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lunes, 31 de mayo de 2010

Riquezas a cambio de espejitos

-----------------------------------Jorge Enrique Robledo
 Bogotá, 28 de mayo de 2010.

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Sobre el TLC con la Unión Europea, el ministro de Agricultura dijo que “el sector lácteo sí queda expuesto (…) se afectará gravemente” (Caracol, May.13.10), el gobierno español ofreció unos dólares –incapaces de salvar a los ganaderos colombianos, pero capaces de aceitar la entrada en vigencia del Tratado– y el presidente Uribe anunció un Conpes para la “reconversión” de la ganadería, hechos que confirman la gran amenaza que se cierne sobre 400 mil pequeños y medianos ganaderos. Al mismo tiempo, alegan que el ataque contra los lácteos no es tan grave y exageran las supuestas “ganancias” para otros sectores, todo tendiente a anestesiar a los ganaderos y a aislarlos de los demás colombianos.

Cuando dicen que se eliminarán los subsidios europeos “a las exportaciones” que respaldan a los lácteos, ocultan que estos son pequeños y que la parte principal de los subsidios, que se mantendrá, son las llamadas “ayudas internas”. El mismo engaño intentaron cuando el TLC con Estados Unidos. También confunden al hablar solo de las importaciones de Europa, para decir que son pocas. Porque Fedegan ha explicado que además llegarán lácteos por los TLC con Estados Unidos, Mercosur y Chile, todos los cuales, al inicio de lo pactado, sumarán el 10 por ciento del total de la leche que se pasteuriza en Colombia, cantidad que hundirá los precios internos de compra a los lecheros e irá en aumento, y a la que hay que agregarle el libre ingreso de lactosueros norteamericanos desde el primer día del TLC y de europeos, a partir del tercer año.

El Conpes lechero que dicen salvará a los ganaderos de las importaciones se analizará una vez se expida. Pero desde ya puede afirmarse que constituye una burla decir que la escuálida tesorería colombiana podrá compensar los subsidios agropecuarios europeos, que alcanzan los ¡146 mil millones de dólares al año! Los inevitablemente insuficientes dineros que aprueben en ese Conpes, si es que no se quedan en el papel, podrán tener como objetivo pagar respaldo político y gremial para el TLC, pero no proteger, realmente, a la ganadería colombiana. Y es posible que ese Conpes facilite las importaciones y fortalezca las trasnacionales, por la vía de perseguir a los comerciantes de leche cruda, que son los únicos compradores de muchos ganaderos.

En cuanto al resto del agro, lo principal que “consiguió” Colombia ya se tenía por el Sistema General del Preferencias (SGP). Lo que se logró en azúcar y banano –bien escaso, por cierto–, aun si no se lo apropian los intermediarios europeos, cosa que puede suceder, no compensa las pérdidas; y también prueba que en lo que les hace daño a gringos y europeos no habrá libre comercio.

Como hay gente capaz de decir cualquier cosa, no falta quien afirme que a la industria nacional le irá bien, cuando la Unión Europea es una superpotencia industrial que les otorga subsidios abiertos a sus industriales por 48 mil millones de dólares al año y tiene una productividad del trabajo que supera en 6.5 veces la de Colombia. Además, el mercado interno colombiano, que constituye la principal riqueza del país, se les entregó gratis a los inversionistas europeos, quienes, junto con los norteamericanos, se quedarán con lo fundamental de la economía nacional. ¡Vaya manera de conmemorar los 200 años del Grito de Independencia!

Los TLC con Europa y Estados Unidos mantendrán las barreras sanitarias a los productos colombianos. Y entre el capítulo de propiedad intelectual y el de libertad de importaciones se dejará a Colombia en el atraso científico y tecnológico. La ONU –no el Polo– acaba además de denunciar que estos tratados, y en esto también son iguales, encarecen los precios de los medicamentos y provocan enfermedad y muerte.

Luego los cuentos sobre las “ganancias” que los TLC le dejan a Colombia se parecen a los espejitos con los que los españoles despojaron de sus riquezas a los aborígenes americanos.

Coletilla: tan molesto anda el decano Alejandro Gaviria, porque, según él, el senador Robledo “es considerado un político virtuoso, casi un parangón”, que hasta propone se me “condene” políticamente (El Espectador, may.23.10). ¿Hasta dónde llegarán los pontífices criollos del dogma neoliberal y el pensamiento único del FMI? ¿Así se promueve el libre pensamiento y el derecho a disentir entre los estudiantes? Antes Colombia no está peor.

domingo, 30 de mayo de 2010

El legado criminal

Fuente: Elespectador.com

Por: Felipe Zuleta Lleras
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"NOSOTROS NO NOS INVENTAMOS los falsos positivos, los acabamos", sostuvo el viernes Santos sin ruborizarse.

A él no lo desvela el asesinato de más de 2.200 muchachos, 159 de ellos menores de edad. Olvida Santos que durante su paso por el Ministerio de Defensa fueron brutalmente asesinados 1.200 jóvenes por el pago de unas recompensas que oscilaban entre el millón y medio y los tres millones de pesos. Por fortuna y a pesar de sus declaraciones, las ONG, las Naciones Unidas y aun la Corte Penal Internacional tienen sus ojos puestos en el tema.

Acá lo que hubo fue una “pauta criminal sistemática”, como lo sostiene Philip Alston, relator de la ONU para ejecuciones extrajudiciales. El gobierno de Uribe tiene sobre sus hombros estos crímenes y de ellos no podrá sacudirse nunca.

No importa lo que sostengan el gobierno y el Sr. Santos, más temprano que tarde estos crímenes serán juzgados por la Corte Penal Internacional. Esta semana precisamente las madres de Soacha le enviaron al fiscal Moreno de la CPI el informe hecho por FEDES llamado “Soacha: la punta del iceberg”. Este informe es aterrador, pues demuestra cómo fueron reclutados estos jóvenes y analiza en detalle cada asesinato y el ocultamiento doloso de las evidencias.

