensa del hoy candidato presidencial Juan Manuel Santos, a quien en el último debate de RCN, el inconsciente le arrojó un lapsus calami, expresando: “el cohecho – se refería al de Yidis- en nada invalidó la votación por la corrupción”, se percató de ello, y dijo entonces: “por la reelección…”. En el Psicoanálisis Criminal, Jiménez de Asúa comentó: “El yo consciente no es más que una pequeña porción del vasto confín anímico en nuestra conducta aflora motivos provenientes del inconsciente, que es en el alma humana, territorio de mucho mayor anchura y profundidad”.
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¡Vaya, vaya!, dirían los ingleses ante esta inmoralidad. Y bien. Se suma ahora, la firma del nefasto TLC, con la Unión Europea, sin que puedan soslayarse la lógica oculta de sus contradicciones y la ideológica de sus encubrimientos y manipulaciones, como tampoco las evidentes y fatales consecuencias sociales, esto es, el acelerado deterioro de los campesinos.
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Una catástrofe humanitaria, en medio de este tremendo desequilibrio nacional, inocultable y altamente peligroso para la paz pública.
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Las desventajas para Colombia han sido el piso de la negociación. Todos los TLC, no solo deben limitarse al acceso a otros mercados si no impedir la ruina definitiva de una de las partes, en este caso de nuestros campesinos lecheros. Esta desigual competencia persistirá en tanto no se desmonten los subsidios que reciben los agricultores europeos.

Curiosa manera de celebrar Uribe el bicentenario, con “nostalgia de cadenas”, como dijo en una ocasión Guillermo León Valencia.

Es un negro y triste espectáculo de rechazo a la equidad, que requiere que para todos haya igualdad de oportunidades en todos los campos, como es el desesperado clamor colectivo.

El libre mercado no puede ser un principio absoluto, sino relativo. Mistificado, como lo hace el Gobierno de Uribe, es una perversa conspiración montada para favorecer a unos pocos, que importa perpetuar el sufrimiento y el dolor de tantas familias colombianas, en su adversidad.

Para demostrarnos que el país anda bien, se publican los jugosos balances de las grandes empresas. Se nos habla del aumento del PIB. Lo que no nos dice el Gobierno es que la distribución de la riqueza es cada día más elitista y más se concentra en unas pocas manos, acelerando el deterioro social.

Entenderlo a tiempo, antes del continuismo que predica Santos, no es solo un deber, sino un acto de legítima defensa de la paz.

Ocho años por completo olvidado el Gobierno de Uribe de velar incansablemente, insomnemente, por que haya trabajo para todos, por que la dignidad de la persona lo exige, pues de lo contrario, no hay prosperidad posible para nadie.

Bajo el neoliberalismo, en nuestra patria se confabuló el Gobierno con ejecutivos pícaros, para convertir el Estado en alcahueta de la codicia y la venalidad, en nombre de la libre empresa.

Es necesaria la seguridad, que consagra nuestra Constitución Política, es cierto, pero hay legiones de colombianos sumidos en la miseria y el desamparo a quienes el Gobierno de Uribe les negó una larga lista de reformas, las hizo a un lado.

El país no puede continuar en la fervorosa equivocación con un Gobierno opuesto a la moral cristiana, traducida en los principios básicos de nuestra Constitución y leyes. No puede perpetuarse con los descarrilamientos constitucionales, con las criminales interceptaciones y seguimientos a tantos personajes de nuestra patria. No puede continuar con su dramático testimonio de la incapacidad para desentrañar los conflictos sociales y las causas reales de la violencia, un mal muy profundo que no se cura simplemente con la presencia de destacamentos militares, y que por tanto, hay que buscar a ese mal sus hondas raíces sociales, de modo que una labor sistemática y prolongada podrá conducir a una mejor situación. Si quiere el Estado, recuperar los territorios de influencia de las guaridas de las Farc, debe llegar completo: con salud, educación y vías, no solo apunta de fusiles.

Por otra parte, en el panorama de los Derechos Humanos y el Derecho Humanitario, hay que ponerle un dique a las violaciones graves, sistemáticas y generalizadas que eliminan esos derechos, obligatorios para Colombia según la Convención de Ginebra de 1949 y los protocolos anexos. Estos quebrantamientos, han estremecido a las Naciones Unidas.

Sin el constitucionalismo - como se ha querido subsumir al país, en estos ocho años - como sistema de ordenamiento jurídico, no puede existir la república, que es una estructura y mucho menos la democracia, que es su contenido ético.

La implacable exigencia es la de elegir a Mockus, un hombre que ejemplariza la democracia, la ética en su vida, en su ideal y en su obra, en la forma más cumplida y representativa.
Porque lo que estamos viviendo no es un designio divino de obligado cumplimiento: es la consecuencia de políticas abyectas que hay que remediar.