Cuando Santos sostiene que él detuvo los falsos positivos al enterarse de ellos, nos está confesando dos cosas: la primera, que nunca hizo nada para evitar que estos crímenes se cometieran, fue negligente en los controles, y la segunda, que estos eran unos delitos controlables y controlados, pues tan pronto dio la orden de que no se cometieran, éstos cesaron. ¿Y cómo explica Santos que hubo 33 brigadas del Ejército involucradas y él no se dio cuenta?

El candidato oficialista sostiene que él seguirá con el legado de Uribe. Pues interesante recordar que este legado consta de los falsos positivos, el asesinato de 1.500 sindicalistas y defensores de los DDHH, la entrega del DAS a los paramilitares, los seguimientos ordenados desde Palacio a los magistrados, las chuzadas, la compra de testigos en contra del magistrado Iván Velásquez, la compra de votos para la reelección, agro ingreso seguro, las zonas francas, la corrupción disparada, el nombramiento de criminales en cargos diplomáticos. ¡En fin!

Hemos sostenido que Santos no tiene los títulos morales para ser presidente de los colombianos. Y hoy quienes votamos tenemos la posibilidad de llevar a la Presidencia a una persona decente como Rafael Pardo, un liberal honesto a quien le cabe el país en la cabeza, preparado, serio, sensato y quien llega a Palacio sin el peso de los crímenes que acompañarán a Santos hasta el fin de sus días.

¿Acaso tiene sentido elegir a una persona que tendrá que dedicarse a tapar los delitos que se han cometido durante ocho años? Tenemos una oportunidad que no debemos desperdiciar.
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Notícula: Resulta sumamente peligroso ver a Álvaro Uribe acorralado por el pasado de su hermano y los crímenes del presente. ¡Aterrador!

sábado, 29 de mayo de 2010

POR LO QUE ESTAMOS VIVIENDO, ¿POR QUIÉN VOTAR?

-----------------------------Por Gerardo Delgado Silva

A los aberrantes genocidios de las Fuerzas Armadas del Gobierno de Uribe, denominados eufemísticamente “falsos positivos”, en más de dos mil inermes jóvenes campesinos colombianos; a la siniestra política de los paramilitares de masacrar campesinos acusándolos de ser “auxiliadores” de la guerrilla; el desplazamiento masivo de millones de campesinos, y la apropiación ilegal de sus tierras, arrebatadas aún en aquellas reservas de los afrodescendientes, hoy cultivadas de palma; durante el sórdido ministerio de defensa del hoy candidato presidencial Juan Manuel Santos, a quien en el último debate de RCN, el inconsciente le arrojó un lapsus calami, expresando: “el cohecho – se refería al de Yidis- en nada invalidó la votación por la corrupción”, se percató de ello, y dijo entonces: “por la reelección…”. En el Psicoanálisis Criminal, Jiménez de Asúa comentó: “El yo consciente no es más que una pequeña porción del vasto confín anímico en nuestra conducta aflora motivos provenientes del inconsciente, que es en el alma humana, territorio de mucho mayor anchura y profundidad”.
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¡Vaya, vaya!, dirían los ingleses ante esta inmoralidad. Y bien. Se suma ahora, la firma del nefasto TLC, con la Unión Europea, sin que puedan soslayarse la lógica oculta de sus contradicciones y la ideológica de sus encubrimientos y manipulaciones, como tampoco las evidentes y fatales consecuencias sociales, esto es, el acelerado deterioro de los campesinos.
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Una catástrofe humanitaria, en medio de este tremendo desequilibrio nacional, inocultable y altamente peligroso para la paz pública.
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Las desventajas para Colombia han sido el piso de la negociación. Todos los TLC, no solo deben limitarse al acceso a otros mercados si no impedir la ruina definitiva de una de las partes, en este caso de nuestros campesinos lecheros. Esta desigual competencia persistirá en tanto no se desmonten los subsidios que reciben los agricultores europeos.

Curiosa manera de celebrar Uribe el bicentenario, con “nostalgia de cadenas”, como dijo en una ocasión Guillermo León Valencia.

Es un negro y triste espectáculo de rechazo a la equidad, que requiere que para todos haya igualdad de oportunidades en todos los campos, como es el desesperado clamor colectivo.

El libre mercado no puede ser un principio absoluto, sino relativo. Mistificado, como lo hace el Gobierno de Uribe, es una perversa conspiración montada para favorecer a unos pocos, que importa perpetuar el sufrimiento y el dolor de tantas familias colombianas, en su adversidad.

Para demostrarnos que el país anda bien, se publican los jugosos balances de las grandes empresas. Se nos habla del aumento del PIB. Lo que no nos dice el Gobierno es que la distribución de la riqueza es cada día más elitista y más se concentra en unas pocas manos, acelerando el deterioro social.

Entenderlo a tiempo, antes del continuismo que predica Santos, no es solo un deber, sino un acto de legítima defensa de la paz.

Ocho años por completo olvidado el Gobierno de Uribe de velar incansablemente, insomnemente, por que haya trabajo para todos, por que la dignidad de la persona lo exige, pues de lo contrario, no hay prosperidad posible para nadie.

Bajo el neoliberalismo, en nuestra patria se confabuló el Gobierno con ejecutivos pícaros, para convertir el Estado en alcahueta de la codicia y la venalidad, en nombre de la libre empresa.

Es necesaria la seguridad, que consagra nuestra Constitución Política, es cierto, pero hay legiones de colombianos sumidos en la miseria y el desamparo a quienes el Gobierno de Uribe les negó una larga lista de reformas, las hizo a un lado.

El país no puede continuar en la fervorosa equivocación con un Gobierno opuesto a la moral cristiana, traducida en los principios básicos de nuestra Constitución y leyes. No puede perpetuarse con los descarrilamientos constitucionales, con las criminales interceptaciones y seguimientos a tantos personajes de nuestra patria. No puede continuar con su dramático testimonio de la incapacidad para desentrañar los conflictos sociales y las causas reales de la violencia, un mal muy profundo que no se cura simplemente con la presencia de destacamentos militares, y que por tanto, hay que buscar a ese mal sus hondas raíces sociales, de modo que una labor sistemática y prolongada podrá conducir a una mejor situación. Si quiere el Estado, recuperar los territorios de influencia de las guaridas de las Farc, debe llegar completo: con salud, educación y vías, no solo apunta de fusiles.

Por otra parte, en el panorama de los Derechos Humanos y el Derecho Humanitario, hay que ponerle un dique a las violaciones graves, sistemáticas y generalizadas que eliminan esos derechos, obligatorios para Colombia según la Convención de Ginebra de 1949 y los protocolos anexos. Estos quebrantamientos, han estremecido a las Naciones Unidas.

Sin el constitucionalismo - como se ha querido subsumir al país, en estos ocho años - como sistema de ordenamiento jurídico, no puede existir la república, que es una estructura y mucho menos la democracia, que es su contenido ético.

La implacable exigencia es la de elegir a Mockus, un hombre que ejemplariza la democracia, la ética en su vida, en su ideal y en su obra, en la forma más cumplida y representativa.
Porque lo que estamos viviendo no es un designio divino de obligado cumplimiento: es la consecuencia de políticas abyectas que hay que remediar.

El cataclismo moral, económico y social que deja este Gobierno, felizmente agonizante, impone archivar para siempre la arrogancia y la desmesura, propia de los gobernantes que se creen providenciales como Uribe, preocupado por ajustar cuentas que por contribuir al advenimiento de la paz.

Por fin, como nos dice el himno: “cesó la horrible noche”, para el país y el constitucionalismo.

jueves, 27 de mayo de 2010

TRAFUGARIO

------------------------------Por: JOSE OSCAR FAJARDO

O ES LA VIDA O ES LA MUERTE

Esta mañana del jueves ha amanecido lloviendo. No torrencialmente, pero ha amanecido lloviendo. Yo caminaba a paso de enfermo del estómago no solamente porque estaba lloviendo sino porque tenía afán de leer el periódico que es un ritual para mí desde hace mucho tiempo. En RCN, Clara López, el dos del candidato Gustavo Petro, estaba comentando preocupada y a la vez disgustada que otra vez habían amenazado de muerte a su jefe. Por enésima vez, pensé yo, y sentí prurito en las costillas. La gente deambulaba, como hoy, por las calles en su cotidiana tarea de asistir al trabajo, los que lo tienen. Los que no, a mirar y a escuchar en los televisores públicos, de los cafés o de los billares viejos, qué prometen los cándidos candidatos a la presidencia de la República. Así se llama la novela que ahora estoy escribiendo: “El Cándido Candidato”. Pero en mi caminata por la acera se da un hecho que me deja perplejo. Un hombre de no mas de 25 años, un muchacho, mejor, está sentado, sin camisa en el borde del andén, degustando bajo la lluvia, tristemente alegre unos tragos de “aguardiente” de esas botellas que valen a mil pesos.
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Observo que a veces canta y a veces vocifera pero uno deduce de una que está triste. Una señora joven y bonita va feliz con su hija de unos cinco añitos, y la lleva a rastras, casi volando, para el jardín infantil. La niña también va feliz. Esa misma mañana, de igual manera han dicho en las noticias radiales de Gossaín, que las dos Coreas, la comunista y la capitalista, quieren acabar con la paz mundial porque en un arranque de patriótico chouvinismo se van a romper la cabeza a punta de bombazos nucleares. O por lo menos a misilazos y a tancazos. Y a balazos, porque esas son las normas internacionales para las guerras convencionales. Es decir, las aprobadas por las naciones unidas o sea “las más civilizadas”.

Al pasar por un sitio que sin lugar a dudas es un recinto de dos con cinco en conducta, unos borrachos amanecidos departen alegremente como en el viejo poema de El brindis del bohemio. Están felices a su manera. En las emisoras de radio y televisión de las principales cadenas del mundo, a cada instante que transcurre, los animadores, los locutores y los periodistas de ambos géneros, incluso de otros géneros como la Baily, comentan, dicen y desdicen del mundial de fútbol, la fiesta humana más grande del planeta así la mayoría de damas casadas del orbe digan que no. Las que sufren de PAI (Pelotafobia Aguda Intransigente) pero esta vez referida a las pelotas de darles patadas o sea las del fútbol. Claro que existen algunas mujeres que les dan patadas a otras pelotas. Como a las pequeñas pelotas de ping pong, por decir algo. En síntesis, yo a lo que quiero llegar es al interrogante de por qué la humanidad es contradictoria y autodestructiva. Y por qué las grandes contradicciones de la humanidad, las que afectan a todos los géneros y a todos los niveles, siempre están orquestadas por los más poderosos y revisen bien a ver si me equivoco. Mientras los surafricanos se descamandulan el bolsillo y botan la puerta por la ventana para organizar tamaña fiesta de la que estoy comentando, la del fútbol, que es la alegría de la mayoría de las gentes, otros países instigados y “embombados” por intereses geoestratégicos abanican las brazas para que se conviertan en una llamarada también mundial. ¿Acaso no es mejor un partido de fútbol, así sea en la pantalla chica, que las escenas de tanques destruyendo ciudades y aviones bombarderos tumbando edificios y matando gente? ¿No será más bacano ver la final del mundial, que asistir al “final de la humanidad” en medio de una temperatura de vario miles de grados centígrados, lluvias ácidas, nubes de polvo radiactivo cubriendo el globo terrestre e ionización de la atmósfera, entre tantas otras, por el conducto aleve de una explosión nuclear? Lo hace mejor el borrachito que vi ese día por la mañana que en medio de la lluvia y la soledad está acabando con la vida, pero con la diferencia enorme que se trata de la vida de “EL”, y no la del resto de la humanidad.

miércoles, 26 de mayo de 2010

A votar con esperanza

Colombia, miércoles 26 de mayo de 2010

-----------------------------------HORACIO SERPA

Cuando los ciudadanos voten a conciencia el próximo domingo para escoger al nuevo presidente de los colombianos, habrá terminado la primera parte de una de las campañas más emocionantes y atípicas que el país recuerde, no solo por las candidaturas, sino por el entorno en que se han desarrollado en solo dos meses.