El cataclismo moral, económico y social que deja este Gobierno, felizmente agonizante, impone archivar para siempre la arrogancia y la desmesura, propia de los gobernantes que se creen providenciales como Uribe, preocupado por ajustar cuentas que por contribuir al advenimiento de la paz.

Por fin, como nos dice el himno: “cesó la horrible noche”, para el país y el constitucionalismo.

jueves, 27 de mayo de 2010

TRAFUGARIO

------------------------------Por: JOSE OSCAR FAJARDO

O ES LA VIDA O ES LA MUERTE

Esta mañana del jueves ha amanecido lloviendo. No torrencialmente, pero ha amanecido lloviendo. Yo caminaba a paso de enfermo del estómago no solamente porque estaba lloviendo sino porque tenía afán de leer el periódico que es un ritual para mí desde hace mucho tiempo. En RCN, Clara López, el dos del candidato Gustavo Petro, estaba comentando preocupada y a la vez disgustada que otra vez habían amenazado de muerte a su jefe. Por enésima vez, pensé yo, y sentí prurito en las costillas. La gente deambulaba, como hoy, por las calles en su cotidiana tarea de asistir al trabajo, los que lo tienen. Los que no, a mirar y a escuchar en los televisores públicos, de los cafés o de los billares viejos, qué prometen los cándidos candidatos a la presidencia de la República. Así se llama la novela que ahora estoy escribiendo: “El Cándido Candidato”. Pero en mi caminata por la acera se da un hecho que me deja perplejo. Un hombre de no mas de 25 años, un muchacho, mejor, está sentado, sin camisa en el borde del andén, degustando bajo la lluvia, tristemente alegre unos tragos de “aguardiente” de esas botellas que valen a mil pesos.
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Observo que a veces canta y a veces vocifera pero uno deduce de una que está triste. Una señora joven y bonita va feliz con su hija de unos cinco añitos, y la lleva a rastras, casi volando, para el jardín infantil. La niña también va feliz. Esa misma mañana, de igual manera han dicho en las noticias radiales de Gossaín, que las dos Coreas, la comunista y la capitalista, quieren acabar con la paz mundial porque en un arranque de patriótico chouvinismo se van a romper la cabeza a punta de bombazos nucleares. O por lo menos a misilazos y a tancazos. Y a balazos, porque esas son las normas internacionales para las guerras convencionales. Es decir, las aprobadas por las naciones unidas o sea “las más civilizadas”.

Al pasar por un sitio que sin lugar a dudas es un recinto de dos con cinco en conducta, unos borrachos amanecidos departen alegremente como en el viejo poema de El brindis del bohemio. Están felices a su manera. En las emisoras de radio y televisión de las principales cadenas del mundo, a cada instante que transcurre, los animadores, los locutores y los periodistas de ambos géneros, incluso de otros géneros como la Baily, comentan, dicen y desdicen del mundial de fútbol, la fiesta humana más grande del planeta así la mayoría de damas casadas del orbe digan que no. Las que sufren de PAI (Pelotafobia Aguda Intransigente) pero esta vez referida a las pelotas de darles patadas o sea las del fútbol. Claro que existen algunas mujeres que les dan patadas a otras pelotas. Como a las pequeñas pelotas de ping pong, por decir algo. En síntesis, yo a lo que quiero llegar es al interrogante de por qué la humanidad es contradictoria y autodestructiva. Y por qué las grandes contradicciones de la humanidad, las que afectan a todos los géneros y a todos los niveles, siempre están orquestadas por los más poderosos y revisen bien a ver si me equivoco. Mientras los surafricanos se descamandulan el bolsillo y botan la puerta por la ventana para organizar tamaña fiesta de la que estoy comentando, la del fútbol, que es la alegría de la mayoría de las gentes, otros países instigados y “embombados” por intereses geoestratégicos abanican las brazas para que se conviertan en una llamarada también mundial. ¿Acaso no es mejor un partido de fútbol, así sea en la pantalla chica, que las escenas de tanques destruyendo ciudades y aviones bombarderos tumbando edificios y matando gente? ¿No será más bacano ver la final del mundial, que asistir al “final de la humanidad” en medio de una temperatura de vario miles de grados centígrados, lluvias ácidas, nubes de polvo radiactivo cubriendo el globo terrestre e ionización de la atmósfera, entre tantas otras, por el conducto aleve de una explosión nuclear? Lo hace mejor el borrachito que vi ese día por la mañana que en medio de la lluvia y la soledad está acabando con la vida, pero con la diferencia enorme que se trata de la vida de “EL”, y no la del resto de la humanidad.

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