Todo comenzó cuando la Corte Constitucional cerró las puertas a una segunda reelección y abrió las compuertas de la política, que estaba represada a la espera de ese fallo histórico que revitalizó la democracia y permitió que el país expresara sus deseos de renovación.

El fervor de los jóvenes, los medios y las encuestas han sido los grandes protagonistas. Nunca antes se vio que en un solo día se conocieran varios sondeos de opinión, cada uno con resultados diferentes, ni tampoco que el liderazgo en los mismos cambiara en cuestión de horas.

Ante la imposibilidad de que los candidatos recorran la geografía en tan pocos días, los debates televisivos han permitido a la opinión pública formarse una idea y llenarse de razones para votar por uno u otro aspirante. Todos los formatos se han ensayado, unos más acertados que otros, pero en general beneficiosos para el proceso.

La campaña, sin embargo, no ha estado exenta de lunares. Los formatos televisivos han impedido que se conozcan a fondo los programas de los aspirantes y solo queda el espacio para los eslóganes, las frases cortas y el aprovechamiento de los errores de los contrincantes.

La guerra sucia ha sido un espectáculo mediocre, presente en pasadas elecciones presidenciales, cuando se asustó a los colombianos con el tema de las Farc y los paramilitares alzaron los fusiles para obligar a votar según sus preferencias, como frecuentemente se cuestiona.

Lo importante es votar a conciencia. Sin presión alguna. En libertad, sin pedir ni recibir nada a cambio. Reflexionar con sinceridad sobre el futuro que queremos para Colombia. Pensar en el liderazgo capaz de gobernar y combatir con éxito los males que nos aquejan: corrupción, pobreza, desempleo, guerra, crisis humanitaria, aislamiento internacional.

Observar a quiénes acompañan a los candidatos. Porque de lo que se trata es de renovar las costumbres políticas, trazar un nuevo sendero de justicia y legalidad; crear condiciones para terminar el conflicto armado sin llevarnos por delante la institucionalidad ni la ley; generar empleo sin menoscabar aún más las condiciones de los trabajadores; superar la crisis humanitaria y respetar a las ONG de derechos humanos y a la oposición.

Colombia necesita un nuevo aire. Nuestra democracia reclama cambios profundos, pero sobre todo dejar de gastar la plata de la educación y la salud en una guerra interminable que solo beneficia a los vendedores de armas y a los turiferarios de la solución militar a ultranza. Necesitamos más libros, menos balas; más médicos, menos guerreros; más obreros de la paz, menos maestros de la intolerancia. Votemos con esperanza, por un país con justicia social y en paz. Nos lo merecemos.

sábado, 22 de mayo de 2010

TRAFUGARIO

-----------------------------Por: JOSE OSCAR FAJARDO

HAY QUE VOTAR POR…

Ahora que vienen la elecciones presidenciales de la República de Colombia y casi que simultáneamente el campeonato mundial de fútbol, cuánto no diera uno por saber con la certeza de un científico de la Nasa, quién carajos va a ganar en ambos casos del acontecer humano, y tanto doméstica como internacionalmente. En cuanto al fútbol se refiere, inopinadamente me puse a hacer las cábalas de rigor con un prestigioso metafísico barboseño y llegamos a la feliz conclusión de que un finalista fijo es el seleccionado de Argentina, de pronto el mejor armado hombre por hombre y de quien también soy felizmente hincha junto con el futboldemócrata Hernandito Rueda Hine, y tendrá que vérselas con uno de estas tres potencias. Vayan tomando nota los más neófitos o los incrédulos: Brasil, España o Italia. Lo más probable es con España porque el brujo con quien realizamos el científico experimento, me dio un porcentaje de certeza de un 99.99% y eso que está un poquito disgustado con Lucifer. Y no vayan a denigrar de su director técnico Maradona por su vida pasada, al igual que el político que denigra de sus contrincantes, porque ipsofacto confiesa inferioridad mental, pobreza intelectual y fragilidad conceptual. Sobre todo cuando se despotrica de una persona o de una entidad respetable de la que uno sabe, con conciencia crítica, que está por encima de uno.

En cuanto a los candidatos a la presidencia de Colombia, déjenme decirles con toda la entereza filosófica que el mejor armado en todos los sentidos es fulano de tal, pero va a ganar sutano del cual, eso sí nunca la doctora Noemicita, porque cóndores no entierran todos los días. Como a Colombia no se puede seguir gobernando, digo yo, con rimbombantes entelequias mediáticas como hasta el momento viene ocurriendo y ese es un argumento de casi todos los candidatos, me arrogo el derecho de proponer que el aspirante que va a ganar dicha contienda debe cumplir los siguientes requisitos: Uno. Ser probadamente inteligente y sobradamente intelectual con un gran dominio del sentido común porque los problemas de salud, vivienda, educación y alimentación, no se arreglan a cañonazos. Dos. Tener los suficientes conocimientos de Psicología y Psicoanálisis revueltos con malicia indígena para que sea capaz, no de sentarse a conversar amigablemente con Chávez y con Correa, sino de convencerlos como a dos hermanitas de la caridad de que sí en realidad somos sus hermanos de sangre bolivariana.

La amistad con esos dos señores representa el renacimiento de las relaciones económicas y socio-culturales de los tres países y estas son demasiado importantes. Y si no que lo diga la oligarquía dueña del billete y las factorías. Tres. Poseer y manejar la prudencia política y diplomática para conducir las relaciones internacionales del país con la prudencia y precisión que un astronauta maneja una nave espacial. Pues varios conflictos de este tipo en el campo internacional se han dado precisamente por un pésimo uso de la diplomacia. Un diplomático de un país, al igual que un concejero gubernamental, debe y tiene que ser, no “un churro que le queda el vestido de paño lo más de bonito”, sino una persona con envidiable presencia intelectual, ética y profesional que le garantice medírsele al cualquier adversario con un alto coeficiente de seguridad. Esto a su vez le proporciona “capacidad de diálogo”, instrumento que en su ausencia produce estruendosos fracasos en todos los sentidos, pero sobre todo en el campo de la política que es lo que está ocurrido en todo el país. Cuatro.

 Estar en el justo medio aristotélico de la personalidad. Es decir, que sea noble y atractivo pero a la vez enérgico y contundente para poder manejar las situaciones actuales de la nación, que sin ser pesimista o alarmista, no son nada plausibles y si no miren las bicocas de índices de homicidios y desplazamientos, por ejemplo. Cinco. Que sea un individuo no sólo pulcro y honrado, sino que parezca serlo. Ese individuo es…el doctor fulano de tal, pero el trabajo de ustedes es acertar en el voto con ese fulano de tal y verán que cesa la horrible noche y el país se va para adelante.
Pida ya su ejemplar de “El mentiroso más elegante de este país”. 311 209 81 46

jueves, 20 de mayo de 2010

Carta del lector

AMIGO BERNARDO:

A PROPOSITO, ANTES DE LAS ELECCIONES, VALE UNA SENCILLA REFLEXION.

EL BALANCE DE LOGROS DE NUESTRA GENERACION EN CUANTO A JUSTICIA, IGUALDAD Y CONVIVENCIA HA SIDO BASTANTE ESCASO.

HEMOS VIVIDO EN UNA SOCIEDAD ENAJENADA Y FALSIFICADA POR LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y EL APARATO EDUCATIVO PUESTOS AL SERVICIO DE LOS OBJETIVOS CAPITALISTAS NEOLIBERALES; EN EL CAPITALISMO SALVAJE SOLO VALE LA EXPLOTACION DE LOS TRABAJADORES Y EL LUCRO DEL CAPITAL.

EN LOS ULTIMOS TREINTA AÑOS DE GOBIERNOS NEOLIBERALES LA SOCIEDAD Y LOS TRABAJADORES COLOMBIANOS PERDIERON LAS GARANTIAS QUE HABIAN CONQUISTADO CON SUS LUCHAS DURANTE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX; LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN DIO LA LARGADA PARA INCREMENTAR LA EXPLOTACION DESAFORADA DEL TRABAJO HUMANO Y ACRECENTAR LAS GANANCIAS DEL CAPITAL FINANCIERO MANEJADO EN EL MUNDO POR LA CASTA JUDIA, ESA MISMA CASTA A LA QUE PERTENECE LA CARTA TRIUNFAL DE LA ULTRADERECHA EN COLOMBIA: ANTANAS MOCKUS.

LA CONSTITUCION DE 1991 FUE EL PRODUCTO DE UN ENGAÑO, DE UNA FALACIA, POLITICA PARA PONER EN MARCHA CONTRA LOS COLOMBIANOS EL LLAMADO CONSENSO DE WASHINGTON, IMPUESTO A COLOMBIA Y A LOS DEMAS PAISES DEL TERCER MUNDO POR EL BANCO MUNDIAL Y EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL PARA CONTENER EN EUROPA Y ESTADOS UNIDOS LA CRISIS CAPITALISTA Y PASAR SUS NEFASTOS EFECTOS A LA SOCIEDADES DE LOS PAISES SUBDESARROLLADOS.

AUN TENEMOS MUCHO POR HACER.
ATENTO SALUDO,

REINALDO RAMIREZ

Nos maneja la publicidad y el mercadeo. Un modo de decir mentiras endulzadas.-

Juan Manuel y las familias en coacción

Por Claudia Ayola (Fuente: Librepensador santandereano)

Aquí nadie tiene que ensuciarse las manos entregando 50 mil pesos por un voto, porque retroceder no es una opción, ahora se presionan a los electores con los recursos del Estado.

Dicen que otros candidatos no les han sabido llegar al estrato 1 y 2, pero cómo le van a llegar si allí existe el monopolio de Familias en Acción y ese sí que parece ser un terreno santista. Las fuerzas oscuras del mal han penetrado en el programa de subsidios de acción social, hasta el punto de sembrar un terror en las familias, algunas de ellas decididas a votar por Santos con el propósito de asegurar el dinero que reciben.
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La campaña de Santos ha demostrado que ya no es necesario comprar los votos, nada de tejas, nada de bolsas de cemento, nada de botellas de ron, esta es una nueva forma de hacer política, aquí nadie tiene que ensuciarse las manos entregando 50 mil pesos por un voto, porque retroceder no es una opción, ahora se presionan a los electores con los recursos del Estado, engañándolos, asegurando que si no votan por Juan Manuel Santos, no tendrán el subsidio que tanto les conviene.

Esta sí que es una estrategia innovadora, rompe con los esquemas de los políticos tradicionales que llenaban las plazas públicas diciendo ¿Pueblo, tiene hambre? Tengan pan. No, esto es diferente, va más acorde con el estilo golfista de Santos, con el uso del rímel y el lápiz de ojo, con el caché y el buen gusto, a nadie se le baja el estrato gritando como un loco con un megáfono. Es una estrategia mucho más efectiva, la gente asiste porque “alguien” les dijo que Familias en Acción les invitó.

Juan Manuel, caramba, si llegas a la Presidencia tienes que cambiarle el nombre a Familias en Acción, ponle tu sello personal, que dividirás la historia del subsidio en dos, que se llame Familias en Coacción, para que todos recordemos cómo se puede llegar a ser Presidente de Colombia cuando en el país se usa la manipulación de los pobres.

La candidata Noemí Sanín ya ha dicho que está esperando que la Procuraduría actúe, pero es probable que el Procurador esté ocupado apretándose el cilicio. Pero por qué el silencio del Consejo Nacional Electoral. ¿Acaso no deberían pronunciarse también?

Noticias Uno fue el primer medio en revelar la presencia de por lo menos cuatro buses llenos de beneficiarios de Familias en Acción en una concentración de la campaña de Santos en Bucaramanga, y al
candidato diciéndole a la multitud ¿ustedes quieren que acabemos con el programa Familias en Acción? y la gente gritaba enardecida “nooooooo”. Claro que luego dijo que él nunca se enteró de la presencia de los beneficiarios de Familias en Acción.

En todo caso, Santos la botó lejos… ni siquiera creo que esa haya sido una idea de JJ Rendón. Claro, el truco era aprovecharse de los pobres, que para eso hay bastantes en Colombia. Como dice Eduardo Galeano “sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres”, los nadies, los ningunos, los ninguneados, los hijos de nadie, los que valen menos que la bala que los mata, van corriendo
a hacer sus filas para reclamar su subsidio en un cajero electrónico que por primera vez usan, que no se diga que en este país no vamos progresando y eso sí, a votar por Juan Manuel o les sale el coco.

Para tener acceso a más opciones, visita el grupo en http://groups.google.com/group/librepensador-santandereano?hl=es.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Las Farc en campaña

Colombia, miércoles 19 de mayo de 2010

HORACIO SERPA

Las Farc no se resignan a ser ignoradas en las elecciones presidenciales. Al igual que en los anteriores procesos, ellas quieren inclinar la balanza a favor de uno u otro candidato, de acuerdo con sus intereses, que nunca coinciden con los del resto de colombianos.

Cuando todos esperábamos que la presión de las fuerzas militares y el aislamiento político, por no decir desprecio de la opinión pública, las mantuviera inermes, esa organización ha iniciado una serie de ataques a poblaciones y destacamentos militares que las han puesto nuevamente en la agenda de los medios.

Los titulares de los noticieros destacan quemas de buses, paros armados, destrucción de poblaciones, asesinato de militares y policías, amenazas a candidatos. Muerte de civiles, irrespeto a las normas del derecho Internacional Humanitario. Toda una demostración de poder armado e imbecilidad política. Un mensaje a la nación de que sobrevivieron a la seguridad democrática y sea quien sea el nuevo inquilino de la Casa de Nariño ellas seguirán siendo parte del paisaje.

Nada más desprestigiado que las Farc. Pero también nada más cierto que siguen siendo una organización armada, con más de ocho mil hombres, como reveló el General Naranjo recientemente, con una enorme capacidad de daño. Son poder real en cientos de municipios del sur, en donde está su retaguardia estratégica.

Las Farc no han cambiado su discurso, ni sus pretensiones, y siguen ocupando el primer lugar entre las cosas que más detestan los colombianos. Para exterminarla, el gobierno que culmina gastó un gran porcentaje del presupuesto nacional, por encima de la educación, duplicó el número de hombres de la fuerza pública, aumentó la capacidad destructiva y elevó a niveles no conocidas la capacidad tecnológica de las fuerzas militares, con aparatos solo entendibles en las películas de ciencia ficción.

Aunque se dieron de baja a importantes jefes guerrilleros y se cuentan por miles las deserciones, la verdad es que esa organización sigue viva y no se resigna a no ser protagonista en el cuatrienio que sigue. Sin importar el color del nuevo Presidente, este tendrá que presentarle al país una propuesta creíble y sensata para enfrentar esa amenaza. La que, a mi modo de ver, deberá incluir un componente militar y otro político, porque con solo plomo no se construye la paz, ni con sola lengua se ganan las guerras.

Hasta el momento no se ha escuchado nada novedoso al respecto. El solo hecho de prometer la continuidad de la seguridad democrática no garantizará el fin del conflicto armado. Como tampoco, hablar en abstracto de la solución negociada, que por cierto poco se ha oído mencionar en los debates televisados.

Los candidatos tienen que ofrecerle al país mucho más que retórica para enfrentar la guerra interna. Hay que ser sensatos y proponer la paz como una prioridad nacional, porque seguir en guerra será un suicidio. Las Farc son enemigas de nuestro desarrollo y progreso, pero sobre todo, enemigas de quienes creemos que sin paz nunca habrá pan para todos.

martes, 18 de mayo de 2010

Carta desde Estocolmo al candidasto Antanas Mockus

Del Maestro y poeta colombiano, Carlos Vidales
"LOS DISCURSOS EN EL CONGRESO,
SE VUELVEN MUERTOS EN LAS VEREDAS"

Estimado Antanas Mockus:

El 10 de mayo de 2010 dijo usted en Manizales que no hará alianzas con el Polo Democrático Alternativo “porque hay fuerzas en ese movimiento que todavía no han roto lazos con la subversión”. Tres días más tarde cayó asesinado en Barranquilla el ciudadano Iván de la Rosa, militante del Polo Democrático Alternativo. Una víctima más en la larga lista de asesinatos políticos que se cometen en Colombia, con plena impunidad. ¿Existe alguna relación directa entre sus palabras, estimado Antanas Mockus, y este asesinato u otros que puedan cometerse en los días que vienen, contra militantes del Polo? Por supuesto que sí.

Hace ya más de sesenta años, el entonces presidente Alberto Lleras pedía ponderación y mesura a los líderes políticos del país, y advertía que “los discursos en el Congreso se vuelven muertos en las veredas”. Usted no había nacido todavía, pero yo sí. Recuerdo eso perfectamente y por eso se lo cuento ahora. Mi infancia y adolescencia están marcadas por la ferocidad de La Violencia, cuyos horrores indescriptibles solamente pueden compararse al infierno de las masacres, mutilaciones, despojos y desplazamientos cometidos por los paramilitares, agentes armados de la nueva clase que desde hace dos décadas se ha empeñado en controlar el monopolio del poder, a sangre y fuego, en nuestra martirizada Colombia.

En la década de 1940, los discursos en el congreso se convertían en muertos en las veredas. Hoy, las declaraciones electorales sufren la misma metamorfosis. Y es por esta sencilla razón que quiero sugerirle, estimado Antanas, que haga buen uso de la mesura y la ponderación en sus declaraciones. Lo sugiero y no lo pido, porque en una buena democracia los ciudadanos no le piden nada a los candidatos y, en cambio, los candidatos oyen y respetan los buenos consejos de los ciudadanos. Son los candidatos los que tienen obligaciones y deberes. Y su primer deber consiste en no hacer ni decir nada que pueda poner en peligro la vida de los ciudadanos.

He visto que otras personas ya han comentado extensamente sus declaraciones y sus explicaciones posteriores. Parecería que cualquier cosa que yo dijera no agregaría nada nuevo al asunto. Sin embargo tengo algo que decir, algo que no he visto expresado por otros compatriotas. Me explico. Usted usa una formulación muy desafortunada: “fuerzas –dice­– que todavía no han roto lazos con la subversión”. Si yo dijera, aquí en Europa (hasta aquí me han traído mis exilios sucesivos, que ya suman casi sesenta años) que un filósofo colombiano es el autor de esa frase, nadie me lo creería. Porque, como usted sabe muy bien, en los diccionarios de la filosofía y la cultura la palabra “subversión” tiene otro contenido diferente del que consta en los diccionarios policiales. Todos los grandes filósofos han sido subversivos, porque subvirtieron viejas y anquilosadas formas del pensar y establecieron nuevos caminos en la búsqueda del saber. Los grandes profetas fueron todos subversivos. Jesús subvirtió un viejo orden religioso, de un pueblo, y fundó una iglesia universal, para toda la humanidad. Sócrates fue subversivo, como lo fueron Heráclito y Pitágoras, Copérnico y Galileo, Freud y Darwin, Einstein y Niels Bohr, Sartre y Russell. Subversivos fueron los grandes literatos y poetas, subversivos fueron los hombres y mujeres que lucharon por convertir nuestra patria, que era una colonia, en una república independiente, subversivos fueron sus antepasados y parientes, estimado Antanas, que se opusieron a la ocupación de su patria por parte de una gran potencia y trabajaron por su independencia nacional. Y subversivos son, a veces, también, quienes se atreven a desafiar al entorno agresivo e intolerante, se bajan los pantalones y muestran el trasero. Pero esto no consta en los diccionarios policiales. En ellos consta que “subversivo” es criminal, terrorista, bandido, secuestrador y asesino. Usted tiene todo el derecho de emplear el diccionario que mejor le parezca, ni más faltaba. Pero tenga en cuenta que nadie puede simplemente usar un lenguaje policial y al mismo tiempo decir que es filósofo. Platón sostenía que la república perfecta era la que estaba gobernada por sabios y filósofos. Yo sospecho que Platón no tuvo en cuenta los procesos de metamorfosis: el mejor filósofo se transforma en otra cosa cuando a sus narices llega el irresistible perfume del poder.

Le digo todo esto, estimado Antanas, porque sus palabras son síntoma de profundos procesos sicológicos que solamente usted puede analizar y reconocer. Usted ha dicho que apoya la presencia de tropas extranjeras en territorio colombiano, usted, que conoce mejor que nadie lo que sufrieron los pueblos del Báltico, el pueblo de sus padres, bajo la bota militar extranjera en su territorio. Esa es la razón fundamental que hace imposible que yo apoye su candidatura a la presidencia de mi patria. Y si le escribo esta carta, amistosa pero franca, es solamente para decirle que yo lamentaría muchísimo que usted, que puede prestarle enormes servicios a Colombia en los campos de la educación, la investigación y la filosofía, sufriera ahora la terrible metamorfosis del candidato y se convirtiera, simplemente, en un animal político, en el mal sentido de la palabra.

Reciba usted mi saludo cordial.

Carlos Vidales
Estocolmo, 2010-05-15

lunes, 17 de mayo de 2010

El candidato que se burla de los humildes

--------------------------------------Por: Bernardo Socha Acosta

Para cualquier colombiano sensato, resulta indignante, por decir lo menos, que un candidato presidencial utilice la picardía para tratar de atraer electores. Son artimañas que hieren el sentimiento de los humildes de Colombia.

Nos referimos a cuñas publicitarias de campaña política que menciona las ayudas del programa “familias en acción”. Y es una burla y una ofensa porque se le está cobrando el favor que el gobierno le hace a esa franja necesitada de la población. (Ya hablaremos de la otra cuña)

Es decir que se están utilizando para la campaña política, los programas oficiales (familias en acción) que, con dineros del erario nacional, se ayuda a los más pobres del país. Se refleja con esto que el candidato no tiene ni respeto ni propuestas propias o argumentos y fundamentos para invitar a los electores a votar por él y debe hacerlo utilizando lo que se hace con los dineros de los colombianos.

Eso no es más que la propia realidad, así como está utilizando la supuesta voz del presidente Uribe para invitar a los colombianos a respaldarlo en las urnas. Pues es claro, que para los electores no resultan agradables estas prácticas que son en el fondo una forma de hacer fiesta con las necesidades de la población.

Repetimos que es hacer fiesta con la suerte y necesidades populares, a las que los mismos políticos han precipitado a los pobladores de un país que ha aguantado para todo y cuando protestan se les tilda de izquierdistas, violentos, guerrilleros y terroristas.

Utilizar la supuesta voz del jefe del estado, para invitar a votar por uno u otro aspirante, repito, es un engaño aquí en cualquier parte del mundo. Pero lo grotesco es que el mismo candidato, dice que utilizar la supuesta voz del presidente, es una picardía que a él le gusta. Lamentable que en Colombia hayamos llegado a semejante grado de cinismo, porque un candidato presidencial debe ser, y por lo menos, mostrar idoneidad, pulcritud, seriedad y por sobre todo respeto al electorado.

Con razón, los colombianos beneficiarios del programa “Familias en Acción” se han sentido utilizados por esa campaña. Quedó demostrado, en las denuncias que ellos hicieron en Bucaramanga cuando fueron llevados a una reunión para firmar unas planillas y no perder los auxilios de familias en acción y cuando llegaron encontraron la desagradable sorpresa del candidato de marras.

A todas estas qué dirán los representantes de los entes de control sobre esta utilización de programas oficiales para hacer campaña política, que no es otra cosa que valerse disfrazadamente de los dineros del erario para hacer proselitismo a favor de una determinada aspiración. Dicen que, está en investigación todo esto. Pero… qué clase de investigaciones…Estos hechos ya para muchos se convirtió en otra burla para nuestra sufrida Colombia.

No queda sino esperar la sensatez de los electores que por fortuna parece, que ya no comen entero, para que distingan quién es el candidato que más le conviene al país y quién no continuará con lo mismo y las mismas que está llevando a la peor época de ruina a los colombianos.

Recordemos el famoso programa del actual gobierno y del cual se ufanan, “Agro Ingreso Seguro”, que se convirtió en la forma más fácil para desviar miles de millones a favor de los más poderosos de Colombia. Y no olvidemos también las denuncias de una investigación hecha por la Senadora Cecilia López y el ex ministro Juan Camilo Restrepo sobre el regalo que el gobierno le hizo en estos últimos años a los más acaudalados del país, por valor superior de 8 billones de pesos representados en llamados estímulos para generar empleo, etc. etc. Estímulos estos que en nada han aliviado la situación del país en materia de empleo, porque este gobierno finaliza con los más altos índices de desocupación; más 20 millones de colombianos en la pobreza absoluta y cerca de 10 millones en la indigencia.

Debe entonces quedar claro que Colombia está ya precipitándose por la peor época y no es ese jardín del Edén que nuestro presidente pinta en el exterior y que tras esta mascara, ha hecho creer a algunos gobiernos europeos, que el país es lo mejor del mundo para hacerse merecedor de condecoraciones y de paso hacerle cree a muchos colombianos que estamos en el paraíso terrenal, convertido en el país de las maravillas donde no pasa nada.

domingo, 16 de mayo de 2010

La picardía de Santos

Fuente: Elespectador.com

Por: Mauricio García Villegas

DICE JUAN MANUEL SANTOS QUE LA cuña de su campaña en la que alguien imita la voz del presidente Uribe, llamando a votar por él, no es otra cosa que "pura picardía".

Tiene toda la razón; es justamente eso: una manera de obrar hábil, maliciosa y engañosa, que es como el diccionario define la palabra “picardía”. Si el candidato Santos hubiese querido ser aún más explícito, habría usado la palabra “viveza”, que es más criolla y más coloquial que la palabra “picardía” y que, en esencia, significa lo mismo.

Alberto Lleras Camargo decía que el vivo es un tipo que “resuelve todos sus problemas, e invita a los demás a resolverlos, por medios que están apenas al borde de la ley, y en ocasiones por debajo de la ley penal, pero en un sitio que no es fácil de descubrir. El vivo es, esencialmente, quien ha inventado todo género de trucos para burlarse del Estado…”.

El problema con la definición de Lleras Camargo es que sólo tiene en cuenta a los gobernados, es decir, a la gente de a pie, no a quienes gobiernan, ni a la clase política, que es maestra en el arte de la viveza; un arte que se ha perfeccionado en los últimos años, sobre todo durante el gobierno que Santos quiere prolongar. No tengo que hacer el repaso de todos los escándalos que han pasado en este gobierno para mostrar que la malicia en el uso del derecho ha sido algo recurrente.

Conviene alertar sobre los peligros de la picardía, sobre todo cuando son los gobernantes los que la practican. Para ello es necesario entender cómo funciona. El gobernante pícaro no es el tirano que desconoce todas las reglas. Por el contrario, su habilidad consiste en cumplir con las leyes para poder violarlas mejor. Utiliza el papel sellado y las notarías, pero sus documentos certifican el robo y el fraude. La celada del pícaro consiste en interpretar y aplicar las formas del derecho, como decía Lleras Camargo, “en el borde y por debajo de la ley”, de manera tal que, en ese malabarismo, consiga lo que se propone.

Es así como la campaña del candidato Santos no viola, en estricto sentido, la norma que le prohíbe al Presidente participar en política. Sin embargo, al utilizar a un imitador para hacerle creer a la gente que es el Presidente el que habla, la campaña consigue que los ingenuos, creyendo obedecer a Uribe, voten por Santos, que es lo mismo que se habría conseguido violando directamente la norma.

Pero la peligrosidad del pícaro está en que obtiene mucho más que eso: no sólo consigue violar la ley sino que logra aparecer como si no lo hiciera. Ese es su arte; alcanzar todos los objetivos posibles, los legales y los ilegales, en una sola jugada. Ser ladrón y policía al mismo tiempo; honrar la ley y obtener el botín del delito. Para los pillos este es el mejor mundo posible: conseguir lo indebido sin dejar de aparecer como señores respetables. Por eso, por estafadores y por solapados, es que son doblemente peligrosos, sobre todo cuando gobiernan.

Con la palabra “picardía” Santos no sólo define a la perfección el sentido de su campaña y el de su eventual gobierno, sino que demuestra por qué tiene credenciales de sobra para sentirse el fiel depositario de las mayorías políticas que han gobernado este país durante estos ocho años aciagos.

* Profesor de la Universidad Nacional e investigador de DeJuSticia

Noticia relacionada en Audio; entrevista de Caracol a J.M Santos

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